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La Selectividad del despropósito

la influencia de la LOMCE

Las continuas modificaciones implantadas en las pruebas de acceso a la Universidad de este junio indignan a las familias, al profesorado y a los alumnos

Una de las últimas pruebas de Selectividad celebradas el pasado junio en el Campus de Jerez. / Pascual
Fran Pereira

jerez, 29 de mayo 2017 - 06:51

Seguramente, la generación del 99 no olvidará en su vida la Lomce. No la olvidará porque su último paso hacia la Universidad se está convirtiendo en un auténtico calvario. Tanto que en los últimos meses, su día a día ha sido un sinvivir. El suyo, el de sus familias e incluso el de su profesorado, que han tenido que enfrentarse a despropósitos continuos. Hasta la propia Junta de Andalucía, en su última publicación en el BOJA, hablaba expresamente de "incertidumbre en alumnado, profesorado y familias". Esto se puede traducir perfectamente con un dato. La última instrucción publicada en el BOJA respecto a estas pruebas de acceso a la Universidad se hizo oficial hace ahora casi un mes, el día 28 de abril.

Así las cosas, con las pruebas a la vuelta de la esquina, 12, 13 y 14 de junio, el esfuerzo de los centros educativos, del propio profesorado y sobre todo del alumnado intenta otorgar a la próxima convocatoria una sensación de normalidad que no tiene. Posiblemente los cambios introducidos no serán tan agresivos como se esperaba, pero la sensación de inestabilidad e incertidumbre creada en torno a estas pruebas está marcando su previo desarrollo.

Inicialmente, el primer día, 12 de junio, la estructura se mantiene como hasta ahora, o sea, se realizarán los exámenes de Historia de España, Lengua castellana y Literatura, y Lengua extranjera, pruebas a las que se tendrán que someter todos los alumnos.

En este último examen, el de idiomas, la Consejería de Educación anunció el pasado 28 de abril que el alumnado podrá elegir como primera lengua extranjera cualquiera. Es decir, podrá examinarse de alemán, francés, italiano, portugués o inglés, y no sólo de inglés como era hasta ahora. En ese mismo BOJA se recogía además que el alumnado podrá elegir la modalidad de Bachillerato por la que se presentará a la prueba.

Pero este cambio no ha sido el único dentro de estas tres pruebas (sólo mantiene su estructura Lengua y Literatura). Otra modificación importante la ha sufrido Historia de España, que ha llegado con el curso empezado. Así, si habitualmente ésta comprendía el periodo que va desde final del dieciocho al siglo veinte, desde este año se ha añadido también otro bloque que se inicia en la Prehistoria. La decisión también ha provocado un cierto revuelo y preocupación entre el alumnado, que sólo tiene tres horas semanales de esta asignatura. No obstante, el hecho de que se puedan elegir dos alternativas minimiza el problema.

Un día después, el 13 de junio, por la mañana los estudiantes deberán hacer una de las materias troncales, que pueden ser Matemáticas, Latín, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales y Fundamentos del Arte. A esta fase de la prueba, es decir, los cuatro primeros exámenes, se le denominará ahora Fase de Acceso, algo que antes era la Fase General. Según se recoge en la web del Distrito Único Andaluz, con la nueva normativa no será necesario obtener un mínimo de nota en cada examen por separado (cada examen se corrige con hasta dos cifras decimales), pero sí es necesario, para superar la prueba, que la calificación de esta fase de acceso sea igual o superior a 4, calculada con 3 cifras decimales exactas.

¿Qué quiere decir esto? Pues que este cuarto examen es como si tuviese doble puntuación. Evidentemente sirve para hacer la media del expediente (el 40% sale de la denominada fase de acceso, y el 60% de la calificación obtenida por el alumno en 1º y 2º de Bachillerato), pero también se tiene en cuenta para subir nota. Por ejemplo, si un alumno obtiene una nota extraordinaria en el examen de esta cuarta troncal en función de su modalidad (Matemáticas, Latín, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales o Fundamentos del Arte), y también lo borda en las otras tres comunes, puede lograr 14 puntos (lo máximo) sin necesidad de presentarse a más materias.

También ese mismo día están programadas las pruebas de la ahora denominada fase de admisión, anteriormente fase específica. Éstas servirán exclusivamente para subir la nota con la que mejorar las posibilidades de acceder a los grados más competitivos o a los que se vayan buscando.

En este punto, los alumnos podrán realizar hasta cuatro exámenes, aunque solamente se tendrán en cuenta los dos en los que consigan mejores resultados para subir sus calificaciones. De esta forma pueden conseguir hasta cuatro puntos adicionales, que computarían un máximo de 14.

Los exámenes fijados para ese día serán Historia de la Música y la Danza, Técnicas de expresión gráfico-plástica, Química, Dibujo artístico, Cultura audiovisual, Geología y Griego.

El último día, el 14, se efectuarán las demás pruebas voluntarias para elevar la nota de admisión a la Universidad. Será el turno de asignaturas como Análisis musical, Diseño, Geografía, Biología, Tecnología industrial, Dibujo técnico, Economía de la empresa, Artes escénicas, Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente, Física, Historia del Arte e Historia de la Filosofía.

Curiosamente, en esta última, en Historia de la Filosofía, se ha modificado el modelo de examen también con el curso empezado, en concreto en diciembre. Inicialmente, Filosofía de 1º de Bachillerato formaba parte de las obligatorias, pero al final ha pasado a ser optativa para los alumnos del Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales. A ello hay que añadir la desventaja con la que parten de inicio los alumnos andaluces, ya que sólo tienen dos horas semanales de esta asignatura, por las cuatro que puede tener, por ejemplo, un alumno en Madrid.

Algo parecido ha ocurrido con la conocida CTM, Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente, que a principios de curso no iba a entrar en la prueba, pero finalmente sí ha sido incluida como optativa para los alumnos que cursen Bachillerato de Ciencias.

Dichos cambios son la punta del iceberg de una película que comenzó el 9 de diciembre, cuando las reválidas, que inicialmente iba a realizar Educación, pasarían a las universidades gracias a la aprobación de un real decreto que quedó confirmado el 22 de diciembre. Fue entonces cuando se arrancó la cuenta atrás para la denominada Prueba de Evaluación de Acceso a la Universidad (Pevau).

Desde que comenzó el curso, muchos padres han mostrado su indignación por cómo se están haciendo las cosas. La mayoría considera que se está jugando con el futuro de sus hijos y no entienden tanta improvisación. La misma opinión tiene la mayoría de las federaciones de Ampas, que reconocen que está siendo, por lo general, un curso "muy complicado".

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