Pónsela fresquita a... Arnold Schwarzenegger
O no se porqué, pa mí, que este hombre ha tenido cara siempre de brocheta de pollo. No me atrevería a partir de ahí a concretar si tiene cara de brocheta de pollo adobao, aliñao o con especias de pinchito moruno, pero yo le veía tantos bultos que se me venía a la cabeza el hermano mayor de los pinchitos. A mi siempre los culturistas me han recordado a las brochetas de pollo, las cosas del Levante, además con los bañadores esos chiquititos que parecían también los trocitos de pimiento verde que llevan las brochetas. Yo por eso a Arnold, más que armado con un bazoka, que le gustaba a el mucho, me lo imaginaba apareciendo, de sorpresa, de debajo de una fritá de papas. Arnold, que creo que está ya cerca de los 80, no está ya para muchas brochetas, está más bien ya para caldito del puchero o, como mucho para hacer con él, más que una película, una pastilla de Avecrén.
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