Una casa para noctámbulos
La empresa Brico-Depôt instala refugios para murciélagos en el parque de Los Alcornocales para conservar la especie y el equilibrio natural del monte
Muchos lei se hubiera ahorrado Drácula si en vez de vivir en un desvencijado y polvoriento castillo en Transilvania hubiera optado por un refugio más discretito para pasar en él sus eternos días convertido en murciélago, que ocupa menos espacio. Pero desgraciadamente, esta leyenda sangrienta y noctámbula le ha hecho un flaco favor a estas pequeñas, apacibles e inofensivas criaturas voladoras, que tan sólo muerden si se les ataca, para defenderse, y no les pirra succionar la sangre de los cuellos humanos, como muchas personas aún creen. Su infundada mala fama ha hecho que estos mamíferos hayan visto disminuida su comunidad por la acción del hombre, cuando en realidad juegan un papel destacado en la lucha biológica.
Los murciélagos son depredadores naturales de insectos y como tal, aliados contra las plagas. Mantener el equilibrio natural en los montes mediante la utilización de todos aquellos recursos biológicos que la propia naturaleza ofrece de forma espontánea, es posible y muy recomendable. Todas las especies de murciélagos están protegidas por ley, tanto a nivel europeo, como estatal e incluso autonómico. Las Administraciones, conscientes de la importancia de estos animales, promueven distintos planes de conservación y recuperación, y líneas de seguimiento de sus poblaciones. Además, las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS) y el Secretariado del Acuerdo para la conservación de las poblaciones de murciélagos europeas (EUROBATS) se han unido para celebrar en 2011-2012 el Año Internacional de los Murciélagos. Y según publica en su página web SECEMU (Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos), actualmente los murciélagos representan un valor turístico añadido en algunos lugares, por ejemplo, la observación de los murciélagos en Austin (EEUU) aporta unos 12 millones de dólares al año.
Por todo ello, el Parque Natural de Los Alcornocales de Cádiz ha acogido estos días una iniciativa de la empresa de materiales de construcción y bricolaje Brico-Depôt, con la colaboración de Genea Consultores, Explotación y Conservación Forestal S.L., y la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, a través de la Estación Biológica de Doñana, para favorecer la presencia en los bosques de murciélagos con la instalación de más de una docena de cajas-refugio para estos animales, en la finca privada 'El Gamir' de la Fundación Jaime González-Gordon, que trabaja también en la defensa de la naturaleza, flora y fauna silvestres. Una iniciativa medioambiental que ya se ha llevado a cabo en Valencia y se prevé que se haga en otros puntos del país. En la instalación de estas pequeñas 'viviendas' han participado empleados de Brico-Depôt, expertos en murciélagos, gestores de la finca y personal de Los Alcornocales y este Diario. Un hermoso paseo en un entorno de inmensidad y silencio, roto en ocasiones por la brama de los ciervos u otros animales, que se encuentran ahora en plena berrea.
En función de los hábitos que tienen, los murciélagos se clasifican en distintos grupos: cavernícolas (viven en cavernas), fisurícolas (utilizan cualquier fisura para entrar) y forestales (viven en los árboles). Estos últimos dependen de los bosques para el desarrollo de su ciclo biológico o parte de él (reproducción, caza o hibernación). Aunque se pensaba que todas las especies eran insectívoras, hay una carnívora que caza pájaros, pero sólo de forma ocasional, en el paso migratorio. Es, como se diría, oportunista. Hay además otra especie que pesca peces.
Las tres especies de Pipistrellus que seguramente hagan uso de estas cajas son Pipistrellus Pipistrellus (murciélago enano o común), P. pygmaeus (murciélago de Cabrera)y P. kuhlii (murciélago de borde claro); los dos nóctulos Nyctalus lasioperus (nóctulo gigante o mayor, una especie muy desconocida) y N. leisleri (nóctulo menor), y en menor medida, Myotis bechsteinii (murciélago ratonero forestal). "Hay poblaciones de nóctulos muy interesantes. En Andalucía hay muy pocas y en Europa, menos todavía. Así que es muy excepcional", comenta Jesús Nogueras, del Grupo de Murciélagos de la Estación Biológica de Doñana, mientras muestra uno de estos animales, que fue recogido ya muerto de un parque eólico, empresas que suponen "un problema de conservación añadido para los murciélagos. Estos parques tienen un impacto importante que se debe controlar".
Esta actuación se traduce en una importante repercusión ambiental. Se mejora la salud y vitalidad del alcornocal frente a las explosiones poblacionales de la lagarta peluda, reduciendo las pérdidas de producción asociadas a la misma, ya que forman parte de la alimentación de los murciélagos y se favorece el hábitat natural de los murciélagos forestales, que son especies protegidas. Una vez colocadas las cajas, se hará un seguimiento para saber el grado de ocupación que han tenido, así como de las especies que las utilizan. En este sentido, la información que se va a aportar es muy valiosa, ya que hay pocos datos recopilados sobre murciélagos forestales en la zona, y para la gestión y promoción del Parque, como puede ser el simple hecho de saber que esas especies están presentes, de forma constatada. Además, muchos de estos parques no tienen presupuesto para hacer este tipo de actuaciones y la intervención privada es crucial.
Los murciélagos, que ven perfectamente, tienen la ecolocalización, algo que les permite cazar de noche y encontrar los espacios huecos para refugiarse, como estas cajas. Tienen esa fama de noctámbulos también porque al tener tanta membrana evitan a esas horas el calor y, por ende, la pérdida de humedad, además de eludir depredadores, por competencia en alimentación. Su ciclo biológico es muy particular. Hibernan si hay falta de alimentos y viven durante ese tiempo de las reservas. "Es uno de los momentos más críticos de su ciclo, si se les despierta, se activa su mecanismo, consumen grasa y se tienen que volver a dormir y puede que esas reservas no les lleguen a final del invierno y mueran", apunta Jesús. Son muy gregarios, forman colonias, sobre todo, los cavernícolas. La elección de refugios es también un momento crítico, ya que tienen que escoger uno que reúna una serie de condiciones. Si se les echa de ese espacio, es muy difícil que encuentren otro. También es crucial el momento de la reproducción porque están muy expuestos. Son animales longevos, viven hasta 40 años y tienen una cría al año. Las hembras, dependiendo de si las condiciones son las idóneas, tiene varias estrategias: guardan el esperma en una espermoteca o receptáculo y lo utilizan cuando creen que es el momento perfecto porque va a haber alimentos para la cría; o fecundan el óvulo y lo tienen en latencia hasta que lo activan. "No hay animales que reúnan tantas particularidades", reconoce Jesús.
Las zonas en Andalucía más importantes en murciélagos forestales son Los Alcornocales, Cazorla y la Sierra de Aracena. Y en nóctulos gigantes hay una población importante como el sevillano parque de María Luisa, el Zoo de Jerez y Doñana, entre otros. "Para que las cajas -dice Jesús- sean ocupadas hay que darles tiempo. Tardarán algo así como un año, pero una vez que las ocupan, son muy fieles".
Jaime González-Gordon, el presidente de la Fundación que lleva su nombre, hizo de guía en todo momento de la visita por la finca 'El Gamir', que adquirió en 1984. Allí se produce corcho, hay ganadería, caza y conservación, con iniciativas como la de Brico-Depôt. La Fundación también será propietaria en el futuro de la finca 'El Marrufo' y de otra que se encuentra en el Parque Nacional de Doñana y que, en los próximos años, junto a Los Alcornocales, también pasarán a ser de la Fundación, "de las nuevas generaciones, para que se perpetúe en el tiempo nuestros objetivos de defensa de la naturaleza", subraya Jaime.
Las cajas, fabricadas en Alemania donde los ciudadanos colocan estos refugios en las fachadas de sus propias casas, están hechas de un material natural (cemento de madera), con un 75% de madera procedente de descartes de serrería, yeso, cemento y otros aditivos. Hay más de 8 millones instaladas en Europa, EEUU y Canadá. Todos los refugios se colocan en los árboles con clavos de aluminio que no se oxidan y no dañan la maquinaria forestal de extracción de madera y corcho. Las 'casas' se mantienen en el mismo sitio un promedio de 4 años, para evaluar el grado de éxito de su ocupación. Pasado este tiempo, se reevalúa su emplazamiento. Son de gran durabilidad y resistencia, con una garantía de más de 25 años a la intemperie; son salubres y confortables porque el cemento de madera es un material que regula la temperatura y permite la transpiración, proporcionando un entorno agradable y sano a los animales que las ocupan. Así que, ¿qué mejor que un refugio en Los Alcornocales? De momento, sólo aptos para noctámbulos y voladores.
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