Insistamos en el Congreso de la Lengua

Creo que nadie habrá aportado tanto a nuestra lenguacomo la gente de Cádiz

A mediados del mes de mayo escribí y se publicó en estas páginas de Diario de Cádiz, sobre la feliz iniciativa de la Asociación de la Prensa y del Ayuntamiento de la ciudad, con apoyo del de Jerez, para que aquí tenga lugar el Congreso de la Lengua española. Ya tiene título como reclamo, que es difícil de mejorar: "Cádiz ciudad de la Lengua española" y cuenta, como escribí en aquel artículo, que son más de 70 entidades las que apoyan el proyecto, entre ellas el Ayuntamiento de Jerez, la Fundación Caballero Bonald, la Casa Árabe, la de América en Madrid y la Secretaría General Iberoamericana. Pedía en mi escrito que no se dejara pasar esta oportunidad y que había que insistir en ella. En el Diario de Cádiz de ayer viernes leo que el escritor jerezano Juan Bonilla, con motivo de la celebración en el Baluarte de la Candelaria de la 36 edición de la Feria del Libro, va a pronunciar un pregón que estará vinculado a la candidatura de Cádiz al Congreso de la Lengua. Pues bien, esto es lo que hace falta: insistir para que no se le olvide a aquellos a quienes corresponda los méritos de Cádiz y de los gaditanos para esta celebración, porque, como escribió Antonio Burgos, Hijo Adoptivo de Cádiz, nuestra ciudad fue un venero vivo de la Lengua española, con palabras que se traían desde la América hispana.

Los gaditanos podemos sentirnos orgullosos de hablar el español, otrora llamado castellano, y entre nosotros el andaluz gaditano, con el acento más bello de todos los que aquí se habla y, aunque esto pueda ser opinable, creo que nadie habrá realizado tantas aportaciones a nuestra lengua como la gente de Cádiz. Ahí están en el diccionario, por ejemplo, la palabra cursi, que era el apellido de unas señoritas muy ídem, y la de sieso", que aquí ya no tiene el significado anatómico sino que define a una persona desagradable, antipática y desabrida.

La celebración del Congreso de la Lengua en Cádiz, que ha servido para recordar y estrechar lazos con la vecina Jerez (el escritor Juan Bonilla es jerezano) puede permitirnos introducir en el diccionario, con el acuerdo de la Academia, otros términos aquí discurridos y la palabra jartible tiene su oportunidad. Sin duda que en este congreso se recordará el mérito de don José María Pemán, tan injustamente tratado por el Ayuntamiento de Cádiz, que ha retirado de la casa en que nació la placa en que se recordaba ese evento, como si su ingente obra literaria se anulara por su breve actuación política.

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