Cuatro décadas enseñando al volante
Francisco Gallego, de Autoescuela Canalejas, sigue impartiendo clases prácticas a sus 70 años
Francisco Gallego Berbell empezó a dar clases de conducir en la Autoescuela Anglada en febrero de 1965 - "el día 3", acierta a decir como un resorte cuando se le pregunta por la fecha-. Hoy, 43 años después de aquellos inicios, se le puede seguir viendo por las calles de Cádiz a bordo de su vehículo, al frente de su Autoescuela Canalejas, y enseñando a otra generación de gaditanos. Ni siquiera sus 70 años le retiran de la profesión.
Este incansable profesor de autoescuela nació en 1937 en la localidad jiennense de Villacarrillo. A los 14 años, recién estrenada la década de los 50, se trasladó a Cádiz con su tío, con el que empezó a trabajar en un negocio hostelero y familiar, el bar 'Los negros', en la calle Plocia. Tras el entonces obligatorio, y durante muchos años más, servicio militar, que Francisco Gallego hizo en San Fernando llegando a ser cabo eventual en La Carraca, le llegó la posibilidad de trabajar como profesor de autoescuela en Anglada.
Gallego Berbell reunía todos los requisitos, como tener hecha la mili, disponer del famoso certificado de buena conducta o haber obtenido a la primera el carné de conducir. Fue más allá en incluso logró sacarse todas las clases de licencia, de manera que aumentó de manera considerable sus posibilidades profesionales en la autoescuela, donde ha podido dar clases prácticas de todo tipo de vehículos.
Las clases y los posteriores exámenes eran entonces muy distintas a las de hoy en día. Los aspirantes a tener carné de conducir, de hecho, tenían que afrontar tres pruebas frente a las dos actuales: teórica, pista y práctica. En la pista era donde los alumnos debían mostrar sus habilidades a la hora de aparcar, efectuar giros o incorporarse a la circulación en una vía principal mediante un carril de aceleración.
El Seat era la marca de coche que usaba entonces la autoescuela, desde el popular 600 hasta el entrañable 850 o el más moderno 127. Eran tiempos en los que la enseñanza era muy distinta: "No sólo por los coches, sino por la propia ciudad. Antes había cuatro coches y tres semáforos, no tenía nada que ver con la actualidad. Ahora hay más responsabilidad, el tráfico es un caos permanente y la enseñanza ha cambiado".
Desde hace unos diez años, Francisco Gallego regenta, junto a su hija Rosa María, la autoescuela Canalejas, nombre que le dio cuando Anglada le traspasó el negocio. Por sus manos han pasado generaciones de gaditanos, personas conocidas y anónimas, miles de alumnos que han aprendido con él a conducir, sin que haya tenido nunca ningún percance importante y sin que se le haya abierto ningún expediente como profesor. Sólo confiesa, con humor, una espinita en su currículum, la única persona que no pudo convencer para que se sacara el carné: el fotógrafo Juman.
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