La Junta mantiene la hoja de ruta y niega el fracaso
El Gobierno andaluz desdramatiza la pérdida de la caja cordobesa y echa el resto por la fusión entre Unicaja y Cajasol · Rechazo a un posible coste político para Griñán
Tres conclusiones podían extraerse de la reacción de la Junta de Andalucía ayer a la adjudicación de la intervenida Cajasur por parte del Banco de España a la vasca BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa), en detrimento de las ofertas presentadas por las andaluzas Unicaja y Cajasol, entre otras. Las transmitía a los periodistas convocados de urgencia sólo una hora después de conocerse oficialmente el resultado de la puja el consejero de Economía, Innovación y Ciencia, Antonio Ávila.
Una, "máximo respeto" del Gobierno andaluz a la decisión, "amparada por la legalidad" e "irreversible", dijo Ávila, que descartó petición alguna al Ministerio de Economía, que aún tiene que emitir un informe, para que recurra la decisión del Banco de España. Eso sí, la Junta pedirá que se le informe con detalle del proceso para "salvaguardar los intereses de clientes, ciudadanos (obra social) y trabajadores", más de 3.000 empleados.
Segunda, sin dramas. Ni buena ni mala noticia. Ávila, el consejero imperturbable, calificó sobriamente la decisión del Banco de España como "un hecho", sin más. Descartó hipotéticas influencias, como la rumoreada adjudicación al BBK por el apoyo que necesitaría el presidente del Gobierno del PNV para la aprobación de los próximos Presupuestos Generales del Estado.
Y tercera. Sin responsabilidad directa del Gobierno andaluz que vaya más allá de la "voluntad" del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, por que la desaparecida entidad cordobesa se quedase en Andalucía.
No hubo autocrítica. Ávila culpó en todo momento a los anteriores gestores de Cajasur (la Iglesia) de que la caja "saliese de Andalucía", al frustrarse la bendecida operación de fusión con Unicaja que motivó la intervención del Banco de España en mayo y la pérdida de la tutela de la Junta. Si a alguien hay que adjudicar el "desastre" económico vaticinado por el PSOE esta semana es a la Iglesia.
El consejero se sometió a casi una decena de preguntas sobre el notorio grado de compromiso que ha mostrado Griñán y su equipo para que los activos de Cajasur fueran a parar a Unicaja, con más posibilidades, o Cajasol. "El presidente ha hecho lo que tenía que hacer (...). El Gobierno andaluz ha trabajado con las cajas y ha obtenido un consenso político y social como no se había dado nunca. No se puede hablar de fracaso", resumió Ávila preguntado por si habrá coste político para Griñán por lo que puede interpretarse como un nuevo revés en materia financiera, tras la más que probable acogida de Cajagranada a un SIP (Sistema Integrado de Protección) junto a otras entidades foráneas y que al final no se acordase una oferta conjunta entre Unicaja y Cajasol por Cajasur.
Eso eran, en opinión de Ávila, "posibilidades" de integración a la gran caja andaluza, cuya andadura se mantiene en la búsqueda del "entendimiento" entre los dos grandes bastiones, Unicaja y Cajasol. Ávila agradeció que se hayan esforzado hasta el "límite de sus posibilidades" en la puja. "Ahora es el momento de articular en torno a estas dos cajas el proceso de integración". Y sin prisas . "El tiempo es lo de menos", concluyó.
Ávila, que anuló una intervención en un curso de verano en Málaga, siguió el desenlace del proceso junto a Griñán, que también canceló un acto en El Coronil, donde por otras razones le esperaban unos 300 manifestantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). Griñán comparece hoy ante los medios. A primera hora de la mañana, el presidente andaluz defendió en una entrevista con Canal Sur Radio que la fusión entre Unicaja y Cajasur "sería como restablecer el orden", y añadió que la oferta de Unicaja es "sólida y solvente".
Más beligerante se mostró el partido, aunque antes de conocerse la adjudicación. El portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Andalucía, Mario Jiménez, afirmó que su partido "no descarta" acciones. Desde la oposición, que acordó en el Parlamento la defensa de los intereses andaluces, hubo lamentos. Como el del presidente del PP andaluz, Javier Arenas, que confió en que la decisión sea la mejor "para el bolsillo de los andaluces y el futuro de Cajasur". Diego Valderas, coordinador general de IU, aseguró que el ente regulador ha "bombardeado" la posibilidad de crear una gran caja regional.
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