"Los trabajadores no ven referentes y la desidia social tiene consecuencias"
nuria lópez | secretaria general ccoo andalucía
La responsable de la organización sindical acudió al XV Congreso provincial y estará hoy en las movilizaciones
La delegada alerta sobre el peligro de que calen “mensajes muy dudosos”
–Este congreso provincial se celebra en Puerto Real, con referencia inevitable al limbo de Airbus. ¿Cuál es la sensación desde el sindicato mayoritario, hay espacio para la escucha?
–Esperamos que sí, que sea realmente un diálogo en el que se escuche nuestra propuesta. Ya hemos trasladado a la empresa que Puerto Real tiene opciones y capacidad para fabricar piezas de aviones para otras factorías, además de diversas propuestas de viabilidad y mejoras. En estos casos, parece que la sombra siempre se cierne sobre las plantas andaluzas y gaditanas, quizá por una serie de ideas preconcebidas... Pero sabemos que los beneficios del primer trimestre en la empresa han sido de 360 millones, casi rozando las pérdidas del año pandémico. Hablamos, además, de una empresa que tiene muchos recursos públicos y que cuenta con un plan industrial en el que se habla de que la reordenación de la carga de trabajo es clave para toda España.
–Habla de prejuicios. Parece como si en el sur no tuviéramos presunción de inocencia.
–Demostrar la valía, cuando la prueba del algodón es la prueba del algodón. Hemos demostrado de sobra que cuando se apuesta por nosotros podemos crear un sector potente, con empresas auxiliares que responden y que no merecen que las empresas matrices y el gobierno se desentiendan.
–CCOO concentra en Cádiz las movilizaciones principales del 1 de mayo en Andalucía. Para ser farolillo rojo en muchos parámetros socioeconómicos, se nos escucha poco.
–Y no es porque los trabajadores no sean reivindicativos ni solidarios. Pero llevamos tanto tiempo en el que han ido cayendo ecosistemas industriales y empresariales que ya no vale la inmediatez. La situación es grave y de calado, y no cambia desde hace mucho. Por ejemplo, los vacíos en infraestructura: ¿desde cuándo se habla del Algeciras-Bobadilla, cuándo será una realidad? Hay una fatiga endémica en la que los trabajadores no ven referentes, y la desidia social tiene consecuencias.
–El nuevo orden se vende de la mano de la transición ecológica (un ejemplo, la térmica de Los Barrios). Pero los conceptos de reindustrialización, reconversión... nos hacen ser escépticos.
–Hay momentos en los que aparecen giros, apuestas por un tipo de política de producción distinta. Lo que hay que hacer es que los fondos destinados a esas políticas de conversión lleguen lo antes posible a las zonas que las necesitan. La recuperación de una zona se mide en términos económicos y en términos sociales. Hablamos de energías renovables, sostenibilidad y digitalización, pero las nuevas formas deben darte la opción de reciclarte, no de prescindir de ti, sustituir empleo estable por inestable o con formación que no pague la empresa... El plan industrial de Airbus, por ejemplo, tenía muchos recursos para hacer aviones menos contaminantes.
–Y, ¿la Carta a los Reyes de los fondos europeos?
–Nos da la sensación de que estas cartas a los Reyes siempre llegan a los mismos. Para que esos fondos sean efectivos han de ser estructurales y tener mecanismos de reparación. Para evitar la despoblación, por ejemplo, hay que irse a la consecuencia:no puedes mantener a la gente con un 50%de paro juvenil y sin infraestructuras. Somos mucho más que turismo, con unos puertos estratégicos infrautilizados y gente muy creativa, con un campo con gran potencial agrario, pero no el campo del siglo XIX. Hay que poner todos los sentidos en potenciar eso, pero me temo que la mentalidad empresarial y de patronal sigue apostando por el cortoplacismo; a este respecto, necesitamos un cambio profundo de mentalidad que sólo puede pasar por normativa laboral.
–Pues la derogación de la reforma laboral sigue siendo un unicornio.
–Los dos partidos en el gobierno se comprometieron a retirar la última reforma, y debería aprovecharse y actualizar la normativa con las nuevas formas de relación de trabajo. Esos trabajos esenciales que aplaudíamos en los balcones siguen estando en la cuerda floja. De repente, toda esa realidad parece estar de nuevo bajo la alfombra. Pero esa desidia deja espacio a mensajes muy dudosos que pueden ser aprovechados por gente que no cree en los principios básicos del Estado. Nos estamos jugando la democracia dejando campar al cansancio y la desconfianza.
–”Si hace diez años nos movilizamos y mira ahora el escenario, ¿de qué sirve nada?”, puede decir mucha gente.
–El cansancio acumulado es normal y legítimo, pero si se pierde la confianza en las instituciones democráticas... la opción es un páramo. Por eso hay que trabajar en leyes favorables para los trabajadores, hay que recuperar la credibilidad, y eso pasa por cumplir lo prometido.
–¿De aquellos ERTE estos ERE?
–Los ERTE puestos en marcha en pandemia han demostrrado que, en tiempos de difícil coyuntura, las empresas no tienen por qué despedir. El tema de los despidos multitudinarios que se anuncian en la banca me parece especialmente preocupante, entre otras cosas, porque todos pagamos su rescate y ahora están actuando con una gran irresponsabilidad social, no sólo despidiendo, sino dejando desvalidos a muchos pueblos y pensionistas, cuando hay otros servicios que se pueden seguir prestando.
–¿Qué cree que ha traído a nivel laboral la pandemia, además del teletrabajo?
–Con el teletrabajo se ha acelerado un proceso que nos habían querido vender, sobre todo a las mujeres, de que el teletrabajo era conciliar. Los flecos sueltos que deja esta escenario se solucionarían en negociación colectiva, que está llena de palos en la rueda gracias a la reforma laboral. Curiosamente, con la pandemia quizá ahora somos más conscientes de que formamos parte de un mismo tejido, creo que nos ha devuelto una cierta conciencia social y un sentido de lo que hacemos.
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