"Si pudiera, embarcaría de nuevo"
En familia a bordo del 'Grand Voyager' Iberocruceros hace de Cádiz su puerto base
Manolo y Keka viajaron en el crucero inaugural del 'Grand Voyager', de Iberocruceros, y cuentan sus experiencias · Lo mejor, la animación, la limpieza y la comida a bordo · Lo peor, el tamaño del buque
Manolo y Keka, Manuel Hernández y Ángeles Herrera, pasaron a ocupar un lugar privilegiado en la historia del muelle de Cádiz. No eran conscientes el lunes, 31 de mayo, cuando, con cinco adultos más y dos pequeños, esperaban en la terminal de pasajeros para embarcar en el Grand Voyager.
Su intención fue descansar, disfrutar y pasárselo bien. Prueba superada. Tanto es así que, ante la pregunta sobre si embarcaría de nuevo a bordo del buque de Iberocruceros se obtiene una respuesta inmediata: "Ya mismo".
Será por algo. No tienen intereses empresariales ocultos dentro de Iberocruceros por lo que su narración resulta prueba objetiva de lo que ocurre a partir del mismísimo momento en que, un lunes cualquiera, se atraviesa la escalerilla de acceso al Grand Voyager.
Lunes, 31. 11.00 horas. Nueva estación de cruceristas del puerto de Cádiz. David, Susana, Juan, Carmen, Inma, Keka y Manolo, y los dos niños, Jaime y Gonzalo, locos por atravesar la puerta giratoria que les conectaba con sus vacaciones.
Sin querer, tras visitar las instalaciones (con 20 minutos dicen que tuvieron bastante) se les vino a sus mentes comparar con sus dos cruceros anteriores. "Viajamos con Costa Cruceros y eran más grandes y de más lujo". Pero en su narración buscaron en seguida el consuelo de abordar lo que de bueno tuvo el crucero. "Lo mejor, la animación, la limpieza, el servicio y la comida", comenta Keka. Para lo peor, al grano, "demasiada navegación para estancias demasiado cortas en los puertos donde se escalaba". Comentan que lo peor fue el trayecto desde Vigo hasta Funchal. "Fueron demasiadas horas". Antes, entre Cádiz y tierras gallegas, "me mareé porque el Atlántico se ve que es mucho más movido que el Mediterráneo y, para colmo, el barco es realmente rápido. Y se mueve más de lo que esperaba". "Menos mal que la biodramina cumplió y me lo hizo más llevadero", cuenta Keka, que de lo que sí dice sentirse segura es de que "los niños fueron los que mejor se lo pasaron, ni se marearon tan siquiera y disfrutaron de la guardería tanto que no querían salirse de ella". Eso, según cuentan Keka y Manolo, "nos aportó tranquilidad e independencia". Iban con ganas de pasarlo bien y lo consiguieron. En cuanto a los espectáculos, "el peor el mago, que tenía muy poca gracia". El equipo de animación dicen, sin duda, que es lo mejor del trayecto.
Sobre las escalas, "el puerto más bonito que vimos es el de Cádiz, y no es pasión". Sobre el de Vigo cuentan que está en la línea del gaditano pero, el peor, el de Funchal, "un puerto que olía a pescado y en el que tuvimos que hartarnos de andar". "Volveríamos a repetirlo con los ojos cerrados aunque, a lo mejor, optaríamos por otro recorrido porque es muy poco barco para tanto tiempo navegando". Pero rememoran lo que tuvieron que pagar por sus vacaciones y aseguran, como resultado, que la relación calidad precio del viaje es más que satisfactoria.
Ellos optaron por pagar un paquete que le incluía las bebidas, lo que "nos aportó mucha comodidad". "Las fotos que te venden a bordo, carísimas". Son muchas las experiencias vividas en una semana, muchas millas marinas y muchos metros pateados durante sus escalas. Pero Manolo y Keka coinciden en que recomiendan hacer este viaje. "Y sobre todo, eso de salir desde Cádiz no tiene precio". Ahora a esperar al año que viene. Mientras tanto, un buen álbum de fotos facilita la espera.
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