Dos acusados de asesinar en Chiclana a un testigo protegido que señaló a un capo de la mafia holandesa se enfrentan a 28 años de prisión
Ebrahim Buzhu, conocido como 'el carnicero de Ámsterdam', murió de un disparo a bocajarro en la sien en el Pago del Humo
El accidente que ocultaba un crimen en Chiclana
En enero de 2022 unos vecinos paseaban por un carril del Pago del Humo, alejado del núcleo urbano de Chiclana, cuando encontraron el cuerpo sin vida de un hombre y dieron la voz de alarma. La víctima había recibido un disparo en la cabeza a bocajarro. Una única bala le atravesó el cráneo desde la sien izquierda hasta el occipital derecho, según determinó la Guardia Civil durante las pesquisas de la operación Stoom. A unos nueve kilómetros de distancia del lugar donde se localizó al fallecido, apareció su coche totalmente calcinado entre dos naves abandonadas en un polígono industrial después de que le prendieran fuego con combustible.
Los agentes comprobaron que el cadáver era de Ebrahim Buzhu, un ciudadano holandés apodado 'el carnicero de Ámsterdam'. Tenía la condición de testigo protegido al haber destapado actividades de la conocida como Mocromafia, una red criminal internacional responsable del tráfico de drogas en Países Bajos. La declaración en sede judicial de Buzhu fue clave para el ingreso en prisión del principal capo holandés, Ridouan Taghi.
Los investigadores detuvieron en junio de 2022 a cinco personas supuestamente implicadas en la fría ejecución, de las que dos ingresaron en prisión provisional tras un auto dictado por el Juzgado Mixto número 1 de Chiclana. Esta situación de privación de libertad que se prorrogó para ambos en junio de 2024. Ahora, encaran un juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Cádiz, cuya fecha de celebración está aún por determinar.
La Fiscalía de Cádiz considera que los dos procesados son responsables de un delito de asesinato, otro de daños mediante incendio y un tercer delito de tenencia ilícita de armas. La acusación pública solicita para cada uno de ellos la pena total de 28 años de cárcel.
El escrito de calificación fiscal sostiene que el 15 de enero de 2024, los encausados, provistos de un arma corta de fuego para cuya tenencia carecían de la preceptiva licencia, se desplazaron junto a Ebrahim Buzhu en un vehículo Kia Sportage alquilado por éste en Málaga hasta la provincia de Cádiz.
Una vez llegaron a Chiclana, entre las 15:08 y las 15:22 horas, los acusados, "puestos de común acuerdo", dispararon a Ebrahim en la sien izquierda cuando se encontraba sentado en el asiento del copiloto del citado turismo. La víctima, "superada en número por sus agresores e intimidada por la presencia del arma que acabó con su vida, murió al instante sin que tuviera la más mínima posibilidad de defensa", recogen las conclusiones provisionales del fiscal, que especifican que "el disparo le atravesó el cráneo y le provocó una herida con orificio de entrada en la sien izquierda y salida en el occipital derecho, lo que le ocasionó destrucción de masa encefálica y su muerte" de manera fulminante.
Inmediatamente después de ejecutar a Buzhu, prosigue el fiscal, los procesados se marcharon del lugar en el Kia junto al cadáver. Circularon durante unos seis kilómetros y se adentraron en un camino sin salida de un diseminado de Chiclana. Así, "aprovechando que se trataba de una zona alejada, abandonaron en la parte más oculta del camino y junto a un grupo de cañas el cuerpo sin vida de la víctima".
A continuación, expone el escrito calificación, los encausados se alejaron del diseminado unos nueve kilómetros en coche y sobre las 16:00 horas lo estacionaron en un callejón, entre dos naves abandonadas de un polígono industrial sin actividad. "Allí, con el fin de eliminar restos identificativos, prendieron fuego al vehículo utilizando gasóleo como acelerante", afirma el Ministerio Fiscal. El turismo quedó totalmente calcinado. Justo después, los procesados desconectaron sus teléfonos móviles.
Los hechos relatados, defiende la acusación pública, constituyen un delito de asesinato (por el que solicita 23 años de cárcel para cada uno de los implicados), un delito de daños por incendio (tres años de prisión) y un delito de tenencia ilícita de armas (dos años).
Asimismo, pide que los procesados indemnicen conjunta y solidariamente a la cónyuge viuda de Ebrahim Buzhu en la cantidad de 130.000 euros, al hijo de éste con 122.000 euros y, por último, a su hermana con 20.000 euros.
¿Quién era Ebrahim Buzhu?
Ebrahim Buzhu era un holandés de origen marroquí. Le apodaban 'el carnicero de Ámsterdam' por su padre, que después de unos años residiendo en Melilla emigró hasta la capital holandesa y montó un establecimiento cárnico, si bien su hijo decidió dedicarse a otros negocios más oscuros: tráfico de drogas. En 2015, tras declarar en contra Ridouan Taghi, uno de los capos más poderoso de la mafia holandesa, huyó a la Costa del Sol, en Málaga, para seguir ganando dinero con la cocaína y el hachís lejos de la Mocromafia, grupos de origen marroquí y argelino que controlan el tráfico de estupefacientes entre Holanda y Bélgica. Aunque Taghi acabara entre rejas, Ebrahim tenía miedo. Temía represalias e incluso un posible ajuste de cuentas por colaborar con la Justicia. Lo cierto es que falleció de un tiro en la cabeza La vista con tribunal popular que se celebrará en la Audiencia de Cádiz esclarecerá si el crimen de 'el carnicero de Ámsterdam' fue una muerte por encargo.
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