Tráfico Las cámaras que multarán en Cádiz por entrar en el centro de la ciudad sin cumplir los requisitos

En estos tiempos atribulados lo que necesitamos no es amor, sino humor, y en ese negociado pocos tienen tanto arte como Manolo Morera. Ayer asistí a su segunda función consecutiva en el Teatro de las Cortes, donde presentó su nuevo espectáculo en el que se atribuye la condición de presidente del gobierno de la nación. Dos sesiones, sábado y domingo, y dos llenazos. De hecho, hubo navajazos por hacerse con unas entradas en la web oficial, que desaparecieron a la velocidad de la noche. Eso está al alcance de contados artistas, pero el humorista gaditano, genio de los cuartetos del carnaval, triunfa allá por donde va, ya sea solo, o acompañado de Carlitos Mení.

Morera compareció ataviado de sus clásicas gafas de sol y un traje de chaqueta y corbata desenfadado, y en los noventa minutos que duró su actuación entabló una comunión absoluta con un teatro abarrotado, deseoso de que les robaran las risas con humor inteligente e irónico, muy de Cádiz.

El artista dijo llegar a la Isla montado en el tranvía, como uno más del pueblo -y no en el Falcon como otros- a pesar de lo lentísimo que es ese medio de transporte. Desgranó su programa electoral con su gracejo habitual, explicando sus medidas respecto a temas tan actuales como la Sanidad, la Educación o la Justicia. Fue especialmente aplaudida su propuesta en relación con el inicio de la jornada laboral y sus comentarios sobre la reina Letizia.

Tras este éxito doble de Manolo Morera, pensé en lo bien que nos viene echar unas risas y erradicar el estrés de nuestros pechos después de unos años como los que hemos dejado atrás. Parece que fue ayer cuando nos encerraron en nuestras casas, cuatro años han pasado ya también desde que murió Kobe Bryant en un accidente de helicóptero. Cuatro años en los que nuestra forma de ser y de comportarnos ha sido modificada. Estamos más susceptibles y enfadados, perdemos la paciencia, nos enfrentamos unos con otros una y otra vez.

Por eso es tan importante, fundamental diría yo, que nos salven de ese avinagramiento genios como Morera, el Comandante Lara o el Selu. Gente de una inteligencia superlativa, capaz de hilar críticas con sonrisas, que consigue evadirnos de nuestras preocupaciones, de los problemas del día a día. Siempre se ha dicho que es mucho más difícil hacer reír que llorar, por eso los grandes actores cómicos -Tom Hanks, Jim Carrey- han arrasado al pasarse al melodrama.

Ahora que estamos inmersos en los cuartos de final del concurso oficial de agrupaciones de carnaval del Teatro Falla, histórico sitio en donde crítica y humor se enseñorean, una leyenda del clan-clan cuartetero se desplazó a la Isla de León a presentar su candidatura a la presidencia del país. Lo cierto, Manolo, es que tienes complicado poder ganar, porque aunque tienes mucho en común con aquellos que dirigen nuestro destino, a diferencia de ellos, nos haces reír sin ser un payaso.

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