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Alumnos de la UCA lamentan la asistencia obligatoria tras detectarse casos de covid

educación

La universidad no hace más que seguir el protocolo al respecto marcado desde las autoridades sanitarias

Universitarios esperan en el bus en el Campus de Puerto Real. / Fito Carreto

Varios alumnos del Máster de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional de la UCA UCAhan manifestado su preocupación ante el hecho de que, desde la administración, no se hayan buscado soluciones alternativas a la presencialidad durante estos últimos días, ante el aumento de la incidencia por covid. “La semana pasada –comenta una de las alumnas–, ya se decía que había varios positivos en el campus de Puerto Real. El lunes preguntamos si había alguna orientación al respecto y nos dijeron que no”. Al día siguiente, ya había algún caso en una de las modalidades del máster, y se planteó por escrito la petición de que el miércoles, que era el último día de clase, la asistencia fuera telemática. “Los profesores dijeron que estaban atados de pies y manos, y desde la coordinación se nos dijo que lo que hacía la UCA era seguir las instrucciones al respecto, que la docencia es presencial y que no tenían potestad para cambiarlo”.

La universidad gaditana no hace más que regirse por las disposiciones de las autoridades sanitarias, que estiman que la docencia de este curso, en todos los tramos educativos, es presencial: “La única directriz hecha pública en este tiempo se implantó este lunes para acceder a las cafeterías con pasaporte Covid”, afirman desde la universidad. Según el protocolo, para confinar un aula hay que trasladar la “eventualidad tras la confirmación de un brote vía PCR”, indican también desde la entidad, recordando que la UCA se ha gastado más de un millón de euros en garantizar la seguridad del alumnado (con aparatos de control del aire en las aulas, por ejemplo) y que, hasta el momento, “se han impartido todas las clases previstas”.

Ante esto, los alumnos asumen que desde la universidad no se está haciendo nada que no marque el papel, pero lamentan que no hubiera flexibilidad: “Conocemos el caso del profesor de otra modalidad que dio positivo y sí dio el martes sus clases online; y los profesores de otro máster en el edificio optaron por el cambio sin problema. Poder se puede, y no entendemos ese empecinamiento para lo que terminó siendo un único día de asistencia”, comentan los alumnos afectados.

Además, más allá de lo que entienden como un tema de responsabilidad social –“pues todos tenemos personas cercanas que pueden ser vulnerables”–, está la cuestión de las faltas en un máster, “que no son como las de una clase normal sino que, si se superan un cierto número de ausencias, pasa de evaluación continua a global”.

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