Amigas Al Sur se queda con la despensa vacía y deja de cocinar
Este es el último mes que la asociación repartirá fiambreras con comida y productos de desayuno a familias necesitadas
La asociación Amigas Al Sur dejará de repartir comida a las familias necesitadas y productos de desayunos para los niños a finales de este mes. "Tenemos que cerrar porque la alacena está vacía. Sólo nos quedan garbanzos y habichuelas, y no tenemos ningún apoyo institucional. No podemos seguir dependiendo de la gente solidaria", expresa Pepa Fernández, responsable de Amigas al Sur.
El año pasado, tuvieron un "apoyo puntual" del Ayuntamiento, que entregó a esta entidad 10.500 euros. "Pero ya se acabó y este año no voy a ponerme en la puerta de ninguna administración a pedir porque esto me está afectando a la salud".
Afirma que está "cansada de pedir a las administraciones, de llamar a las puertas y que nadie responda. Ellos ya nos conocen porque no somos nuevos. Sólo nos ayuda la gente del pueblo: algunas asociaciones y particulares. No tengo fuerzas para seguir luchando. El ver que los proyectos que tenemos no pueden salir adelante te agota".
Actualmente, la asociación Amigas Al Sur, ubicada en el Cerro del Moro, reparte fiambreras con comida que cocinan sus voluntarios los lunes, miércoles y viernes a unas 150 familias de distintos barrios de la ciudad, y los viernes entrega productos para que más de 30 menores puedan desayunar durante toda la semana. Cuando le llega los lotes de víveres de Cruz Roja, también los reparte entre las familias necesitadas.
Pepa Fernández afirma que para poder continuar desarrollando esta labor, necesita tener la seguridad de que puede disponer de ciertos alimentos. "Si elaboro un menú, tengo que tener todos los materiales para el mes. Necesitamos algo seguro donde agarrarnos para poder seguir porque yo no puedo costear el menú para tanta gente", apunta.
A la representante de Amigas Al Sur le preocupan especialmente los meses de verano, cuando acabe el colegio y los menores dejen de acudir al comedor escolar. "No sé cómo lo voy a hacer, pero yo no puedo dejar a esos niños sin comer. Buscaré debajo de las piedras, pero los niños que atendemos durante el año y no entran en el Plan SIGA -Plan de Solidaridad y Garantía Alimentaria- de la Junta no se pueden quedar sin comer", señala. Calcula que son unos 26 menores que estudian en colegios concertados o en institutos "pero que también tienen que comer".
Asegura que ella no quiere dinero, "lo único que quiero es tener la alacena llena".
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