Pocos columpios se impulsan dentro del casco histórico
Intramuros sólo dispone del parque infantil ubicado en el Parque Genovés, aunque en unos días será inaugurado otro · En extramuros suman más de una docena
Un nuevo parque infantil será inaugurado próximamente en la capital gaditana. Esta zona de juegos se ha ubicado junto a la playa de La Caleta, en el camino hacia el Castillo de Santa Catalina y muy cerca del -en este momento- único parque infantil del casco histórico: el ubicado en el Parque Genovés.
Sólo uno en el centro y, en cambio, más de una docena se reparten por extramuros. Esta evidente descompensación sorprende e indigna a muchos padres que residen en intramuros. A Virginia, madre de una niña de un añito y vecina de la plaza San Francisco, le parece "increíble" que en el casco histórico sólo haya columpios y toboganes en el Parque Genovés. "Y en puertatierra, en cambio, hay en casi todas las plazas. No entiendo por qué esa discriminación con los niños de esta zona de la ciudad", añade.
Habla de discriminación pues considera que si no hay más cacharritos en el centro, no es precisamente por falta de espacio donde instalarlos: "En la plaza Mina se podría crear un área de juegos infantiles, y también en otra plaza que es muy frecuentada por menores, la de San Antonio. En ella se podría habilitar un pequeño parque infantil desmontable, con el fin de dejar libre la plaza para actos como el pregón de Carnaval".
Julio, padre y residente también en el casco histórico, propone otra ubicación. Considera que un lugar idóneo para instalar una nueva área de juegos destinada a menores es la explanada existente delante de la fachada principal del Baluarte de la Candelaria, en la Alameda.
Tiempo atrás, en la calle Santa Rosalía, justo donde ahora hay aparatos gimnásticos al aire libre (al lado del pabellón del Casco Histórico), había una zona de juegos para niños. Y también se llegó a crear una en la plaza La Merced, en el barrio de Santa María.
Ésas han desaparecido y el Ayuntamiento de Cádiz ha ido inaugurando otras, aunque todas en extramuros. El último parque infantil que se ha estrenado en la ciudad se emplaza en la calle Antonio Ulloa, en la barriada de La Paz.
Este espacio de recreo, inaugurado por la alcaldesa, Teófila Martínez, el pasado día 5 de agosto, cumple la normativa de seguridad, como no podía ser menos.
En junio de 2001 entró en vigor el decreto 127/2001 de la Junta de Andalucía que engloba las medidas que deben reunir los parques infantiles a fin de garantizar el desarrollo de las actividades lúdicas de los menores y evitar los riesgos que puedan perjudicar su salud e integridad física. Pero no todos los parques y zonas de juego de la ciudad fueron adaptados de inmediato. Se dio de plazo hasta junio de 2006, y en agosto de 2004 eran 11 los espacios de recreo de Cádiz que incumplían esa nueva normativa de seguridad.
Actualmente todos se ajustan a la norma. Como ejemplos: Todos tienen el suelo blando, de caucho. Todos están debidamente separados del tráfico rodado. Los elementos de juego están elaborados con materiales no metálicos, ni tóxicos, ni conductores de electricidad. E igualmente, carecen de aristas, bordes, puntas o ángulos peligrosos para la integridad física de los usuarios.
No obstante, algunas medidas han sido olvidadas en una minoría de parques: Para acceder a la zona de juegos Benalup-Adelfas, a la entrada de Cádiz, hay que subir un pequeño peldaño, y en la normativa se especifica que los parques serán "accesibles para los menores con discapacidad". Lo mismo ocurre en una de las zonas habilitadas en el parque de Varela, donde además uno de los cacharros no está sobre caucho, sino sobre pavimento de losa. Y en la glorieta Ingeniero La Cierva no figura un cartel con indicaciones como la ubicación del teléfono público más cercano, la localización del centro sanitario más próximo, el número de teléfono de urgencias sanitarias, la prohibición de circulación de vehículos de motor, la limitación de uso de bicicletas, patinetes y similares, etc.
Pero, sin duda, se puede afirmar que estos espacios destinados a niños son seguros. E igual de destacable es su buen estado de conservación. Eso sí, pocos son los cacharros libres de pintadas. Y algunos suelos de caucho han sido dañados por el paso continuado de personas con zapato de tacón y/o ensuciados con chicles.
Si de algo carecen estos parques no es de seguridad ni de mantenimiento, sino de sombra. A buena sombra sólo se cobijan algunos, como el de la plaza de Asdrúbal o el del Parque Genovés.
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