"La vocación del médico en algún momento se convierte en heroísmo"
El prestigioso facultativo catalán participó ayer en el Congreso de la Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia en Cádiz
El prestigioso ginecólogo catalán Santiago Dexeus participó ayer en el XIX Congreso de la Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia que tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la UCA. Antes de su intervención, atendió a este periódico y, aunque no podemos reproducir toda la conversación por falta de espacio, hay que decir que por sus palabras se ve que es un enamorado de su profesión y un gran defensor de las mujeres.
-A usted, la ginecología le viene de familia. ¿Escogió esta profesión por seguir con la tradición?
-Me viene de mi abuelo, que era un médico municipal, y mi padre, que fue un ginecólogo muy reconocido e innovador en muchas cosas. Claro, yo tenía una tendencia a ser médico pero no lo escogí rápidamente, sino que me lo pensé bastante porque en la familia de mi madre eran todos abogados. Pero tenía muy cerca el ejemplo de mi padre y de mi hermano, y realmente eran unos ejemplos a seguir.
-La mesa redonda en la que participa se titula Ser un buen ginecólogo: habla la experiencia. ¿Qué es para usted ser un buen ginecólogo?
-Comprender a la mujer, que es muy diferenciada y tiene muchas más cualidades que el hombre en cuanto a su biología. Lo que voy a decir en el congreso puede ser un poco rompedor, y es que la vocación del médico en algún momento se convierte en heroísmo. ¿Por qué? Porque salimos de la facultad con una vocación, con un deseo de hacer las cosas muy bien y a veces no se puede escoger la especialidad que se quiere. Por lo tanto, la situación es difícil. El médico tenía también un prestigio social que está perdiendo. Luego, el paciente viene a nosotros sabiendo que va a encontrar una persona que le va a ayudar. Y el médico vocacional quiere hacerlo muy bien, pero en muchas ocasiones, la infraestructura con la que ejerce su profesión es desfavorable. Actualmente no podemos dedicarle al paciente el tiempo necesario y así, verá usted como poco a poco el médico se va convirtiendo en un ser que su vocación inicial o es una frustración o es un heroísmo ejercerla con la dignidad que nuestra profesión nos exige.
-Por cuestiones sociales y económicas, la mujer cada vez retrasa más la maternidad, ¿qué efectos tiene esto?
-El otro día me decían que nosotros estamos impulsando que las mujeres retrasen la maternidad. Y no, nosotros estamos tratando esta maternidad tardía que a veces es muy dificultosa, porque los ovocitos envejecen. Se considera que a partir de los 38 años los ovocitos van perdiendo calidad reproductiva. Claro, las mujeres actualmente se meten en una hipoteca, se compran un coche, empiezan a trabajar y tienen miedo a perder el trabajo si se hacen madres, y se va retrasando la maternidad y tienen que entrar en técnicas de reproducción asistida. Pero nosotros no lo provocamos, lo que estamos haciendo es intentando resolver el deseo de la mujer que no es sólo lícito sino diría que necesario.
-En el congreso se ha hablado de las actuales tendencias en la asistencia al parto. Dijeron que se hacen muchas cesáreas y en las clínicas privadas, más que en los hospitales públicos, ¿qué piensa usted, que trabaja en una clínica privada?
-El número de cesáreas aumenta por una razón muy sencilla, porque han mejorado los sistemas diagnósticos del sufrimiento fetal antes del parto. Si nosotros percibimos que el niño está sufriendo no vamos a esperar a las 40 semanas con los brazos cruzados, nos adelantaremos y haremos una cesárea. ¿Que hay más en el privado que en el público? No quiero ni pensar que esto sea motivado por una actitud de comodidad del médico. Si es así, no es un buen médico y debe plantearse seguir ejerciendo como tal. Pero puede ser que en el área privada haya un mayor control o un mayor miedo a que ocurra alguna desgracia y que esto pueda acabar en los tribunales. No quiero pensar ni que la sanidad pública ejerza menos control ni que la privada esté en manos de médicos que sólo miran por su comodidad.
-¿Qué piensa del parto natural?
-Del parto se han dicho tonterías que no hay que creérselas. El parto bajo el agua, por ejemplo, es una memez, no estoy de acuerdo porque impide que se escuche el corazón del crío constantemente, con lo cual, si hay sufrimiento, va a nacer un pez muerto. ¡Cuidado! El hecho científico no es una opinión. Es, como dice su nombre, algo comprobado científicamente. Mi padre luchó en el año 35 para que se asistiesen los partos en las clínicas porque la mortalidad materna era muy importante y la fetal alcanzaba el 15 o el 20%. El parto natural en casa tiene unos riesgos y hay que advertir a la mujer. Lo único que pido es que conozcan los riesgos, por favor.
-El viernes fue el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Usted, que está especializado en oncología, ¿cree que las mujeres están concienciadas con la detección temprana?
-Bastante. Y creo que las campañas de intento de diagnóstico temprano del cáncer de mama son muy importantes. Hace unos años, el porcentaje más alto de tumores que veía eran grandes, difícilmente operables, que exigían una cirugía muy radical. Actualmente, se ha invertido y el porcentaje de tumores pequeños es mucho más alto que el de tumores abandonados y, por lo tanto, hay mayor porcentaje de curación. Hemos aprendido mucho del cáncer de mama.
-A sus más de 70 años, sigue en activo, ¿no está en sus planes la jubilación?
-No, yo quiero morir con las botas puestas si es posible y, además, de una forma rápida y sin molestar a nadie.
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