Desigualdades de género en Salud, persistentes y obstinadas

Salud y Mujer

La mayoría de los países de la UE han experimentado retrocesos en igualdad en salud en los últimos años  

Las mujeres jóvenes, migrantes y con bajo nivel de estudios ganan alrededor de la mitad de lo que ganan sus parejas. / Freepik

06 de febrero 2026 - 11:10

El Foro Económico Mundial, en sus informes sobre la brecha de género global, considera a Europa una de las regiones con mayor igualdad de género en el mundo. Sin embargo, una mirada más profunda revela que aún persisten numerosas desigualdades y muchas de ellas tienen un impacto negativo en la salud. El Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE por sus siglas en inglés), ha publicado recientemente su informe anual correspondiente al año 2025. La puntuación del Índice de Igualdad de Género de la UE es de 63,4 sobre 100, y, aunque ha habido un aumento de más de 10 puntos desde 2010, se calcula que quedarían aún 50 años más para alcanzar la igualdad de género en Europa. Este índice tiene diversas dimensiones, de ellas la equidad en la toma de decisiones ha sido la que más ha mejorado en los últimos cinco años; sin embargo, durante el mismo período, la mayoría de los países europeos han experimentado retrocesos en el ámbito de la salud.

Las mujeres europeas perciben un 23% menos de los ingresos anuales de los hombres

Algunos ejemplos de las desigualdades de género aún presentes se observan en el ámbito del trabajo: aunque se ha incrementado la incorporación de las mujeres al mercado laboral, la convivencia en pareja con hijos mejora las perspectivas laborales de los hombres, pero sigue limitando las de las mujeres. Las mujeres europeas perciben un 23% menos de los ingresos anuales de los hombres; dentro de las parejas, ellas ganan de media un 30% menos que ellos, y las mujeres jóvenes, migrantes y con bajo nivel de estudios ganan alrededor de la mitad de lo que ganan sus parejas. A la base siguen persistiendo estereotipos de género: los hombres europeos creen que ganan más que las mujeres porque sus trabajos son más exigentes, una percepción que comparten mucho menos las mujeres, especialmente las jóvenes; casi la mitad de los hombres y más de un tercio de las mujeres siguen creyendo que la función más importante del hombre es ganar dinero.

En paralelo, las mujeres europeas siguen asumiendo la mayor parte de las tareas de cuidado no remuneradas e intensas, mientras que, aunque está aumentando, la participación de los hombres sigue siendo limitada. Las tareas domésticas cotidianas recaen en gran medida sobre las mujeres, especialmente las que tienen hijos, las madres solteras y las mujeres de la llamada generación sándwich entre 25 y 49 años. De nuevo el informe señala los estereotipos de género que influyen en las funciones de cuidado: casi una de cada dos personas considera que los hombres son menos competentes para realizar las tareas domésticas, y una de cada cinco opina que tomarse el permiso de paternidad es sinónimo de falta de ambición profesional. La encuesta CARE del EIGE muestra que un 42 % de hombres y un 33 % de mujeres creen que los padres deberían trabajar y las madres deberían quedarse en casa cuando no hay servicios de cuidado infantil disponibles.

Una de cada cuatro mujeres en la UE cree que los hombres reciben un mejor trato por parte del personal médico

Empelo, ingresos, educación, cuidados, todos ellos son importantes determinantes de la salud. El informe EIGE señala que el progreso en salud se ha estancado debido a que la salud en la UE se ve afectada por desigualdades de género crónicas. Por ejemplo, los sesgos de género en la atención sanitaria continúan siendo una asignatura pendiente: una de cada cuatro mujeres en la UE cree que los hombres reciben un mejor trato por parte del personal médico y esta percepción es particularmente prevalente entre las mujeres jóvenes.

España se sitúa en la cuarta posición de los países más igualitarios de la UE según el índice EIGE, con 70,9 puntos, y por encima de la media europea. Nuestro país es uno de los que ha logrado mayores avances, con un aumento de más de 13 en los últimos diez años. Sin embargo, en el dominio de salud el progreso se está estancando desde 2020: España solo ha aumentado 0,1 puntos en esta dimensión en los últimos cinco años. El EIGE señala como uno de los factores de este enlentecimiento en Europa el aumento de los problemas de salud mental, agravado por los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19, y las complicaciones añadidas por crisis actuales (guerra en Ucrania, cambio climático, aumento del coste de la vida). Las mujeres, en particular, declaran tener peor salud que los hombres, un indicador que está relacionado con aspectos de género, además de otros determinantes socioeconómicos y de servicios de salud. Al igual que en España, también en el conjunto de la UE se produce la llamada “paradoja de género en salud”: aunque las mujeres suelen vivir más tiempo, pasan una mayor parte de su vida con mala saludy declaran tener un bienestar mental peor que los hombres.

Más de la mitad de las mujeres con estudios primarios o inferiores perciben que su salud es mala o muy mala

El último Informe de Salud y Género en Andalucía 2025, encargado por la Consejería de Salud y Consumo a la Escuela Andaluza de Salud Pública, señala que un 74% de las mujeres adultas percibe su salud como buena, frente al 83% de los hombres. Esta brecha de género en salud percibida, de casi diez puntos, aumenta con la edad, siendo de 17 puntos en mayores de 64 años. Otros determinantes también influyen en este indicador: las mujeres de clase social menos privilegiada perciben peor salud que las mujeres de clase más alta y que los hombres de su mismo estrato social. Ocurre de modo similar con la educación: más de la mitad de las mujeres con estudios primarios o inferiores perciben que su salud es mala o muy mala, mientras que entre las que tienen estudios universitarios solo algo más de diez de cada cien lo perciben así. Esta peor percepción de salud de las mujeres está relacionada con una frecuencia mayor de padecimientos crónicos a lo largo de la vida. Señala el informe que sesenta de cada cien mujeres adultas andaluzas sufren uno o más problemas de salud crónicos, frente a cincuenta de cada cien hombres. Padecimientos como diferentes tipos de dolor o artritis y artrosis son más frecuentes en mujeres y condicionan una peor calidad de vida. En salud mental también es evidente la brecha de género: el doble de mujeres que de hombres andaluces declararon padecer depresión o ansiedad. La persistencia de estas y otras desigualdades merecerían la atención de los servicios de salud y de las políticas públicas en general ya que, como concluye el Informe EIGE, el ámbito de la salud es fundamental para avanzar en igualdad de género porque la salud es un requisito previo para la participación en otras esferas de la vida social.  

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último