El palacio de las puertas cerradas en San Fernando: un récord de 25 años a la espera de las obras en la Casa Lazaga

La intervención en este histórico edificio de la calle Real se espera en La Isla desde que en enero de 2001 el Ayuntamiento llegara a un acuerdo para formalizar su compra

Lazaga, segunda fase: la rehabilitación definitiva

Interior de la Casa Lazaga en San Fernando / Julio González

Todavía entonces circulaban los coches por toda la calle Real sin restricción alguna. Y hasta estacionaban en la misma puerta de la Casa Lazaga. Ni siquiera había pagar la zona azul. Era un miércoles, 24 de enero de 2001. El entonces alcalde, el andalucista Antonio Moreno, convocó a los medios en la sala de prensa del Ayuntamiento de San Fernando para dar a conocer la buena noticia: se había llegado a un acuerdo para adquirir el emblemático inmueble, anunciaba dejándose fotografiar con las voluminosas llaves de hierro forjado del histórico caserón.

Hacía tiempo que el gobierno municipal le había echado el ojo al que –al margen de edificios religiosos o militares– ocupa el segundo puesto en el ranking del patrimonio local después del propio palacio consistorial. De hecho, pocos días antes de aquella sonada rueda de prensa, la desaparecida Gerencia Municipal de Urbanismo había acordado iniciar el expediente de expropiación de la finca, lo que sin duda alguna fue un estímulo para llegar al acuerdo de compra. 85 millones de las antiguas pesetas se pagaron por la Casa Lazaga, lo que al cambio equivale hoy a unos 510.000 euros.

En realidad, en metálico, el Ayuntamiento solo llegó a abonar en ese momento 3,5 millones a los propietarios. El resto se hizo mediante la cesión de unidades de aprovechamiento urbanístico en la zona de Luis Milena: hasta 4.598,35 UA, según la información publicada entonces. Por aquellos tiempos, ya se sabe, no solo circulaban los coches por la calle Real sino que también se construía vivienda –mucha– a un ritmo que parecía imparable. Parecía, claro.

El precio de la Casa Lazaga equivaldría hoy –si se actualiza el dato teniendo en cuenta el histórico de la inflación– a unos 850.000 o 900.000 euros actuales. Aún así, poco se podía imaginar aquel equipo de gobierno que ese precio igualaría al de algunas viviendas de la localidad al cabo de no muchos años. Como tampoco que 25 años después –ha pasado toda una generación desde entonces– aquel palacio del siglo XIX que compraron para que formara parte del patrimonio municipal iba a seguir cerrado y sin uso alguno. Porque la Casa Lazaga –su proyecto de rehabilitación, apertura y puesta en funcionamiento– ha batido todos los récords de espera en La Isla: un cuarto de siglo.

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Visita a la Casa Lazaga. / Foto: Julio González

Justo la misma semana en la que se cumplían los 25 años de la compra del palacio, como si fuera cosa del destino, el Ayuntamiento de San Fernando publicaba en la plataforma de contratación la licitación de las obras por 4.237.271,92 euros y un plazo de ejecución de 15 meses. Evidentemente, quedan todavía por delante varios meses de trámites antes de que comiencen los trabajos para la puesta a punto de la Casa Lazaga. Siempre, claro está, que todo vaya bien en el transcurso de la licitación porque el contexto en el que ahora mismo se mueven las obras públicas, como es sabido, resulta sumamente complejo por la subida de los costes. En todo caso, que se haya dado el paso de la licitación después de 25 años supone un hito para la Casa Lazaga, no se puede dudar.

Sobre todo después de que este emblemático inmueble emplazado en el número 157 de la calle Real –catalogado con un nivel 2 como 'edificio de elevado interés arquitectónico', lo que le confiere uno de los más elevados grados de protección– estuvo, paradójicamente, a punto de perderse tras sucumbir a una auténtica ruina después de tantos años cerrado y sin mantenimiento. Los problemas de estanqueidad que durante años arrastró el edificio así como su deficiente conservación ocasionaron en torno a 2018 y 2019 varios derrumbes parciales de cubiertas y forjados y la aparición de preocupantes grietas que amenazaban con el colapso de la estructura.

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La Casa Lazaga, tras las obras de consolidación

Antes, en 2015, el Ayuntamiento había adjudicado una obra para la consolidación de forjados y cubiertas por 341.891 euros. La idea que tenía era afrontar la rehabilitacion en pequeñas fases. Pero apenas estuvieron tres meses en marcha. La adjudicataria paró la actuación aduciendo que los costes de la actuación excedían en mucho lo previsto inicialmente. Y ese fue uno de los problemas, porque el proceso de degradación del edificio se aceleró especialmente en ese intervalo de tiempo.

Los trabajos no regresarían al palacete hasta marzo de 2021 tras la adjudicación de las obras de consolidación y rehabilitación estructural e impermeabilización de cubiertas y reparaciones en fachada por unos 640.000 euros. El objetivo no era sino frenar el acusado deterioro del edificio de estilo isabelino y garantizar su estabilidad, que también estaba en riesgo, para posteriormente afrontar las obras de rehabilitación en una segunda fase. Los trabajos terminaron en 2022. Ypoco después se adjudicaba también la redacción del proyecto de rehabilitación a la empresa Pujol y Cruz Arquitectos SLP, que contaba en San Fernando con una incontestable carta de presentación: la intervención llevada a cabo en el Arsenal de La Carraca con el Penal de las Cuatro Torres al hilo del programa de las corbetas para Arabia Saudí. Un año después se daba a conocer el proyecto aprovechando una visita –la primera en muchos años– al inmueble.

El entonces alcalde de San Fernando, Antonio Moreno, posa con las voluminosas llaves de hierro forjado de la Casa Lazaga tras llegar a un acuerdo para su compra por parte del Ayuntamiento. Era el 24 de enero de 2001.

Pero todavía el proyecto tuvo que sufrir otro revés al quedarse sin los fondos europeos del Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos (PIREP) con los que se aspiraba a financiar su rehabilitación. El gobierno municipal tomó nota de aquello y decidió que lo mejor a priori para afrontar esta intervención era encarar su financión con sus propios recursos económicos sin menoscabo de optar a las posibles ayudas antes, durante o después de las obras. Y en esas estamos.

Los muchos usos que se han planteado a lo largo de todo este tiempo para la Casa Lazaga ha sido también otra cuestión paralela a la rehabilitación, que ha dependido del momento, claro está, de los planes del gobierno municipal de turno. No hay que olvidar que el tema de la rehabilitación de este histórico inmueble ha estado encima de la mesa de hasta cuatro alcaldes diferentes en estos 25 años. Así que las ideas que se han tenido para este palacio han sido unas cuantas: desde la inicial propuesta de convertirlo en un hotel-escuela para la formación profesional en hostelería a un hotel con encanto que explotara un tercero a través de una concesión administrativa y desde el Museo Camarón al uso administrativo como sede de varias delegaciones municipales, que es lo que finalmente se plantea en el proyecto.

En esto pesa también mucho el elevado grado de protección que tiene el inmueble, que condiciona totalmente la intervención a ejecutar –lo que se puede o no se puede hacer– y, por ende, en aquello en lo que se quiere convertir la Casa Lazaga de cara al futuro. Ese criterio, por ejemplo, fue determinante a la hora de llevarse el Museo Camarón a otro sitio en el que se podía partir de cero y levantar un edificio a la medida del proyecto. En todo caso, con la esperada licitación, las puertas del palacio de la calle Real empiezan al fin a abrirse después de 25 años cerradas a cal y canto.

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