La anchura de las aceras de Cruces y Santa Clara, motivo de debate
La amplitud del nuevo pavimento impide que los vehículos puedan aparcar, pero facilita el paso de peatones y personas que sufren minusvalía física
Las obras de mejora de las aceras llevadas a cabo con los fondos estatales del Plan E en las calles Santa Clara, San Sebastián y Cruces (ya finalizadas en esta última), no han sido acogidas de la misma manera por vecinos y comerciantes de la zona.
En la calle Santa Clara está previsto que las obras, que comenzaron en el pasado mes de julio, se alarguen hasta diciembre, una situación incómoda para los comerciantes. "Los polvorones nos los comemos con la obra", bromea Salvador Moreno, propietario de una carnicería de la zona. "Es verdad que faltará aparcamiento, pero a largo plazo creo que será positiva", prosigue. Peor se lo toma el dueño del bar El Quijote, Manuel Gómez. "Llevamos tres meses muertos, sin clientes por la obra". Tampoco está contento Manuel Chorro, que lleva una tienda de alimentación. "Antes había gente que estacionaba el coche unos minutos para comprar, ahora preferirán irse a grandes superficies, eso sin hablar de las dificultades que tendrán los vecinos que no disponen de garaje". Uno de los residentes que se encuentra en esta situación no puede evitar resignarse. "Tengo que dar muchas vueltas para estacionar el coche. Hasta que no pongan el parking de pago aparcaré donde pueda".
No son de su opinión otras vecinas de la zona, satisfechas con la marcha de las obras. "Está quedando muy bien, antes casi no cabía el pie y la acera estaba llena de hoyos, no pasa nada porque no aparquen aquí". En la ferretería Mancera perciben ventajas e inconvenientes. "La estética mejora, y habrá más transeúntes que se animen a pasar por aquí". En el lado negativo, "la suciedad que entra continuamente y la ausencia de aparcamiento".
En la calle Cruces las obras ya han concluido y se puede circular sin trabas por sus amplias aceras. "Yo la veo excesivamente ancha", comenta una vecina. "Ahora para aparcar tengo que ir a la Plaza de Toros, El Pilar o el cementerio, a ver quien nos paga la gasolina. Cuando vuelvo tarde prefiero coger un taxi para no complicarme", continúa.
Por su parte, en la calle San Sebastián las obras están prácticamente terminadas, después de que esta última semana la vía haya permanecido casi cortada al tránsito de peatones tras haberse producido algunas caídas debido al mal estado en que se encontraba por los trabajos que se estaban realizando en la misma.
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