COAC 2026| Marta Ortiz: "Con 'La camorra' cambiamos un poco el foco al que va dirigida la crítica"
La creadora que rompió moldes con ‘We Can Do... Carnaval’ idea un tipo “espinoso” en la que se erige como su cuarta participación en el COAC
Comparsa 'La camorra'
Orden de actuación de las preliminares del COAC 2026 en el Teatro Falla de Cádiz
Desde que hace cinco años y, desde este sábado, cuatro agrupaciones, Marta Ortiz irrumpiera en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) para revolverlo todo, la autora y su agrupación no han pasado desapercibidas ni para el jurado, ni para el público, ni para la crítica. Una final, una semifinal, un descanso, un regreso... La comparsa de Marta Ortiz, las 'We Can Do' (en el argot), han vivido las luces y las sombras que también arroja el Concurso comprimidas en apenas un lustro. Mucho bagaje, muchas experiencias acumuladas y mucho aprendizaje que la autora abraza para dar un paso con 'La camorra' la comparsa que presenta en el Gran Teatro Falla durante la séptima función de preliminares del certamen de coplas.
Pregunta.–‘La camorra’, parece que vienen para dar guerra. ¿Qué me puede contar antes del estreno sin tener que liquidarme?
Respuesta.–Algo puedo (ríe). Te puedo decir que es una comparsa que, aunque mantiene la línea reivindicativa que estos cuatro años hemos contado y cantado, sí que cambia un poco el foco al que va dirigida la crítica. Este sábado desvelaremos cuál es ese foco y por qué solamente el título ya es una declaración de intenciones.
P.–¿Cambios significativos en el grupo?
R.–Pues, como nosotras decimos, le hemos dado la baja por maconidad a Gisela, que era una de las guitarras acompañantes, y ha entrado Paula Gallardo. Y también tenemos la suerte de que ha entrado con nosotras Kika, componente de comparsas como la de Manolín y Palmira, aparte de otras muchas. De hecho, es una de las comparsistas que llevan a sus espaldas más años de Falla. Para mí, como aficionada, y me consta que para mucha gente, es una de las mejores intérpretes, de las mejores puntas. Con ella he sumado amistad, complicidad, arte, talento y otra mano más a todas las que ya me acompañaban.
P.–¿Y el trabajo que una hace a solas? ¿Cómo ha sido el proceso creativo de esta comparsa?
R.–He tenido mucha más calma que en las anteriores porque he cambiado de rumbo laboral y eso me ha permitido tener más tiempo. Entonces, lo he disfrutado mucho más sumando, además, que estaba muy motivada con la idea. Como veréis esta noche es un tema bastante espinoso, que da muchísimo juego y del que hay mucho que decir diferente, desde mi punto de vista, a lo que hoy venimos escuchando. Creo que podemos aportar cosas nuevas con ese contenido. Y esa motivación me ha llevado a que el proceso creativo se me hiciera muy divertido, muy amable, de mucha búsqueda y mucha lectura para dar con la clave. No sé si lo habré conseguido, pero lo he intentado muy en serio.
P.–‘La valla’ fue semifinalista y Premio Amnistía Internacional. Entiendo que hace un buen balance del año
R.–Mi balance es precioso. Ha sido un año en el que me he sentido muy valorada y muy bien tratada. Más allá de los resultados, que son, sin duda, importantes porque te dan un bagaje y mediatismo, para mí era importante calar en partes de la afición donde creo que todavía no había llegado. Con ‘La valla’ creo que, por fin, rompí, nunca mejor dicho, algunas vallas de aficionados o de determinados círculos donde había mucha reticencia todavía. Así que esa comparsa me ha hecho sentir muy realizada y, también, me ha ayudado a comprender, y esto no sé si me hace más feliz o si lamento, que cuando el leitmotiv deja de ser la incomodidad del discurso feminista per se, y eso se hace de una manera transversal, parece que tiene una mayor acogida. La razón ya la sabemos... Y por eso no sé si para mí eso es un éxito o una derrota... Pero no te puedo mentir y te digo que ‘La valla’ nos hizo sentir muy felices y muy realizadas y, por supuesto, orgullosas al llegar a las semifinales que están tan cotizadas, con tantísima calidad.
¿La copla de Paco Alba?
No es que la luna... de ‘Los Fígaros’ (1964) es la copla que le “encanta” a Marta Ortiz “desde chica”. “Creo que representa a la perfección esa difícil sencillez de la que estuvimos hablando en vuestro reportaje” sobre el 50 aniversario de la muerte del creador de la comparsa, valora.
P.–¿Hacia dónde miran, a la semifinal o a la final?
R.–Nosotras vamos a competir, claro, porque si tú te exprimes la cabeza para dar todo lo que tienes y ensayas tantísimo tiempo para dar lo máximo posible, pues buscas alcanzar la máxima cota, como ya la alcanzamos hace cuatro años. El pasado año, al igual que las compañeras de ‘La chulita’, nos vimos en muchas quinielas para la final y nadie se asustó. Eso es un gran avance así que, ¿por qué no aspirar a la final? Nos encantaría, pero también te digo que nosotras vamos a llevar lo que queremos sin ningún tipo de restricción en base a los resultados.
P.–Nuestra articulista Soco López señalaba esta semana el nimio papel de las políticas institucionales en realizar acciones en favor de la igualdad en el Concurso. La periodista mencionaba, por ejemplo, la conveniencia de que el jurado valorara los repertorios con perspectiva de género. ¿Qué opina?
R.–Por supuesto, rotundamente sí. La perspectiva feminista que pueda llevar una agrupación no sirve de nada si el contexto no lo es, porque se va a quedar siempre atascada, está claro. Y también estoy plenamente de acuerdo con la compañera en su artículo de que esa caverna, que sigue siendo una gran caverna, está ahora un poquito más ventilada gracias a la labor que hemos hecho tantas mujeres.
P.–’We Can do... Carnaval’ es una agrupación que pasará a la historia y también es un marchamo, un nombre con el que se las conoce y reconoce. ¿Cómo lo lleva su autora? Me explico, además de motivo de orgullo, ¿supone una losa o un listón con el que siempre autocompararse?
R.–Yo abrazo y siempre abrazaré a ‘We Can Do’, primero, porque que nos llamen así significa el éxito del colectivo. Es una maravilla porque en la colectividad está el trabajo del carnaval. Es mucho mejor We Can Do que la comparsa de fulanita o de menganita, porque una agrupación es la suma del trabajo de mucha gente. Y lo segundo, no es una losa porque era una comparsa de primer año. Es verdad que la bomba de ella fue la progresión que supuso en el discurso, pero estaba muy verde en otros aspectos. Entonces, el crecer desde la nada está siendo muy bonito. Y ver la evolución cada año, la reafirmación, para callar muchas bocas también, que hablaban de flor de un día, de favorecimiento por politiqueos o por jurados politizados y otras barbaridades, pues es como dar una guantá sin manos año tras año.
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