Los barrios olvidados
La selección de los núcleos más desfavorecidos para la inversión que pueden traer los fondos europeos deja sin satisfacer otras necesidades
Los proyectos integrales para los barrios cruzaron las Puertas de Tierra. El Ayuntamiento de Cádiz aprobó la solicitud de los fondos de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI) para la Barriada de La Paz, Guillén Moreno, Cerro del Moro, Loreto y Puntales. En juego están 15 millones de inversión proveniente de Europa para revitalizar las zonas más deprimidas de Extramuros. Pero no son las únicas con necesidades.
"Yo creo que nosotros también estamos en Extramuros" se lamenta con ironía Manuel García, presidente de la asociación vecinal María Auxiliadora de la Barriada de Trille, una de las zonas que ha quedado fuera del proyecto de inversión. Reclama que en su barriada hay necesidades, "como en todas", y que la vivienda, y sobre todo el desempleo , son las problemáticas más serias que se encuentran entre sus calles. "Paro es lo que más hay, aquí no hay solares para edificar", aunque rectifica rápido García para aguzar que "sí que se pueden mejorar las fachadas".
El presidente vecinal de Trille explica que hay un par de proyectos que están pendientes y, por tanto, requerirán de inversión. Uno de ellos es el parque previsto en Abarzuza, una vez que se terminen las obras de construcción. El otro, la eliminación de las barreras arquitectónicas. "Hay edificios que necesitan de una rampa", para poder salir o entrar los vecinos tienen que sortear ocho escalones y hay personas mayores o con diversidad funcional que encuentran problemas para acceder.
La calle García Carrera es como una columna vertebral. Emparedada entre las dos grandes avenidas, aparece escondida entre estas sin recibir mimos ni cuidados. Aunque su cercanía a zonas más nobles le reportan unos equipamientos que parecen suficientes. Los vecinos, como Juan José Bergillo, se quejan de detalles mejorables, como el acerado algo estrecho y levantado por los alcorques de los árboles, en el que más de una persona ha sufrido algún traspié. Tomás Hernández explica que la falta de visión para el tráfico a la hora de incorporarse desde las vías transversales ha provocado accidentes, y mejoraría la ausencia de iluminación en la calle Colarte.
Más adelante, a la altura de Ciudad de Santander, el solar del pabellón Portillo preside el cruce de caminos. "Es un equipamiento que ya debería estar hecho", reclama Manuel Masson, presidente de la asociación de vecinos Beduinos. La Barriada España está vieja pero bien conservada, narra el dirigente vecinal. Reclama la inversión para la instalación deportiva que lleva años parada, así como para dos terraplenes de titularidad municipal en los que Procasa tiene previsto construir.
En el barrio reside mucha gente mayor, mucho pensionista, así que "el poder adquisitivo es normalito". Masson se muestra comprensivo con los barrios elegidos desde el Ayuntamiento porque son lugares donde los riesgos de exclusión social son importantes. La asociación vecinal abarca un amplio ámbito geográfico, llegando hasta detrás de San Felipe Neri, de modo que incluye zonas menos problemáticas.
"En este barrio no hay nada" se lamenta José Antonio Bey desde detrás de la barra del bar Las Margaritas, que argumenta la necesidad de que se terminen de construir los pisos de las Casas Bajas, el pabellón Fernando Portillo o la Ciudad de la Justicia. "Falta comercio", añade recordando los locales vacíos de calles aledañas como Ciudad de Santander o Tolosa Latour.
La vecina asociación de vecinos, valga la redundancia, Puente Bahía reclama que "todos los barrios necesitan algo", en palabras de su presidenta Isabel Amado. "A nosotros no nos hacen ni caso, mientras que por otros barrios han hecho mucho". Amado argumenta que hay mucha confusión y atribuye a una leyenda histórica el papel que le adjudica el imaginario colectivo gaditano porque en la zona residencial que su asociación gestiona "no son todos ricos como la gente piensa". Puente Bahía engloba los barrios más cercanos a las Puertas de Tierra (Bahía Blanca, Santa María del Mar, Granja San Ildefonso, etc). "Aquí hay viudas pensionistas, jóvenes parados e hijos que vuelven a casa de sus padres", reflexiona Amado, además de reconocer que en su barrio a la gente con necesidades le cuesta más trabajo admitir públicamente su situación y pedir ayuda. Por lo tanto, no descarta que su barrio sea merecedor de fondos europeos para su revitalización y mejorar el bienestar de sus habitantes.
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