Un símbolo difícil de reemplazar
Las palmeras de la avenida Micaela Aramburu formaban parte del Catálogo de Patrimonio de la Junta de Andalucía, que no actuó para protegerlas · Los árboles eran centenarios y acompañaron a tres generaciones
Con la tala masiva de palmeras en la avenida Micaela Aramburu se pierde un símbolo de El Puerto que ha acompañado a tres generaciones desde que fueron plantadas a principios del siglo XX. Si algunas ciudades monumentales, como la antigua Palmira, conservan calzadas flanqueadas por esbeltas columnas que despiertan la admiración de los viajeros, las majestuosas hileras de palmeras de Micaela Aramburu daban la bienvenida al recién llegado con una explosión de elegancia que ahora se ha transformado en desolación. Los mayores esfuerzos deben ir encaminados a salvar los ejemplares que todavía quedan en pie, para que no sucumban víctimas también del signo de estos tiempos de crisis, que están dejando una huella demasiado dolorosa en la ciudad. Sin embargo, el palmeral de la avenida Micaela Aramburu sobrevivió a tiempos más complicados que los actuales. Las palmeras sobrevivieron por ejemplo al crack del 29, a la guerra civil y a la Transición. Fueron plantadas hacia el año 1914, cuando se ejecutaron una serie de reformas en el Parque Calderón y el Vergel del Conde (nombre con que se conocía ese tramo de la avenida hasta La Pescadería). En esa fecha se suprimieron en el parque los plátanos orientales que daban sombra al paseo central y que fueron sustituidos por palmeras. Los plátanos contaban veinte años de antigüedad (se habían plantado en 1895, con la construcción del parque), y se sustituyeron por 88 palmeras datileras, 68 de ellas de categoría "extra", que se mantienen desde aquella fecha, aunque también están atacadas por el picudo rojo. Las palmeras plantadas provenían de Sevilla y fueron adquiridas antes de la Exposición Iberoamericana de 1929, aunque en El Puerto está muy extendida la idea de que los árboles de Micaela Aramburu eran de la misma fecha que los de la Avenida de la Palmera.
El hecho de que los plátanos orientales que en principio hubo en estos paseos portuenses se sustituyeran paulatinamente por los palmerales pudo deberse a las corrientes modernistas que comenzaban a imperar en la arquitectura, el paisajismo y las artes decorativas.
Se sabe a ciencia cierta que en 1921 las palmeras ya estaban plantadas en Micaela Aramburu, ya que según recoge la Revista Portuense por aquel entonces eran víctimas de unos actos de gamberrismo que a la larga resultaron menos dañinos que la insuficiente atención prestada ahora por las administraciones para salvarlas del picudo rojo.
Y es que según denuncia Ecologistas en Acción "se ha actuado tarde, no se actuado a tiempo y se ha hecho de forma ineficaz, sin un plan global" entre las distintas administraciones. En Micaela Aramburu se han muerto casi la mitad de las palmeras. La única intervención que ha realizado el Ayuntamiento fueron unos trabajos de urgencia en septiembre de 2010, consistentes en la poda y una cirugía agresiva realizada 'in extremis' que no ha conseguido salvar los ejemplares. Tampoco ha contribuido a la sanación de las palmeras las interminables obras de reforma de la avenida, que las ha mantenido durante meses con las raíces al aire y donde no se ha observado un tratamiento fitosanitario continuado para erradicar al picudo rojo.
Tampoco la Junta de Andalucía ha estado a la altura exigible, no actuó para protegerlas pese a que el palmeral de Micaela Aramburu está incluido en el Catálogo de Patrimonio Andaluz desde el año 2004, junto al del Parque Calderón, que corre también el riesgo de perder sus centenarias palmeras.
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