Un "nefasto" viaje de fin de carrera
Universidad
Unos 180 alumnos de la UCA y Salus Infirmorum ven frustradas sus vacaciones por una avería en el crucero
Nefasto. Con esta palabra resumía ayer la gaditana Claudia Derqui su frustrado viaje de fin de carrera. Unos 180 estudiantes de la Universidad de Cádiz se han visto afectados por una avería en uno de los dos motores del Sovereign, el barco de la naviera Pullmantur en el que realizaban el crucero 'Brisas del Mediterráneo' desde el pasado sábado 10. La incidencia, de la que se informó a los más de 2.400 pasajeros en el tercer día de navegación, no ha afectado a la seguridad de los cruceristas ni de la tripulación, pero sí ha dado al traste con las vacaciones por el Mediterráneo durante siete días de esas miles de personas. Entre ellas, esos casi doscientos alumnos de la UCA de las titulaciones en Educación Infantil, Educación Primaria, Ingeniería Informática y Enfermería, tanto de la Universidad como de la Escuela Salus Infirmorum.
"No hay derecho. Nos hemos quedado sin viaje y encima nos sentimos engañados tanto por Pullmantur como por la agencia Barceló, que se han echado la pelota unos a otros. Nos han mareado", se desahogaba a media mañana de ayer Claudia, montada ya en el autobús que la traía de vuelta desde Barcelona junto a otros 25 estudiantes de la UCA y Salus Infirmorum.
La estudiante de Magisterio en Educación Primaria está convencida de que el buque ya zarpó con problemas, "porque los billetes no nos lo dieron hasta el día antes y eso no es normal. Además, el barco siempre ha navegado muy lento". Fue el pasado lunes, en altamar, cuando la tripulación comunicó al pasaje que, por motivo de una incidencia mecánica en un grupo propulsor, el Sovereign iba a modificar su ruta. En lugar de dirigirse al puerto de Túnez, como estaba previsto, atracaría en el puerto italiano de Civitavecchia, donde un equipo de submarinistas arreglaría la avería. Sin embargo, no ocurrió así.
Sobre las ocho de la tarde, una hora después de la anunciada para zarpar, el capitán informó a los cruceristas de que los problemas persistían y que, por tanto, resultaba imposible proseguir con el viaje. Así que pusieron rumbo a Roma, "a un ritmo muy, muy lento", y allí se dio por concluido el periplo. "Pullmantur emitió un comunicado asegurándonos que correrían con todos los gastos, y que, a través de las agencias de viaje -Barceló y Halcón- nos buscarían un vuelo de regreso a Barcelona, desde donde zarpamos el día 10. Una vez allí, se nos asignarían vuelos hasta Jerez. Pero cuando llegamos a Barcelona, desde Barceló nos comunicaron que no era posible el regreso en avión, y que tendríamos que hacerlo en autobús. Además, llegamos de madrugada al hotel de Barcelona que nos había buscado la agencia, y aunque nos aseguraron que nos darían de cenar, no fue así. Ahora, ya en el bus, tenemos 14 horas por delante de viaje hasta Cádiz... Estamos viviendo esta situación con mucho agobio", se quejaba ayer la joven.
Tanto ella como los 25 compañeros de su propia carrera y de Enfermería con los que viajaba ayer de vuelta en el autobús tienen intención de denunciar tanto a la naviera como a la agencia de viaje, "porque nos han mentido y no nos han facilitado nada las cosas, todo lo contrario".
Desde Pullmantur les han garantizado el reembolso de la totalidad del coste del crucero (550 euros) así como los gastos extraordinarios motivados por la avería del buque, pero la estudiante apunta que también habían pagado por adelantado excursiones y billetes de trenes para los desplazamientos que tenían previsto realizar durante las escalas. "¿Qué va a pasar con ese dinero?", se preguntaba.
La travesía, convertida en pesadilla como consecuencia del incidente, debería haber concluido mañana sábado.
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