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"No quiero una casa por la cara, sino vivir con dignidad"

viviendas sociales | ocupación en marinero en tierra

La okupa de Guillén Moreno asegura que el Ayuntamiento ha desoído sus peticiones "Soy una persona decente, con la nevera vacía, pero decente"

Milagros Arzúa, en el salón de la casa que ocupó hace ahora año y medio.
Julia Alarcón Cádiz

30 de enero 2014 - 01:00

"Hoy mismo [por ayer] han venido para cortarme el agua, pero no los he dejado pasar. No, no. De eso nada. Que yo a mis hijos los tengo que lavar, darles de comer... Eso tiene que ser que los del Ayuntamiento me han visto en el Diario o en la tele y los han mandado aquí", al número 1 de la calle Marinero en Tierra, una vivienda social -propiedad del Consistorio gaditano- donde Milagros Arzúa vive como okupa desde hace año y medio con sus tres hijos menores. Esta usurpación la ha llevado a mantener desde entonces un litigio con la administración local, conflicto en el que la gaditana se ha visto respaldada por la decisión del juez, que solicita al Ayuntamiento que acredite si hay otra familia que necesite más que Milagros una vivienda social.

"Yo no quiero una casa por la cara, sino vivir con dignidad, tener un trabajo y pagar el alquiler social, la luz, el agua... Lo de ahora no es vida porque siempre tengo el miedo en el cuerpo". Miedo a que la echen, a perder ese techo, a que le retiren a sus hijos. "En Servicios Sociales me dijeron que si no tenía recursos para mantenerlos me los quitarían".

Este aviso llevó a Milagros a tomar una decisión drástica. Después de pedir "infinidad de veces" una vivienda social en el Ayuntamiento "sin que me hicieran ningún caso", después de dormir once días en un coche "porque no tenía a dónde ir", la gaditana optó por ocupar un piso en la barriada de Guillén Moreno a sabiendas de que estaba vacío "aunque en muy mal estado: había, y hay, grietas, humedades, suciedad, pero con dos estropajos y una cuadrilla de amigas lo hemos ido adecentando".

Arzúa asegura que no tuvo otra alternativa. "Estaba desesperada. Desde el Consistorio no me brindaron ningún tipo de ayuda, ni económica ni de ningún otro tipo, sólo me ofrecieron ir a un Centro de Acogida en Málaga, algo a lo que me negué en rotundo". Además, explica que antes de ocupar el inmueble vivió una temporada con su padre, hermanos así como con una hermana y la hija de ésta, "pero allí no cabíamos, éramos demasiados en una casa bastante pequeña".

La okupa de 27 años que ayer acaparó pantallas y titulares en diferentes medios de comunicación ha declarado que los vecinos del bloque "están encantados" con ella. "Soy una persona decente, con la nevera vacía, pero decente". Y no duda en defender una y otra vez su actuación: "Tengo que luchar con todos los medios por criar a mis hijos, ellos son mi aliciente en esta vida".

Es precisamente esa lucha la que le trae tantos quebraderos de cabeza. Por un lado dice que desde que reside en Marinero en Tierra le han denegado una subvención que recibía del Ayuntamiento de Cádiz. Comenta también que el mes que viene se le acaba la ayuda familiar de 426 euros. "No sé qué haré a partir de entonces, pero saldré adelante, soy una superviviente". Y recuerda un capítulo anterior de su vida: "Yo vivía con mi pareja en Gerona. Tenía trabajo allí. Pero la relación con el padre de mis hijos se torció, fui víctima de la violencia de género, así que cogí a mis niños y me vine a Cádiz con una mano delante y otra detrás, como se suele decir, y aquí sigo, haciendo lo que haga falta por ellos".

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