Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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Las dos caras del PSOE

La convocatoria de la reunión con los colectivos para tratar la turistificación convocada por Mara Rodríguez no sólo cogió por sorpresa a Vila sino también a la Ejecutiva local de su partido

Mara Rodríguez y Fran González, en un pleno celebrado en 2015. Mara Rodríguez y Fran González, en un pleno celebrado en 2015.

Mara Rodríguez y Fran González, en un pleno celebrado en 2015. / Lourdes de Vicente

El barón Ashler era un personaje de la mítica serie de dibujos japonesa Mazinger Z que marcó a los niños de la generación nacida a principios de los 70. Era alguien que tenía la mitad de la cara femenina y la otra masculina y, según quien se pronunciara, adoptaba posturas diferentes y, a veces, hasta contradictorias en su discurso. Dos personas en una, o mejor dicho, dos cabezas pensantes en un mismo cuerpo. Una especie de bipolaridad o bicefalia llevada a una serie de ficción.

En el PSOE no es la primera vez que a nivel local se da la citada bicefalia, es decir, con un secretario local, que en este caso es el actual delegado de la Zona Franca, Fran González, y con un grupo municipal en el Ayuntamiento de Cádiz liderado por otra persona, léase Mara Rodríguez. Estos no son dos órganos independientes sino que uno y otro están mezclados de manera transversal para que se trate de que haya una sola marca. Así, en la actividad del grupo municipal hay personas que sólo pertenecen a la Ejecutiva y en ésta están todos los miembros del grupo municipal.

La bicefalia se produce en muchas ocasiones y no tiene por qué ser mala si las dos cabezas se miran la una a la otra a los ojos para ir en la misma dirección y no cada una por su lado.

En el caso del tema de la turistificación, el concejal de Urbanismo, Martín Vila (Adelante Cádiz) ha insistido en varias ocasiones en separar la Ejecutiva Local del PSOE del propio Grupo Municipal Socialista.Y es que la primera entró en juego cuando Vila decidió que las negociaciones no avanzaban al ritmo que deseaba y acudió a la Ejecutiva. Fuentes consultadas por este periódico señalan que en el órgano de dirección del PSOE gaditano se trató el tema. A partir de ese momento a Mara Rodríguez la acompañó el secretario de Organización, José Ramón Ortega, en las reuniones con el ayuntamiento.

Precisamente, el tema de la regulación de este sector es algo que ya se había recogido en el programa electoral con el que se presentó Fran González a las pasadas elecciones municipales de 2019.

Una de las cosas que se pidió por parte del PSOE es que se quedaban fuera de las limitaciones los inmuebles que tuvieran un grado de protección 2 y la discusión estaba en cuándo se empezaba a aplicar la moratoria de las licencias. Los socialistas querían que fuera una vez que se iniciara la modificación del Plan general para minimizar al máximo futuros problemas legales, pero eso todavía no se había cerrado.

A partir de ahí, y por petición de diversos colectivos entre los que estaban Facua, Derechos Humanos, los ecologistas, varias asociaciones de vecinos y Cádiz Viva (uno de los más radicales contra la turistificación), se convocó una reunión a tres bandas –colectivos, PSOE y equipo de Gobierno– para tratar de seguir avanzando en el acuerdo. Y es que no hay que olvidar una cosa fundamental: que Adelante Cádiz tiene minoría en el Pleno y, por lo tanto, necesita el apoyo de otro partido para salga adelante la modificación del Plan General.

Esa reunión se tuvo que suspender por un problema personal de Martín Vila. A partir de ahí Mara Rodríguez decidió convocar una reunión en la que amplió el círculo de intervinientes con colectivos relacionados con el turismo y algunos promotores gaditanos. Según su teoría, había que seguir el modelo que se estaba llevando en Sevilla donde se comenzó con un foro en el que estaban todos los puntos de vista y que finalmente ha cristalizado en un acuerdo firmado con Adelante Sevilla, con la diferencia de que en Sevilla los que gobiernan son los socialistas.

El problema es que esta reunión no sentó muy bien ni al equipo de Gobierno, como ya han expresado públicamente, ni a la propia Ejecutiva local, ya que se tuvo conocimiento de la reunión una vez que ya se había presentado el escrito en el que se convocaba a Martín Vila para el encuentro. Por otra parte, se piensa en su propio partido que ese paso se debía haber dado en una fase inicial y no cuando estaban a punto de que llegara a un acuerdo. De hecho, se cree que es una torpeza el paso dado y tratar de hacer la guerra por su cuenta. Hay un dicho popular que expresa que “no hay peor cuña que la propia madera”.

El tema se va a tratar de manera interna porque hasta ahora no se ha dado ningún tipo de explicación por parte de Mara Rodríguez. Pese a que hay cierta independencia, se considera que el grupo municipal también debe ir bajo la política del partido y, por lo tanto, el tema lo analizarán próximamente y se pedirán explicaciones.

En todo esto subyace una batalla soterrada en la que no hay que perder de vista que en menos de un año deberá producirse el congreso local para elegir al secretario o secretaria local. Fran González se ha alejado de la actividad municipal diaria y ha decidido adoptar un papel más institucional acorde al cargo que representa como delegado del Estado en la Zona Franca. Si se va a presentar o no es una auténtica incógnita, por lo que desde hace un tiempo hay movimiento para tratar de coger posiciones.

Las relaciones entre González y Mara Rodríguez se enfriaron muchísimo a partir de que el primero no recogió su acta de escaño en 2019. Ya antes había habido algún conato pero la separación entre el líder de los socialistas gaditanos y quien empezaba a abanderar a este partido en el Ayuntamiento ya era un hecho al inicio de este mandato.

En una entrevista realizada por este periódico a Mara Rodríguez ella habló con una frialdad tremenda del secretario local cuando se le preguntaba por su relación con él, lo que ya evidenciaba que los dos caminos se iban a ir separando más de la cuenta. La espoleta final ha sido la turistificación pero ya se podía ver desde hace tiempo que la estrategia municipal había cambiado y que ahora el PSOE trataba de huir por todos los medios de las acusaciones pasadas de los palos en las ruedas de las que hablaba el equipo de Gobierno. Eso les ha llevado en algunas ocasiones a adoptar una actitud de perfil más bajo, aunque eso no le ha librado de polémicas como la del cambio de nombre de la avenida Juan Carlos I, donde tras dar un discurso público en el que criticaba al equipo de Gobierno, después decidió abstenerse, lo que significó que el cambio salía adelante.

En otras ocasiones, con los presupuestos por ejemplo, se ha mostrado mas firme y le llevó a que el alcalde y su tropa la pusieran en la diana y le echaran las culpas de romper las negociaciones tan pronto como puso objeciones a algunos temas.

Por último, también resulta curiosa la lectura de que Martín Vila y, por lo tanto, el equipo de Gobierno, se echara en manos de la Ejecutiva Local comandada por Fran González, con el que se las habían tenido tiesas en el anterior mandato. Hace poco, éste salía en una foto con el alcalde José María González Kichi firmando un acuerdo para sacar adelante varios proyectos entre la Zona Franca y el Ayuntamiento cuando antes eran enemigos íntimos. Lo que hace el paso del tiempo.

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