El tipo de OBDC. Me quedo contigo!: El patrón de un marinero clásico y universal
La comparsa de Germán García Rendón representa el tipo más universal de estos supervivientes del maremoto, vestidos por Álvaro Calafat y con la escenografía de Dylo Creaciones y Montajes
Orden de las semifinales del COAC 2026
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Con el escenario de un maremoto en el horizonte, una ola que lo arrasa todo menos el amor incondicional de un marinero por Cádiz surge ‘OBDC. Me quedo contigo!’. Una idea enmarcada en una escenografía minimalista y teatral, con el foco único puesto en la comparsa, en la soledad, para centrar las miradas en el repertorio y en estos clásicos marineros que lo defienden. “Es la historia eterna del mar y el marinero, el relato del último gaditano que se queda cuando todo va mal, con un petate al hombro, que no rescata grandes cosas, sino lo poco que le queda: recuerdos, sonidos, olores, coplas, fragmentos de una ciudad que ya no se ve, pero que sigue viva mientras la recuerden”, ilustra Germán García Rendón, autor de la comparsa, al hilo de esta propuesta convertida en la metáfora del arraigo, “sobre quién se queda a tu lado cuando todo se hunde, sobre el amor a la tierra y, por extensión, a las personas”.
Es aquí donde resurge el plano más íntimo y personal, el de una manera de cantar de Cádiz “que no necesita artificios, ni grandeza sino emoción y memoria. De esa sensibilidad heredada de autores como Pedro Romero, que supieron retratar la ciudad desde lo pequeño, lo simbólico y lo nostálgico; desde un Cádiz en blanco y negro, desde la copla que suena como un eco, como una caracola que guarda el mar incluso cuando el mar ya no está”, describe.
Y en el reflotar de la memoria sale a la escena del Falla el tipo de estos marineros de la mano del diseñador de moda malagueño Álvaro Calafat, que ha trabajado en torno a la idea inamovible de Germán. “Tenía las cosas muy claras, quería la imagen de un marinero clásico y universal, que se entendiera en cualquier parte del mundo”, explica, Calafat, que se manifiesta gran amante del Carnaval de Cádiz, ciudad donde cursó sus estudios en la Escuela de Arte. “Tenía el reto de idear a un marinero clásico, pero con la pátina del paso del tiempo a partir de un tipo muy básico y plano”.
Y de ahí partió la creatividad surgida del sencillo y profundo mundo de Pedro Romero. Tan simple, pero complejo como extraer la letra del querido autor de la dedicatoria de un libreto antiguo “con el que conseguí el abecedario para insertar el pasodoble de la caracola entre las rayas de la chaqueta de marinero”. Una chaqueta impregnada de detalles marinos, “con texturizados de piedra, arena, metal y muchos detalles”, cuenta Álvaro Calafat. Como las mil perlas insertas, las bolas cosidas a mano en los puños y cinturón, las cuentas y collares colgados con fragmentos de conchas y caracolas “que son reales, nada de plástico, proceden de una piscifactoría que nos lo ha vendido al por mayor, pues Germán es un autor muy comprometido”, incide.
Una labor casi de filigrana para enfatizar este tipo de marineros maquillados por Look Art Studio, de gorrito y pañuelo al cuello, con buen plante y presencia, “guapos, con la virtud de ejecutar tipos para todos los cuerpos y que a todos les sentara igual de bien”.
Y así se adentran en una escena sencilla, obra de Dylo Creaciones y Montajes, con la gran ola de fondo, las columnas de Hércules enmarcando el conjunto y el pendón de Cádiz más marinero, para frenar el embate del tremendo temporal y salvaguardar las coplas, la memoria, el clasicismo más puro, a la par que vanguardista del sello OBDC.
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