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María Rosa Durán, investigadora de la UCA: “La ciencia que no se apoya hoy es el tratamiento que no existirá mañana”

Es profesora titular del Departamento de Matemáticas de la UCA e investigadora del INiBICA. Nominada a los Premios Top 100 Mujeres Líderes en España y Premio Mujer Imparable Gaditana 2025, lidera el proyecto ‘Recaída Cero. Matemáticas contra la leucemia infantil’

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María Rosa Durán. / Germán Mesa

María Rosa Duránes profesora titular de la UCA y doctora en Matemáticas. En la universidad gaditana es responsable del grupo de investigación FQM-201 sobre Teoría de Biburfaciones y Sistemas Dinámicos. Tiene una amplia experiencia en oncología matemática y en el desarrollo de modelos matemáticos de dinámica tumoral, diabetes, resistencia, etc. En el Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias Biomédicas de Cádiz (INiBICA) lidera el grupo de investigación consolidado Mathematical Medicine. Es miembro desde 2013 del grupo MôLAB (Mathematical Oncology Laboratory) de la Universidad de Castilla La-Mancha.

Pregunta.–Fue galardonada el pasado mes de noviembre con el Premio Mujer Imparable Gaditana 2025. ¿Qué supone para usted este reconocimiento?

Respuesta.–Este reconocimiento supone una enorme alegría y, sobre todo, un símbolo de fuerza, superación y esperanza. El Premio Mujer Imparable Gaditana 2025 demuestra que los sueños, cuando se trabajan con constancia, esfuerzo y vocación, pueden hacerse realidad, y que desde Cádiz es posible desarrollar una labor con un impacto social significativo. Aunque lo recibo a título personal, siento que este galardón es también un reconocimiento a mi grupo de investigación, a su trabajo constante, a su compromiso y a la vocación con la que afronta cada reto, siempre desde una enorme calidad humana y un gran corazón.

R.Para mí, este premio también habla de sumar, de unir esfuerzos y de visibilizar el talento y el papel de tantas mujeres que, desde ámbitos muy diversos, contribuyen al progreso colectivo. Pone en valor que cada pequeño paso cuenta y que incluso en situaciones complejas o en condiciones de inestabilidad es posible avanzar, crecer y abrir puertas.

R.A lo largo de mi carrera científica he tenido que afrontar numerosas dificultades y por eso este reconocimiento transmite un mensaje especialmente importante: que la determinación, la colaboración y la perseverancia pueden transformar realidades.

R.Es un estímulo para seguir adelante y una invitación a creer que todas, desde nuestros propios caminos y con nuestras propias historias, podemos ser imparables.

P.–Es también candidata a los Premios Top 100 Mujeres Líderes en España, ¿qué cree que ha valorado el jurado para incluirla en estos importantes galardones?

R.–Más allá de la candidatura, el hecho de encontrarme actualmente entre las cinco primeras de la categoría de Académicas e Investigadoras es un motivo de profundo orgullo, ya que refleja el cariño, la confianza y el respaldo de todas las personas que han depositado su voto. Ese apoyo es especialmente valioso porque no solo reconoce una trayectoria profesional, sino también el compromiso y la vocación que hay detrás del trabajo diario.

R.Entiendo que el jurado ha podido valorar la innovación y el impacto científico y social del proyecto que desarrollamos, cuyo objetivo es mejorar el diagnóstico y la calidad de vida de niños y niñas con leucemia mediante la aplicación de la modelización matemática y herramientas de inteligencia artificial. Se trata de una investigación que busca trasladar la ciencia a un ámbito real poniendo el conocimiento al servicio de quienes más lo necesitan.

R.Creo que también se ha tenido en cuenta mi trayectoria como profesora e investigadora en la Universidad de Cádiz, así como el carácter interdisciplinar y colaborativo de los proyectos que lidero o en los que participo. A lo largo de mi carrera he apostado por una investigación con vocación transformadora, en estrecha colaboración con equipos clínicos, convencida de que las matemáticas y la inteligencia artificial pueden contribuir de forma decisiva a mejorar la medicina y la atención a los pacientes. Este reconocimiento vuelve a poner de relieve la importancia de una ciencia comprometida, rigurosa y con impacto social.

P.–Usted es la investigadora principal de ese proyecto que comentaba anteriormente, ‘Recaída Cero: Matemáticas contra la leucemia infantil’. ¿De qué trata?

R.–El proyecto ‘Recaída Cero: Matemáticas contra la leucemia infantil’ nació en 2017 en la Universidad de Cádiz y en el INiBICA como una línea propia de investigación en cáncer infantil. Desde el inicio se planteó como una alianza interdisciplinar en la que participan matemáticos, médicos, biólogos y físicos, en colaboración con el Laboratorio de Oncología Matemática de la Universidad de Castilla-La Mancha y la Unidad de Hematología del Hospital de Jerez. El punto de partida fue una realidad muy clara: aunque alrededor del 80% de los niños con leucemia superan la enfermedad, existe un 20% que sufre recaídas y ahí es donde decidimos centrar nuestros esfuerzos.

R.Para poder desarrollar el proyecto buscamos financiación a través de un crowdfunding científico en la plataforma Precipita, impulsada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, logrando recaudar más de 86.000 euros gracias al apoyo de particulares, asociaciones, centros educativos, empresas y numerosos eventos solidarios. Este respaldo social generó un movimiento de solidaridad sin precedentes, no solo en la provincia de Cádiz, sino también a nivel nacional.

R.El objetivo de este proyecto es desarrollar e implantar en entornos clínicos herramientas matemáticas y computacionales que aporten información de valor pronóstico desde el diagnóstico inicial. Para ello hemos trabajado y seguimos trabajando con datos procedentes de hospitales pediátricos de referencia en cáncer infantil, como el Hospital Virgen del Rocío, el Hospital Niño Jesús, La Paz o La Arrixaca, entre otros.

R.Como resultado, hemos conseguido desarrollar modelos matemáticos que simulan el comportamiento de la enfermedad y su tratamiento, así como algoritmos basados en inteligencia artificial capaces de detectar el riesgo de recaída desde el diagnóstico con una alta precisión. Estas herramientas abren la puerta a tratamientos más personalizados y eficaces desde las primeras fases de la enfermedad, con el objetivo final de mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.

P.–¿Cómo pueden las matemáticas contribuir a la mejora del diagnóstico y el tratamiento del cáncer infantil?

R.–Las matemáticas pueden aportar una nueva mirada al diagnóstico y al tratamiento del cáncer infantil, complementando la información clínica tradicional. A través de modelos matemáticos y herramientas computacionales podemos analizar de forma conjunta grandes volúmenes de datos y entender mejor cómo responde cada paciente a la enfermedad y al tratamiento, algo clave en un proceso tan complejo y tan individualizado.

R.Este enfoque nos permite identificar de manera más precisa a los pacientes que no responden adecuadamente a la quimioterapia estándar y que presentan un mayor riesgo de recaída. De este modo, se mejora la estratificación de los grupos de riesgo y se abren nuevas posibilidades para diseñar estrategias terapéuticas más óptimas y personalizadas, incluyendo una aplicación más temprana de terapias innovadoras como la inmunoterapia. Uno de los aspectos más relevantes es que estas herramientas están pensadas para su incorporación directa a la práctica clínica, aportando información de valor pronóstico desde el diagnóstico inicial y durante el seguimiento de la enfermedad. Esto puede permitir que los resultados de la investigación puedan utilizarse en un futuro de forma inmediata para apoyar la toma de decisiones médicas.

R.En definitiva, el objetivo es que las matemáticas contribuyan de forma directa a mejorar los tratamientos y, sobre todo, la calidad de vida de los niños y niñas con cáncer y de sus familias.

P.–Ahora que desarrolla su labor en este campo, ¿cree que hace falta en España más inversión para la investigación contra el cáncer?

R.–Sin duda, es necesaria una mayor inversión en investigación contra el cáncer en España. Para avanzar de verdad se necesitan muchas armas: equipos multidisciplinares integrados en los hospitales, colaboración real entre clínicos e investigadores y, sobre todo, condiciones laborales dignas que permitan a los científicos desarrollar su trabajo con estabilidad y sin la incertidumbre constante de la financiación.

R.La investigación no puede permitirse pararse ni ir al paro, porque es futuro y es esperanza. La ciencia que no se apoya hoy es el tratamiento que no existirá mañana, y en una enfermedad como el cáncer el tiempo siempre juega en contra. Por eso es imprescindible apostar de forma decidida por la financiación de la investigación, si realmente queremos seguir avanzando.

R.Como recuerda la Asociación Pablo Ugarte (APU), ojalá llegue el día en que quienes se queden sin trabajo sean los oncólogos porque la enfermedad esté superada y no los investigadores que hoy luchan contra el cáncer en condiciones precarias. Al final hablamos de vidas y la investigación es una de las mejores herramientas que tenemos para salvarlas.

P.–Usted es mujer y científica en la UCA. ¿Cómo ve el papel de la mujer en este campo? ¿Hay cada vez más estudiantes mujeres en carreras de ciencias?

R.–Es una pregunta compleja y necesaria porque, aunque se han logrado avances, todavía existen barreras para las mujeres en la ciencia. El conocido techo de cristal sigue presente, al igual que los obstáculos asociados a la conciliación familiar, que dificultan no solo el desarrollo de una carrera científica, sino especialmente el acceso a puestos de liderazgo y a la dirección de grupos de investigación.

R.Aún así, creo firmemente que hay que seguir adelante, esquivar los baches del camino y no perder de vista la meta. Para dedicarse a la ciencia es fundamental tener una vocación clara, fuerte y una gran perseverancia. Las dificultades existen, pero no deben convertirse en un freno para quienes sienten esa llamada.

R.En este sentido, es alentador ver que cada vez hay más mujeres que eligen carreras científicas. En las aulas ya se percibe ese cambio y, desde la Universidad de Cádiz, junto a muchas científicas comprometidas, se trabaja activamente para dar mayor visibilidad a referentes femeninos y para acercar la vocación científica a las niñas y jóvenes que serán el futuro.

R.Reconocimientos como el Premio Mujer Imparable Gaditana también contribuyen a impulsar este camino, porque visibilizan trayectorias, generan referentes y transmiten el mensaje de que las mujeres tienen un papel fundamental en la ciencia y en la construcción de una sociedad más justa e innovadora.

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