Bocadillos, chucherías y acción
Lugares como el módulo central de la playa Victoria, el Campo de la Aviación de Loreto, y el patio del colegio San Felipe Neri están acogiendo cines de verano. Estas iniciativas han recibido una gran acogida
Las butacas se sustituyen por las sillas de playa, las palomitas por bocadillos, y el aire acondicionado por la brisa de la noche. Los móviles apagados y el comienzo de la película se mezcla con la risa y el asombro de algún pequeño. Es el cine de verano, el nuevo cine de verano.
En el Campo de la Aviación del barrio de Loreto, en el módulo central de la playa Victoria o en el patio del colegio San Felipe Neri, los gaditanos y los turistas que veranean en la ciudad pueden disfrutar de una película con toda la familia. Este espectáculo, que estaba a punto de desaparecer, ha resucitado en la capital gaditana para hacer las delicias de niños y mayores. "Es fantástico, disfrutas del verano y del cine al mismo tiempo", afirma Charo López, mientras Raúl Sánchez, el crío de ocho años al que acompaña, se encuentra entusiasmado ante la función que está a punto de presenciar.
En ese momento se abren las puertas de San Felipe. Las familias, que llevaban alrededor de media hora esperando en la entrada, comienzan a introducirse en el patio para que Charlie y su peculiar fábrica de chocolate se conviertan en los protagonistas.
María Jesús López, perteneciente al público, reconoce "asistir siempre que la temática sea apropiada para sus hijos", pues recalca que se trata de un cine de familia y considera que quizás El Orfanato, que ofrecerán el próximo jueves, le quede un poco "grande" a los benjamines. Pero esta noche es el turno de Charlie, y Johnny Depp no puede desperdiciar la oportunidad de hacer las delicias de los gaditanos.
Ismael Pérez, de once años, espera impaciente el inicio, pues declara "encantarle este tipo de cine". Entretanto, la nostalgia se apodera de muchos asistentes como Ángel Cuesta, que recuerda con cariño los buenos momentos pasados en el Brunete o en el Caleta: "Me encantaba pasar las noches de verano disfrutando del ambiente que allí se respiraba", recuerda.
La función está a punto de comenzar, las primeras filas empiezan a ser ocupadas y la iniciativa vuelve a ser un éxito. La concejala de Juventud, Carmen Sánchez, recalca la gran acogida que ha tenido el proyecto. En principio, el aforo estaba limitado a 400 personas pero debido a la gran asistencia de público que se dio cita el primer jueves, el Ayuntamiento decidió ampliar la capacidad a 600 espectadores.
"Sin duda se trata de una alternativa distinta, por ello se convierte en algo tan interesante", afirma Ernesto Cues, el cual alaba que se lleven a cabo ideas que abarquen todas las edades.
Las sillas, que han dejado de estar vacías, anuncian que la película está a punto de empezar, los más rezagados ocupan los últimos asientos y las luces se apagan. Es el momento en el que la gran pantalla alumbra a los cientos de asistentes, los cuales aprovechan la ocasión para sacar sus bocadillos, intercambiar las chucherías y disfrutar de la agradable temperatura. Mientras tanto, los pequeños observan las escenas de Charlie, que curiosamente, no es el único que come chocolate esa noche.
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