Fútbol | Segunda División B

El Sanluqueño derrota al Cádiz B en el primer derbi del año en El Rosal (1-2)

  • Un absurdo penalti de Juan Flere en el último suspiro decide la contienda, sitúa a los verdiblancos segundos y prolonga la mala racha del filial

Boselli remata a puerta en la mejor ocasión cadista durante el primer tiempo. Boselli remata a puerta en la mejor ocasión cadista durante el primer tiempo.

Boselli remata a puerta en la mejor ocasión cadista durante el primer tiempo. / Jesús Marín

El Atlético Sanluqueño se impuso al Cádiz B en el primer derbi provincial del nuevo año en El Rosal, que se resolvió en los últimos minutos de un encuentro equilibrado merced a un absurdo penalti, un regalo que no dejó escapar el veterano Dani Güiza para colocar a su equipo segundo en la tabla clasificatoria y prolongar la mala racha de los jóvenes del B.

El equipo de Juanma Pavón se presentaba a la cita algo más necesitado que su rival tras encadenar dos derrotas consecutivas y acercarse más de lo deseado a la zona baja, mientras que los este domingo dirigidos por Fernando Niño, responsable del banquillo del titular de Sanlúcar de Barrameda por el ingreso hospitalario de Romerito tras sufrir el sábado un accidente y fracturarse dos costillas, buscaban los puntos para acortar distancias con el líder Algeciras después del empate que habían firmado por la mañana los rojiblancos frente a la Balompédica Linense.

Los compases iniciales mostraron a un conjunto verdiblanco bien situado, sin dejar maniobrar al filial y transmitiendo sensación de peligro cada vez que superaba el círculo central. La superioridad visitante se tradujo en un par de saques de esquina y un remate dentro del área que dio paso a reclamaciones de penalti por posible mano.

Con el transcurrir de los minutos, los amarillos se sacudieron el dominio y empezaron a pisar campo rival con más asiduidad, aunque la acción más potable en el primer cuarto del choque la protagonizó en el 18’ Juanjo García al botar con mucha intención una falta que repelió Juan Flere. Lo mejor de los cadistas hasta ese momento llegó casi a renglón seguido también con un libre directo que mandó alto el uruguayo Boselli.

Con demasiadas imprecisiones, sobre todo en la zona ancha, y un disparo más propio de tiro a palos en rugby que de fútbol a cargo de Sergi se alcanzó la media hora de juego, a la que los pupilos de Pavón llegaron empezando a cargarse de cartulinas por excesos a veces innecesarios en la pelea por el balón.

El equilibrio de fuerzas marcaba la contienda cuando en el 34’ Jordi Tur probó fortuna con un latigazo seco y raso que se marchó cerca del poste derecho de Isma Gil. El Cádiz B parecía dar un paso al frente al enfilar la recta final del primer tiempo. Pero el Sanluqueño avisaba de sus intenciones con un zurdazo de Facu Ballardo desde muy lejos que salió rozando la escuadra.

La intensidad creció a medida que se aproximaba el intermedio. Así, poco antes del descanso, Boselli gozó de la oportunidad más clara tras un grave error de Isma Gil al despejar de puños. El uruguayo recortó pero su remate, mordido, lo interceptó cerca de la línea de gol Álex Cruz. Y justo antes de que el castellano-manchego Luis Fernando Collado López indicara el camino de los vestuarios, Madi cayó en el área derribado sin que el colegiado pitara nada y Nieto lo intentó con un zapatazo por bajo que, esta vez sí, atajó sin problemas el cancerbero del Atlético Sanluqueño.

Sin tiempo para posicionarse siquiera sobre el verde del Ramón Blanco, el segundo tiempo se abrió con el mismo brío con el que concluyó el primero y con el 1-0 a los pocos segundos. Internada por la derecha con un primer remate que rechaza la defensa sanluqueña, el balón le queda franco a Javi Pérez y el capitán no falla.

El trepidante arranque del segundo acto no quedó ahí. De hecho, la reacción de los visitantes apenas se hizo esperar cinco minutos, lo que tardó Andreu Arasa en restablecer las tablas al sacar el máximo jugo de un buen pase al hueco para batir en el mano a mano a Juan Flere por debajo de las piernas.

De nuevo con empate, el choque volvió a los anteriores derroteros, más imprecisiones que buen fútbol, más incertidumbre que espectáculo, cerrada pugna por cada pelota y dominio alterno pese a que, acaso por su condición de local, era el filial el que trataba de llevar la iniciativa.

Pasada la hora de partido, Juanma Pavón y Fernando Niño movieron ficha con los primeros cambios. La escuadra gaditana oxigenaba de este modo posiciones ofensivas en una evidente declaración de intenciones. El punto, positivo para los verdiblancos, no parecía tan bueno a ojos de los amarillos.

Sin duda por ello, las acciones de ataque del Cádiz B empezaron a ser frecuentes, no siempre con peligro de verdad, en tanto el Sanluqueño, que no renunciaba a pisar campo contrario cuando podía, comenzaba a apostar por las contras como fórmula igualmente válida para buscar el marco contrario.

El cuadro foráneo refrescó aún más sus filas de cara al último cuarto de hora con una doble sustitución, pero la dinámica no varió demasiado. Los cadistas, que apuraron otra ventana de cambio con uno más, intentaban llegar arriba superando la presión del adversario con pases cortos antes de encontrar algún espacio, mientras que los sanluqueños lo hacían con pases largos, con menos agobios y asumiendo menos riesgos.

El fútbol más directo del Atlético Sanluqueño encontró recompensa en el último suspiro. Balón largo en diagonal que lucha Marcos Torres ante Juan Flere, que no acierta a dejarlo salir por el fondo ni atajarlo y acaba arrollando al rival. Penalti claro que materializa el recién salido Dani Güiza en el 1-2. El jerezano no celebró el gol por respeto a la que fue su casa hasta no hace tanto. Y pese a que el árbitro concedió tres minutos de añadido, el pescado ya estaba vendido.

 

 

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