Cumplir un sueño en alta mar
La vuelta al mundo en siete años El 'Quetzalcoàtl', un estilo de vida alternativo
La aventura de los Bouche, un joven matrimonio francés que está recorriendo el globo en trimarán junto a sus tres hijos y una gata, hace escala en Puerto Sherry
Cuando Pascal Bouche era un niño y se sentaba frente al mar en la Bretaña francesa tenía un sueño: descubrir el mundo que se escondía más allá del horizonte. Una vez adulto, casado, con buen trabajo y padre familia, reflexionó junto a su esposa Yvane, también amante del mar, y decidieron hacer realidad ese sueño. Motivo por el cual, actualmente, se encuentran dando la vuelta al mundo en el trimarán Quetzalcoàlt, con sus tres hijos y su gata Botinne. Estos días hacen escala en Puerto Sherry, desde donde partirán próximamente hacia Tánger.
Tras pensarlo mucho, en 2005 decidieron poner en marcha este proyecto y comenzar los preparativos para rodear el globo, una aventura que, según han pronosticado, les llevará 7 años. 5 de escalas y 2 de navegación. Vendieron su casa en París, encargaron el diseño del trimarán a un arquitecto naval y reunieron todas los elementos imprescindibles para hacerse a la mar. Sobre todo teniendo en cuenta las necesidades de sus hijos, dos niñas, Noham, de 8 años, y Galaham, de 6, y el pequeño Uruhann, de 3. De este modo, el pasado mes de abril zarparon desde Bretaña, en Francia, iniciando una travesía alrededor del mundo con más de 60 escalas en diferentes puertos. Tras visitar Vigo, realizaron algunas escalas en Portugal y cuando abandonen El Puerto, se dirigirán hacia el sur, bordeando la costa africana hasta Cabo Verde. Allí saltarán el charco hacia Salvador de Bahía, en Brasil. En América del Sur recorrerán la travesía más larga, que, según lo previsto, comprende el tramo que va desde Lima a Isla de Pascua, que les llevará cerca de tres semanas. El trimarán diseñado tal y como los Bouchan deseaban, mide 14 metros de eslora y 9'5 de manga, lo suficientemente amplio como para albergar algún huésped. Su llamativo decorado, de color rojo, naranja y amarillo, recrea una especie de serpiente con plumas, bautizada 'Quetzalcoàtl', en honor al dios azteca de la sabiduría y la cultura.
Esta familia pensó crear un espacio en internet para que sus hijos mantuvieran el contacto con sus amigos franceses y con las nuevas amistades que hicieran durante viaje. Sin embargo, la idea prosperó en www.globe2child.org, una red social para que los niños de todas las nacionalidades conozcan las peripecias de esta familia y las costumbres y culturas de otros niños del mundo. Allí, los niños pueden conocer las diferencias que existen en varios países a la hora de, por ejemplo, elaborar el pan. "Es como un 'facebook' pero con un objetivo educativo, donde los niños pueden escribir simultáneamente, subir fotos, vídeos", explicó Pascal ayer a este periódico.
"En Francia es obligatoria la educación, pero los niños no tienen por qué ir a la escuela para recibirla", afirma Yvane. Ella es quien hace las veces de profesora de Noham, que empezó la escuela por correspondencia hace dos años y este es su tercer curso. Cada semana debe hacer un examen que corrige una profesora es un colegio oficial en Francia para verificar su aprendizaje. Pascal e Yvone ocupan la mayor parte de su tiempo en el cuidado de sus hijos, conscientes de la atención que éstos requieren tanto en su educación como en su entretenimiento. "Lo más importante es que la familia esté junta, el ámbito familiar que se ha creado entre nosotros", esgrime Yvane. Cuando nació su primera hija, sólo tenían disponible el fin de semana para verla, ya que el trabajo ocupaba la mayor parte de su tiempo. Aunque ahora pasan mucho tiempo juntos, los niños se relacionan también con otros niños, como han comprobado en las escalas realizadas. "Este viaje también les sirve para respetar a los otros y sus diferencias. Los adultos tienen miedo a lo que no conocen y si los niños aprenden que existen otras culturas, costumbres o religiones respetarán la diferencia", añade. Los Bouche quieren visitar escuelas de todo el mundo, ya lo hicieron en Cangas de Onís, Vigo. "La escuela en Francia es diferente de la española y de otras partes del mundo, que queremos conocer", dice Yvane. Por ello, si su estancia se prolonga hasta el comienzo de curso escolar, les gustaría conocer como funciona un colegio en esta ciudad.
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