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Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

"Hay cosas que se han hecho mal en esta provincia; hace falta autocrítica"

Federico Durán. Catedrático de Derecho del Trabajo y socio de Garrigues

Este experto en temas laborales cree que la pérdida de importancia de sectores como el naval provocó un efecto negativo para Cádiz. Sin embargo, estima que las políticas públicas no han sido las más adecuadas

Federico Durán, en la sede de la Confederación de Empresarios de Cádiz, donde participó en una conferencia.
Fernando Rufo / Cádiz

24 de enero 2011 - 05:01

No todos los días, un gaditano vuelve a su tierra natal para hablar de algo tan complicado para esta provincia como el empleo. Y tampoco todos los días lo hace un gaditano que ha llegado a ser presidente del Consejo Económico y Social de España. Hoy, Federico Durán es socio de la reconocida firma Garrigues y esta semana acudió a la llamada del Colegio de Graduados Sociales para ofrecer una conferencia en la sede de los empresarios (CEC). Allí conversó de algo tan actual como la reforma laboral aprobada por el Gobierno. Durán atendió a Diario de Cádiz para hablar de éste y otros asuntos.

-La reforma laboral aprobada por el Gobierno, ¿va a suponer una verdadera reforma?

-Hasta ahora no. Es un cambio, pero por el momento sólo supone un matiz, que tiene la inspiración correcta y va en la línea de lo que hay que hacer. Sin embargo, se necesita un cambio en profundidad para solucionar el problema fundamental que tiene la economía española, el empleo. Se destruyen muchos puestos de trabajo en España porque tiene una normativa laboral desfasada.

-Tal y como ha sido refrendada, ¿beneficia más al empresario, al trabajador, a ninguno de los dos?

-No beneficia a las empresas y tampoco a los trabajadores. Desde luego, plantear una norma que sea lesiva para las empresas sería absurdo. No es buena para los negocios porque, fundamentalmente las empresas tienen un problema: que la economía actual exige, nos guste o no, que sean cada vez más ágiles en su funcionamiento y en todos los sectores. En España, esa agilidad no existe, es muy complicado modificarlo y por eso se penaliza mucho más al empleo.

-Y ahora tocan las pensiones. Hace ocho años, usted decía en una entrevista que el sistema público de pensiones peligraba si no se reformaba. ¿Seguimos igual?

-El sistema de pensiones siempre tiene modificaciones continuas pero hace falta un cambio más significativo. Este año, en nuestro país, el sistema de la Seguridad Social ha rozado el déficit y la tendencia es a empeorar. Si lo unimos a las previsiones demográficas, en 2050 la población española será la más envejecida y eso es insostenible si no se corrige.

-¿Pero la fórmula para que no quiebre el sistema de pensiones de la Seguridad Social es seguir aumentando la edad de jubilación? ¿Eso tendrá un límite?

-Retrasar ahora dos años la edad de jubilación es muy importante porque eso tiene un efecto de arrastre. Pero, efectivamente, tiene efectos limitados. Lo que hace falta es crear una base de creación de empleo para los más jóvenes.

-¿Cuánto empleo hace falta en España para levantar cabeza?

-Si se produce un reemplazo de la población trabajadora, el sistema será sensible. Pero el problema es que España necesita del orden de dos a tres millones de nuevos puestos de trabajo. Y a eso se añade otro problema, ya comentado, que en un horizonte temporal de dos décadas, las población española será de las más viejas de Europa. Una solución puede llegar a través de los inmigrantes, que generen una base de empleo y de mano de obra que la sociedad española no cubre. Pero la inmigración también tiene un tope, el que la propia sociedad española le pone como límite.

-¿Se va a poder recuperar empleo perdido estos años?

-Hay empleo tradicional que sí se podrá recuperar pero, no nos engañemos, hay otro empleo que no va a volver. Hay que explorar nuevos nichos de mercado.

-Usted es gaditano y, hablando de empleo, ¿cómo se explica que en esta provincia haya 175.000 parados? ¿Qué le ocurre a Cádiz?

-Pues que parece que arrastra una maldición desde hace tiempo. El problema, creo, es que la importancia de sectores tradicionales que han generado mucho empleo, como los astilleros, han caído en importancia con el paso de los años, y eso ha generado un efecto muy negativo para la provincia. Hay cosas que se han hecho mal, y hace falta autocrítica, como por ejemplo Delphi.

-¿En qué sentido?

-Tal vez, en la sociedad gaditana, en los sindicatos, en las administraciones, habría que hacer una reflexión y pensar que a lo mejor algo se ha hecho mal, hay que pensar en la imagen que se ha dado de la provincia. Las culpas no siempre son de otros. Creo que ha faltado un esfuerzo mayor para poder atraer a esta provincia inversiones fuertes. Ahí está el nuevo polo industrial de Tánger, que en Cádiz no se ha sabido ver. El problema en esta provincia es que hemos mirado mucho lo que ocurre dentro y no hemos sabido mirar fuera.

-¿Cree que las políticas públicas en el caso Delphi han sido buenas?

- En general, las políticas públicas no han sido las más adecuadas en Andalucía. Hay que tener en cuenta que en Europa ya hay muchos países en los que se ofrece una mano de obra muy cualificada y con costes más baratos que en España. Nuestro principal déficit es el deterioro que ha sufrido la formación. Nos hemos empeñado en mantener estructuras ineficientes y eso es un error.

-¿Es real el debate acerca del problema que acarrea el despido con 20 días por año trabajado en lugar del que hasta ahora había, de 45 días?.

-Sí es real, pero hay que pensar otra cosa. Sin caer en el tópico de pensar que todo lo que viene de fuera es bueno, pondré un ejemplo reciente que llega de Reino Unido. Allí, el Gobierno ha plenteado lo siguiente: siempre se ha trabajado desde la lógica de que un trabajador quería poco riesgo de despido en su contrato y eso lleva a que el sueldo sea más bajo. Dejemos que las empresas contraten y puedan despedir a los dos años. A lo mejor el trabajador prefiere tener ese riesgo mayor porque se traducirá en que ganará más. Después, si con su labor diaria lo demuestra, seguiré en su puesto de trabajo.

-Por último, ¿sería realista lanzar un mensaje pesimista?

-Sí hay que hacer un llamamiento a la valentía en el cambio de mentalidad que debemos tener todos, porque no estamos en el mundo de hace tres décadas, ni siquiera en el de hace cinco años. Ahora mismo se produce un gran choque en el mundo laboral, que hay organizaciones e instituciones que siguen pensando en que hay que aguantar el chaparrón y que las cosas volverán a ser como antes. Y las cosas no volverán a ser como antes.

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