Lunes de salida: cuando San Fernando se pone rociera para despedir a su hermandad
El kilómetro cero del Rocío según lo vive La Isla se convierte en un espejo de la creciente devoción a la Blanca Paloma que arraiga en la localidad
Los romeros embarcarán este martes en Bajo de Guía para dirigirse un año más a la aldea almonteña
Romería del Rocío: las imágenes de la salida de la hermandad de San Fernando
San Fernando no ha escatimado esta mañana en vivas a la Virgen del Rocío. Era lunes de salida, así que tocaba dar rienda suelta a las devociones y aplaudir a la Blanca Paloma. La hermandad de San Fernando se ha puesto en camino para poder embarcar este martes en Bajo de Guía, primer hito del recorrido. Para los peregrinos que acompañan al Simpecado marrón carmelita empezaba ya la romería. Y La Isla, sino es la primera etapa, viene a ser como el kilómetro cero del Rocío según lo vive San Fernando.
Porque la vistosa salida que cada año brinda la hermandad antes de enfilar el Puente Zuazo y dirigirse a Sanlúcar es todo un regalo para que la ciudad y sus habitantes –los que nos quedamos– puedan, si acaso, vislumbrar y disfrutar un poquito de esa manera tan suya de vivir una devoción y de querer a la Virgen como nadie. Así que se comprende perfectamente que esa salida que irrumpe en la rutina de un lunes para recordar que Pentecostés está a la vuelta de la esquina cuente con la simpatía generalizada de los isleños. Y que el viernes de la presentacion cada vez vayan más autobuses hasta la aldea almonteña. Si 25 años de hermandad –o 26 ya– han bastado que para que la devoción rociera se haga un hueco en corazoncito de los isleños, imagínense lo que está por venir aún.
"Nerviosito me pongo cuando pasas por Miramar", le recitaba en verso al Simpecado un chiquillo del colegio al recorrer los peregrinos este tramo de la calle Real. Y así, prácticamente, ha sido todo el camino de esta peculiar despedida, que la alegría de ser rociero tiene eso, que contagia y ni siquiera los más pequeños se escapan a ese influjo. Desde que la hermandad se pusiera en camino tras celebrar la misa de romero en la parroquia de la Bazán se ha notado eso.
La primera parada del Simpecado ha sido a la hora del ángelus en la Iglesia Mayor, con el saludo corporativo al Patrón San José y al Regidor Perpetuo de la ciudad, la imagen de Jesús Nazareno. Allí se ha aprovechado también para encender la vela votiva de la campaña Lágrimas de Vida, a favor de la donación de órganos, con la archicofradía de Medinaceli. Al seguir el camino por García de la Herrán hubo un incidente sin mayores consecuencias: uno de los mulos que tiraba de la carreta resbaló en el pavimento tras una petalada.
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Minutos más tarde, al pasar por el Ayuntamiento llegó el turno de las autoridades municipales con el acto institucional de entrega de la bandera de la ciudad a la hermandad, que hizo la alcaldesa, Patricia Cavada, a su hermano mayor, Moisés Posada.
Por delante, en ese tramo que va de la Alameda al Carmen, fueron los niños y los colegios los que tomaron el relevo para vitorear al Simpecado: los de La Salle, el Miramar y la Compañía de María, que como cada lunes de salida aguardaron con júbilo infantil el paso de los romeros. Delante del Miramar se han dedicado poesías a la Virgen y se bailaron sevillanas. La hermandad agradeció con sinceridad ese gesto que ponía de manifiesto el cariño del colegio. Y así es como va calando la devoción rociera.
Última parada, ante la Virgen del Carmen
La última parada fue para saludar a la Patrona, a la Santísima Virgen del Carmen, que un peregrino de La Isla no puede emprender el camino sin antes encomendarse a ella y pedirle su protección para ese largo recorrido que le aguarda hasta llegar a la aldea del Rocío. Así que la hermandad de San Fernando, en cierto modo, va de los brazos de la gran devoción mariana de La Isla a los de la gran devoción mariana de Andalucía.
Los romeros, como tienen por costumbre, han hecho parada luego en el parque Sacramento para poner rumbo a Sanlúcar llegada la tarde y dejar atrás definitivamente la ciudad de San Fernando. Este martes cumplirán con otro de los ritos del camino: el embarque en Bajo de Guía en busca ya de ese lunes de Pentecostés que amanece siempre junto a la Blanca Paloma.
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