El Alambique
J. García de Romeu
La última sirena
In illo tempore, las corridas de toros, como tales, no existían. Sí, las llamadas fiestas de cañas y lanzas donde los caballeros de la nobleza, alanceaban a las reses. Y, ese tipo de espectáculos, en la plaza mayor de Madrid, acogían estos festejos. Famoso es el lance en el que el Rey Felipe IV, matara a un animal de un tiro de arcabuz. "Dichosa y desdichada fue tu suerte/pues, como no te dio razón la vida/ no sabes a lo que debes tu muerte". Terceto de Lope al toro ajusticiado por el Rey. En realidad la fiesta de toros, aparte del suceso que propiamente es, en el ruedo tiene su ambiente y desarrollo y sus participantes debían de poseer una mentalidad especial, lo que supone una riqueza inaudita para el teatro. Lo cierto es que en los Siglos de Oro, no han faltado obras en las que se hacen referencias taurinas, como pasajes accesorios y referenciales a las suertes ejecutadas en el desarrollo de la corrida.
Don Quijote, lanza en ristre, desafía a una torada y a un vaquero, "conmigo sois en batalla" cuya situación tras el lance, queda así: los llevaban a un lugar donde otro día habían de correrse, pasaron sobre don Quijote, y sobre Sancho, Rocinante y el rucio, dando con todos ellos en tierra, echándole a rodar por el suelo. Quedó molido Sancho, espantado don Quijote, aporreado el rucio y no muy católico Rocinante, pero en fin se levantaron todos, y don Quijote a gran priesa, tropezando aquí y cayendo allí, comenzó a correr tras la vacada, diciendo a voces: -Deteneos y esperad, canalla malandrina, que un solo caballero os espera, el cual no tiene condición ni es de parecer de los que dicen que al enemigo que huye, hacerle la puente de plata. ¿Pensaría en Laurcalco, Señor de la Puente de Plata, como personaje de otra batalla? Porque posee, además, de dominio, de fortaleza, de técnica, de madurez, de conocimiento para asegurar que nuestras afirmaciones son una danza arriesgada ante lo Inesperado.
Aunque no existe la obra, si existen, como hemos indicado, muchas en nuestro mejor teatro, en las que se hace referencia a la fiesta y a sus lances. La primera obra española, en el orden del tiempo, es La Celestina, en esta obra hay varios pasajes alusivos al toro y las maneras de burlarlo con pericia. También hay referencias en el Lazarillo, en la Pícara Justina, en el Guzmán de Alfarache, en…Y, nos consta que Diego de los Ríos, aristócrata cordobés, murió de una cornada en 1570, un año antes de la batalla de Lepanto, la más alta ocasión que vieron los siglos…
De aquí pasamos al teatro de Lope de Vega, en el que hace acto frecuentísimo de presencia. Así en La burgalesa de Lerma y en La competencia en los nobles hace relaciones de la fiesta de toros, así como en la de Peribañez y el Comendador de Ocaña y en Los Vargas de Castilla.
Es curioso observar que en "la competencia en los nobles", da un consejo de padre a hijo con una de las mejores reglas para torear que existen en la literatura taurina.
En el teatro da Tirso de Molina hay tres comedias—la trilogía de Gonzalo Pizarro- en las que se habla de toros con frecuencia. Son estas: Todo es dar en una cosa, Amazonas en la India y La lealtad contra la envidia. En la primera jornada de esta última, que transcurre en Medina del Campo, y entre el tumulto de una fiesta de toros, existe una bellísima descripción poética de los toros.
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