Perfil del último alcalde gaditano inhabilitado por la Justicia San José del Valle: El Pompo se aferra al último pétalo de su margarita

  • Pívot, capillita, sexólogo, pedrista y, al menos por ahora, prevaricador. Procesos judiciales propios y ajenos marcan la trayectoria del alcalde vallense, un político raro pero cercano que no pudo ser concejal por el PA y que terminó arrasando en las urnas con el PSOE

  • Llegó a llamar "mendrugos" y "tumores" a los líderes del PSOE de Cádiz en plena guerra interna

El Pompo se aferra al último pétalo de su margarita El Pompo se aferra al último pétalo de su margarita

El Pompo se aferra al último pétalo de su margarita / Miguel Guillén

"Me condenan, no me condenan, me condenan, no me condenan, me condenan...". El alcalde de San José del Valle, el socialista Antonio González Carretero, lleva mucho tiempo arrancando las hojas de su margarita. El último pétalo le ha dicho que sí, que le condenan a nueve años de inhabilitación por no derribar y no sancionar una construcción ilegal en su pueblo, pero él se aferra al único pétalo que le queda a la flor... si es que le dejan arrancarlo.

Absuelto en primera instancia por la Audiencia Provincial de Cádiz y condenado ahora por prevaricación por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), González Carretero ha anunciado la presentación de un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, que probablemente no adoptará una decisión final hasta el año que viene. Pero antes habrá que ver si el PSOE le sigue respaldando –él dice que tiene el apoyo firme de su partido "desde todos los niveles" pero ningún cargo socialista se ha pronunciado aún– y también resta por confirmar si puede o no seguir en el cargo tras su condena, una duda planteada por el PP vallense y que la Junta Electoral Central deberá aclarar.

A esta última instancia judicial del Supremo es a la que se agarra el regidor de San José del Valle para no tener que dejar antes de tiempo una Alcaldía a la que tanto le costó llegar. Porque aunque González Carretero apareció en el panorama político provincial hace apenas una década, ya hizo sus pinitos en política algunos años atrás. Fue en las elecciones municipales de 2003 cuando El Pompo, que es el apodo del hoy regidor y de toda su familia, intentó ser concejal por vez primera. Lo hizo como número tres de la candidatura del Partido Andalucista (PA) que liderara Antonio Moreno, que pese a tener el mismo nombre nada tenía que ver con quien fuera durante más de tres lustros alcalde andalucista de San Fernando.

Pero el PA logró solamente dos concejales en el Valle y Antonio González se quedó fuera. Y después vino la ruptura interna, en la que unos dicen que le echaron del partido y otros aseguran que fue él quien dio el portazo. Y de ahí al PSOE, donde aterriza apenas dos años después, en 2005. Ya como militante socialista vive la segunda parte del mandato como alcalde de Juan García, El Bola, ex concejal de Jerez y ex diputado provincial, y también presencia desde cerca la montaña rusa en la que se montó su partido tras las municipales de 2007, porque primero fue derrotado claramente en las urnas por el PP de Antonio García Ortega, después logró salvar la Alcaldía con el apoyo de la Unión Vallense (UVA) tras aceptar la exigencia de apartar a Juan García del poder municipal, y finalmente pasó a la oposición al renunciar al cargo el nuevo alcalde, Pedro García Cabeza, apenas un año después de su investidura.

Con un PSOE vallense descabezado, la ejecutiva provincial socialista que aún dirigía Francisco González Cabaña se puso manos a la obra para buscar a un alcaldable con garantías de éxito para las municipales de 2011. Y es Juan Cornejo, entonces responsable de Organización del partido en la provincia, quien decide que el elegido sea Antonio González Carretero.

Cuando pone su cara en el cartel electoral del PSOE, su partido ya había iniciado una cacería en los tribunales contra el entonces alcalde y líder absoluto del PP local, Antonio García Ortega. El tándem Juan García-Pedro García había presentado hasta 50 denuncias ante la Fiscalía contra el regidor popular. Sólo una de ellas sigue su curso, una en la que supuestamente el alcalde había dado luz y agua a unas promociones de viviendas en 2008 pese a haber un informe contrario del secretario general del Ayuntamiento. El PSOE ejerce ahí la acusación particular y el alcalde del PP termina siendo imputado pero ello sucede después de la mayoría absoluta que logra en las municipales de 2011. El primer intento de El Pompo por llegar a la Alcaldía se convierte por tanto en un fracaso, aunque también es verdad que el PSOE estaba entonces en su peor momento.

La cascada de denuncias contra García Ortega no la puso Antonio González, pero vaya si la explotó durante el mando corporativo 2011-2015. Hasta la saciedad. Panfletos por el pueblo, ruedas de prensa en San José del Valle y en la sede provincial del partido en Cádiz, intervenciones en los plenos... Cualquier momento era bueno para hablar de "la trama corrupta del PP vallense" y del daño que esta imputación acarreaba para este municipio. "¿Se imaginan si fuese el PSOE quien presenta un candidato imputado por corrupción?", llega a preguntar públicamente en uno de los panfletos que reparte por las calles del pueblo.

Y el mandato discurre con el alcalde popular imputado, y el nuevo líder local del PSOE de San José del Valle crece un poco más políticamente hablando al convertirse en diputado provincial en 2014 en sustitución de la ex alcaldesa de Jerez, Pilar Sánchez, tras la inhabilitación de ésta. En la Diputación González Carretero sigue marcando de cerca a su alcalde, que tenía entonces responsabilidades de gobierno con José Loaiza.

En plena ofensiva judicial contra el regidor del PP, a González Carretero le llega su segundo asalto a la Alcaldía en 2015. Los recortes del Gobierno de Rajoy terminan siendo un lastre para muchos regidores populares y San José del Valle no va a ser una excepción. El PSOE gana aunque con apenas 78 votos de diferencia sobre el PP. Empate a cinco concejales y decide el único concejal de IU, que opta por abstenerse y dejar gobernar a la lista más votada.

Sueño cumplido para El Pompo, ese hombre de dos metros de altura que jugó al baloncesto lógicamente como pívot, que se confiesa cofrade y capillita, que es padre de tres hijos, que de profesión es psicopedagogo experto en Sexología y que tiene una plaza definitiva como profesor de enseñanza en un colegio público de Chiclana. Tras 20 años de independencia San José del Valle estrena en ese 2015 al primer alcalde de su historia que no se apellida García.

Muy pocos meses después de esta investidura, y tras una investigación eterna, la Justicia decide archivar la causa abierta contra el ex alcalde Antonio García Ortega, que ya es el líder de la oposición. Pero esta desimputación no altera a El Pompo, que coge el bastón de la Alcaldía con ganas. La limpieza del pueblo y una mejor iluminación de las calles se erigen en dos bazas claves de una gestión que, eso sí, está siempre supeditada a lo que decida el único edil de IU, que es clave para todo.

Pero, como si de un boomerang se tratara, la Justicia se le vuelve en su contra a Antonio González. Al poco de conocer su desimputación, el ex alcalde del PP inicia su venganza personal y en 2017 presenta cinco denuncias, todas de carácter administrativo, contra su sucesor. Lo hace en la Fiscalía que, tras analizarlas, solamente decide investigar un par de ellas. La primera, en la que el PP no se presenta como acusación particular por decisión de la dirección provincial del partido, es la que derivó en la causa por la que el regidor socialista fue absuelto en primera instancia en la Audiencia Provincial para ser condenado ahora por el TSJA. Pero es que aún hay otra causa pendiente que sigue aún en fase de instrucción, en la que el PP sí está personado como acusación y en la que se investiga al alcalde por permitir una exención de tasas a unos feriantes mientras se las cobraba a otros. Ni que decir tiene que el PP también explotó hasta el límite las imputaciones de González Carretero para intentar dañar su imagen.

La judicialización extrema de la política vallense llegó a una situación sui generis a finales de 2017. En diciembre de ese año el PP y el único edil de IU presentaban una moción de censura contra el alcalde socialista. Pero pocos días antes del pleno en el que se aprobaría el relevo, la dirección provincial de IU arrancaba la firma de su aún concejal en un papel en la que renunciaba a su militancia y presentaba luego ese documento en el Registro municipal. Argumentaba IU que su edil era ya un tránsfuga y que, por tanto, su voto en la moción de censura tenía que ser anulado. El secretario del Ayuntamiento corroboró este pronunciamiento pero ello no evitó que la moción de censura saliera adelante y que Antonio García (PP) relevara a Antonio González (PSOE). Sin embargo, apenas tres meses después las tornas cambiaban y el líder local de los socialistas volvía a recuperar el bastón de mando tras decretarlo así una Justicia que en los meses siguientes iría tumbando uno a uno todos los recursos que fue presentando el Partido Popular.

Pero los enfrentamientos de González Carretero no han sido exclusivamente contra el PP. También ha tenido las suyas dentro de su misma partido. El punto más álgido se vivió en abril de 2017, en plena campaña por las primarias socialistas que enfrentaron a Pedro Sánchez y a Susana Díaz. El alcalde de San José del Valle se alineó con los pedristas y hay quien piensa que ello tuvo su origen en la negativa de Irene García a meterle a él de diputado provincial en lugar de Isabel María Moya, una concejala del PSOE vallense que formaba parte entonces del gobierno provincial. Sea como fuere lo cierto es que González Carretero se la tenía jurada a la dirección provincial de su partido. Tanto que llegó a decir que su partido estaba liderado en la provincia "por tres mendrugos" que, apostilló, eran "los tumores" del PSOE gaditano. Aquello lo dijo públicamente en una emisora de radio tras acusar a su partido de ofrecerle a IU la Alcaldía de San José del Valle a cambio de frenar en Jimena una moción de censura contra el alcalde socialista de allí, Pascual Collado. La respuesta de Francisco Menacho a esa acusación fue histórica: "El alcalde más tonto que tenga el PSOE contará siempre con el apoyo de este partido", dijo quien era entonces senador por designación autonómica y responsable de Política Municipal de la ejecutiva provincial socialista.

Y en medio de tantos frentes abiertos llegaron unas elecciones municipales, las de mayo de 2019, en las que González, pese a estar ya imputado, arrasó al hacerse con ocho de los 11 concejales que conforman la Corporación vallense. Crecido con su éxito intentó regresar al gobierno de la Diputación y peleó para que San José del Valle se quedara con uno de los dos escaños del partido judicial de Jerez, pero Irene García no cedió y le dejó fuera.

Raro y cercano. Estas son las características principales de Antonio González que repiten quienes mejor lo conocen, tanto los de su cuerda como los del lado contrario. Raro por sus salidas de tono y por sus decisiones, algunas de las cuales sorprenden hasta a los suyos. La última, por ejemplo, ha sido la de descender de rango a quien era su mano derecha, Vanesa Pérez. Ahora el primer teniente de alcalde es Jerónimo Gámez, un relevo decretado por el alcalde el 18 de mayo, en plena pandemia.

Pero también muchos le ven como un político cercano y trabajador que saluda a todos sus vecinos, que se interesa por los problemas de cada uno y que suele caer bien a la gente. Ello y algo más habrán tenido que ver en El Pompo unos vecinos vallenses que en las municipales de 2019 le dieron un respaldo incontestable en las urnas. Pero su continuidad en la Alcaldía ya no depende de ellos sino de ese último pétalo de la margarita que se llama Tribunal Supremo.

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