Ciencia en rima
Tres alumnos del IES Botánico ganan un doble premio en el certamen científico Exporecerca con un elocuente trabajo titulado 'Si Iker Casillas lo hubiese sabido'
¿Se imaginan que Einstein hubiese enunciado su famosa teoría de la relatividad en romance, que en lugar de tiza y pizarra hubiese desgranado peliagudos conceptos científicos usando la rima cuartetera o que hubiese empleado también su ingenio en ocurrencias que hubiesen arrancado alguna que otra sonrisa de la audiencia? No se trata de profanar el sacrosanto altar de la ciencia. El rigor del método de investigación no está reñido con la diversión a la hora de afrontar su divulgación. Es más, este criterio permite a la ciencia desprenderse de esa máscara de severidad que habitualmente envuelve a la disciplina. La hace más asequible, sobre todo para los más jóvenes.
Tres alumnos de cuarto curso de ESO del IES Botánico lo han demostrado con excelentes resultados. Acaban de ganar el certamen científico internacional de investigación para jóvenes estudiantes Exporecerca que se celebró en Barcelona entre el 21 y el 23 de abril. Y lo han hecho con una brillante exposición en verso -el romance es todo un guiño al Carnaval de Cádiz- que les ha servido para meterse al jurado en el bolsillo. El tema elegido: el efecto Magnus, la teoría física que explica por qué el movimiento de giro de un sólido determina su trayectoria en el seno de un fluido. Para que nos entendamos, la explicación científica de los tiros con efecto. El fútbol, claro está, es el ejemplo más evidente y popular del efecto Magnus. Y a él han recurrido también estos tres alumnos del IES Botánico para articular su exposición. Si Iker Casillas lo hubiera sabido... es el ocurrente título que escogieron para su proyecto de investigación. Un golazo que el afamado guardameta fue incapaz de parar es, de hecho, el punto de partida del que se vale su exposición para entrar en el meollo científico (eso sí, siempre en verso). Huelga decir que el disparo se hizo por un delantero con bastante habilidad y fortuna... y con efecto.
La originalidad de esta singular puesta en escena, desde el romance hasta la utilización de Iker Casillas como ejemplo de referencia, conquistó al jurado de este certamen convocado por la asociación Magma, impulsada por profesores de ciencias.
Fue un premio triple. Primero, porque ganaron el primer galardón Ciència en Societat, un reconocimiento a la buena comunicación científica en un certamen al que concurren trabajos que tienen por objeto la relación con la transmisión del conocimento a la sociedad en un sentido amplio. Es decir, la divulgación. Segundo, porque también recibieron el segundo premio de la categoría correspondiente a alumnos de Secundaria -en este certamen participan también centros de Primaria e, incluso, universitarios- lo que les llevará en noviembre al festival Vedy que se celebrará en Bratislava (Eslovaquia). Y tercero, porque es el segundo año consecutivo que alumnos del IES Botánico ganan en este certamen científico con un trabajo hecho en clase.
Detrás de todo está el profesor Miguel Sánchez Alonso, el alma mater de estos trabajos de investigación, cuya inquietud ha movido a los alumnos a participar nuevamente en este certamen. Ha tutorizado el trabajo llevado a cabo y ha acompañado a los alumnos en su investigación.
Curiosamente, ni Santiago Barba Serrano ni Fernando Gilo Moriel ni Adrián Rodríguez López -los tres alumnos responsables de Si Iker Casillas lo hubiera sabido...- tienen pensado dedicarse en el futuro a la ciencia. Uno apuesta por las humanidades, otro por la música y otro por las ciencias sociales. La ciencia, simplemente, les gusta, les divierte. "Hay otras cosas que nos gustan más", advierten. Y eso que su agilidad a la hora de manejar conceptos científicos de cierta complejidad, a pesar de su juventud, resulta admirable. Dominan la materia a la perfección.
Su trabajo despuntó en Barcelona entre 115 proyectos y más de 200 estudiantes. "Demuestra que hay otra forma de contar las cosas, que se puede hacer de una manera más divertida y dinámica", explica Adrián. Pero no se engañen, se trata de un trabajo "muy riguroso y de alta calidad científica", matiza Fernando. Para la explicación utilizaron también proyecciones y maquetas que ellos mismos realizaron y que bautizaron con nombres muy elocuentes, como la Ikerpiscina, utilizada para demostrar el efecto Magnus en el agua, el GBB -el girostato bimotor Botánico- o la batimagnus, utilizadas con el mismo propósito pero en el aire.
La puesta en escena es fundamental, es la clave, admite Santiago. "Damos juego, no nos quedamos quieto y todo, unido a las rimas, a las demostraciones y a los juegos, hace que la gente siga atentamente las explicaciones".
De hecho, hicieron una demostración previa al estilo de anuncio publicitario. En una clase del Botánico, un profesor expuso las causas físicas del efecto Magnus según el método tradicional, a tiza y pizarra. En otra, los tres alumnos abordaron el tema con su particular montaje. A continuación pasaron una pequeña prueba test para ver de qué se habían enterado. El resultado era evidente. La diferencia entre una clase y otra era más que notoria. "En nuestro caso, más del doble de alumnos contestó correctamente con respecto al otro grupo", explica Fernando.
Juan Carlos Mendoza, jefe de estudios del IES Botánico, anota que el proyecto también ha participado exitosamente en el programa Profundiza de la Consejería de Educación, donde también se planteó la exposición.
23 Comentarios