Reyes Magos
La izquierda que externaliza. Por Juan Cantero
Un partido que dícese de izquierda, perdón, de los de abajo, que supo aglutinar el hastío que buena parte de la sociedad tiene de la política. Logró, auspiciado por esa ola y por el apoyo explícito de los socialistas en la sesión de investidura, la alcaldía de nuestra ciudad. Ese ansiado cambio que muchos gaditanos deseaban y que canalizaron a través de su voto a distintas fuerzas políticas, implicaba modificaciones profundas en el talante y en lagestión municipal. No obstante, tras casi medio año desde su toma de posesión, quién fue el encargado de gestionarlo lleva camino de la perdición. En ocasiones, el detalle describe el paisaje o como diría un creyente “por sus obras los conoceréis” Mateo 5-7. Ello viene a cuento de una de las pocas decisiones adoptadas por el equipo de gobierno hasta la fecha, la decisión de contratar una auditoria externa sobre el sistema de transporte urbano en la ciudad de Cádiz. En el Pleno municipal celebrado en pasado mes de agosto se aprobó, de forma unánime, la prorroga transitoria del servicio de transporte urbano, encargándole a una Comisión técnica integrada por funcionarios del Ayuntamiento la elaboración de un nuevo pliego sobre dicho servicio, continuando la contratación externa de aquellos trabajos necesarios (sic). Agarrándose a esa coletilla en la redacción final de la proposición, la Junta de Gobierno Local ha decidido destinar 25.000 euros a contratar a una empresa privada la auditoría integral sobre ese servicio. Eludiendo, algo obvio, que dicha asistencia a contratar externamente se refiere a trabajos puntuales sobre la materia que cubran carencias en el análisis del servicio (por ejemplo: si se necesitase evaluar la contaminación que la actual flota de autobuses genera, ante la falta de equipamiento municipal adecuado, si se sería preciso contratar a una empresa capaz de cuantificarlo). Al más puro estilo del teofilato, acostumbrado a dotar cuantiosas consignaciones a partidas destinadas a “Estudios y trabajos técnicos” en detrimento de la atención de gastos prioritarios, los que dicen ser y representar el cambio actúan exactamente como ellos. Cabe preguntarse, más allá de la falta de coherencia que demuestra este tipo de decisiones, un ayuntamiento que se encuentra al borde del abismo financiero, con colas de proveedores a sus puertas, y que demora el pago sine die a asociaciones de todo tipo que cubren las carencias de los más necesitados en esta ciudad, ¿puede destinar más de cuatro millones de las pesetas antiguas a contratar este tipo de servicio?, ¿no existe en un ayuntamiento con más de 1.300 trabajadores, personal técnico cualificado capaz de realizar este tipo de trabajo? o lo que me temo, son actuaciones de este tipo las que ponen de manifiesto algo que cada día se evidencia más: quienes nos dirigen son maestros en eslóganes huecos, y párvulos en coherencia.
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