Vuelco tras la revolución (2-1)
Cádiz-Écija Bpié.
La apuesta a la desesperada de Agné tras el descanso propicia la remontada en siete minutos Kike Márquez se reivindica con un doblete
Con sufrimiento, pero tres puntos que valen su peso en oro en el momento deportivo más delicado de la temporada. Un huracanado inicio de segunda mitad, después una deficiente primera digna de olvido, devolvió al Cádiz a la senda ganadora que había extraviado. Excesivo padecimiento ante el Écija, penúltimo, el de un equipo más acelerado de lo normal que remontó cuando no tuvo más remedio que ir a la desesperada, con tres defensas, el resto volcado en ataque y con el agua al cuello, a punto de salir de la zona de play-off en una deriva más que preocupante. Una primera parte plena de desaciertos, sin ningún tiro a puerta, dio paso a un revolucionario segundo acto con la entrada de Migue García y Perico y el papel de actor principal en la mediapunta de Kike Márquez, que ayer se reivindicó con dos goles en el último intento de no ser cortado a mitad de campaña.
De los cuatro refuerzos llegados en los últimos días, Jon Ander Garrido y Dioni eran los dos únicos que salían en el once inicial. Migue García aguardaba turno en el banquillo y Pauliño se quedaba fuera de la convocatoria.
El primer acercamiento peligroso a portería lo protagonizaba Ceballos a los 6 minutos tras una combinación con Kike López -ayer en la derecha-, pero el lateral se hacía lío cuando arribaba a la línea de fondo, muy cerca del arco visitante.
El guión quedaba definido con claridad desde el principio. Los amarillos trataban de cercar a un adversario metido atrás sin ninguno tipo de pudor con cinco defensas y dos pivotes incrustados en la zaga. A falta de un cerebro natural, Mikel Martins se erigía en catalizador del juego auxiliado por Garrido, poderoso en las acciones aéreas, siempre bien colocado para destruir pero poco efectivo con el balón en los pies. La ausencia de un creativo en la medular se convertía en un lastre para un equipo atascado, sin recursos, incapaz de colocar un lanzamiento entre los palos ante el penúltimo clasificado en toda la primera parte.
Los locales dominaban pero carecían de la precisión de cirujano necesaria en estos casos para derribar el muro. Si a ello se le une la precipitación, la ansiedad por ganar, la falta de creatividad en la medular, la consecuencia era la ausencia de ocasiones. Apenas salían los pases y las pérdidas
El Cádiz no terminaba de encontrar el abrelatas y además daba vida a un rival que empezaba a sentirse cómodo. En el minuto 21, un balón perdido por el Cádiz en pleno acoso al área contraria propiciaba una rápida contra del Écija que no acababa en gol por la inoperancia de Juanfri. Tres jugadores visitantes contra un defensor cadista y el delantero, en lugar de pasar a sus compañeros, tiraba una vaselina defectuosa que atrapaba Alejandro.
Los sevillanos avisaban de que estaban dispuestos a aprovechar la más mínima concesión ante un anfitrión cada vez más desquiciado. Un cabezazo alto de Garrido a la salida de un córner y un disparo desviado de Mikel Martins antes de la media era el ridículo bagaje de un Cádiz que quería pero no podía. La ocasión más clara tampoco culminaba con la pelota en dirección a puerta. En el minuto 35, Ceballos centraba, el balón se paseaba por el área pequeña y a Juan Villar y a Dioni le faltaban milímetros para rematar.
Justo tras la llegada más peligrosa de los amarillos era el Écija el que, en el minuto 36, se adelantaba en el marcador gracias al regalo de Fran Pérez. El central resbalaba justo antes de recibir un balón que robaba Caye Quintana, que se marchaba por velocidad y se plantaba delante de Alejandro para marcar con un zurdazo raso que se colaba por debajo de las piernas del portero.
El Cádiz, otras vez por fallos individuales, se hacía el harakiri y la afición estallaba contra un equipo que navegaba sin rumbo.
El gol visitante aceleró aún más a los pupilos de Agné, que no daban una a derechas. Un nuevo error, esta vez de Tomás, a punto estaba de costar un nuevo gol. George robaba el balón, entraba en el área y casi sin ángulo remata dos veces con doble intervención de Alejandro.
Agné dejaba en la caseta a Tomás y Juan Villar en el descanso y daba entrada a Perico y el debutante Migue García. Dejaba una defensa de tres, situaba a Kike Márquez en la mediapunta y se jugaba el todo por el todo en busca de una remontada más necesaria que nunca. Una revolución en toda regla con un efecto tan inmediato que el Cádiz le daba la vuelta a la tortilla en apenas siete minutos.
Migue García dejaba su sello en su primera acción, desbordaba por la banda izquierda, centraba al interior del área y Dioni cedía atrás a Kike Márquez para que el sanluqueño lanzara un derechazo imparable desde la frontal del área. Los amarillos habían salido enchufados y empataban en el 47 con uno de esos goles llamados psicológicos. La igualada era sólo el principio. Cinco minutos después, Kike Márquez firmaba su primer doblete como cadista al cabecear al fondo de la portería un centro de Ceballos al corazón del área.
Un par de acciones acertadas habían bastado para poner las cosas en su sitio. El equipo notaba la presencia de Perico y Migue García, los atacantes se asociaban por fin y el público transformaba los pitos en aplausos.
Una vez conseguido lo más difícil, los siguiente era cerrar el partido con un tercer gol que se resistía. El Écija abría sus líneas con timidez y dejaba más espacios atrás, pero no había manera. Perico disparaba fuera en una clara ocasión (minuto 59') y Kike López estrellaba su misil contra Gerardo en el 68, un minuto antes de que un defensa despejara en boca de gol cuando Garrido se disponía a empujar el esférico. Varias ocasiones que se iban al limbo y el Cádiz se condenaba a un sufrido final de partido, uno más después de los de Algeciras, Guadalajara, San Fernando, Cacereño...
Los amarillos perdían la posesión del balón en los compases finales sin haber rematado la faena en un partido que llegaba a su desenlace con la incertidumbre que producía un marcador tan ajustado. Agné había dado a entrada a Fall y retrasado a Garrido a la defensa para fortalecer la retaguardia. Triunfo con los ojos en el cronómetro, pero tres puntos vitales.
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