Asesino en serie

San Fernando, 14 de enero 2026 - 06:00

Nos asedia en invierno, cuando la oscuridad tuerce los pasos de la luz muy temprano. Usa la cuchilla afiladísima del frío. Es el responsable de las muertes de los ejércitos alemanes en Siberia, de los ejércitos napoleónicos en Rusia, de los internados en los gulag, en los campos de concentración de toda Europa, también.

Ha matado a dos personas sin techo en Cádiz, hace escasas fechas y otra en San Fernando. Lo sentí de joven muchas veces, envuelto en un capote, en mitad de los campos. Es absolutamente inhumano, permitirle que mate. El horror no me deja vivir, ni dormir, cuando salen imágenes de poblaciones destrozadas por las guerras. Las actuales y las eternas guerras que asolan al planeta desde siempre. El dolor, me lo causan los niños, las niñas, sus madres, viudas, abandonadas en campamentos de concentración, donde los pequeños lloran por hambre y por frío. Y mueren. No hay agonía más dura en la tierra que esos postembriones de seres ¿humanos? Productos muchos no del amor, sino de violaciones de los soldados y mandos, en el suelo leproso de las guerras.

El frío entrando en esas casas agujereadas, sin cristales en las ventanas, sin electricidad, sin posibilidad de calentarse, -el hambre atrae al frío- en todos los frentes de la tierra. La palabra tierra de la que procede con la denominación de humus, tierra, la grafía humano. El resentimiento, el rencor, el odio y la presunta patria, son los eternos detonantes de las guerras, de todas, desde Caín hasta el futuro.

Lloro cuando el calefactor nos calienta, cuando voy a la cocina a saciar mi hambre, y, cuando llegan las noticias, como una ráfaga de frío te asedia la maldad humana.

Mark Twain, escribió esta frase llorada por su sensibilidad: "Yo no pregunto de qué raza es un hombre, basta que sea un ser humano, nadie puede ser nada peor", en unos tiempos en los que, además de los frentes de guerra, entra la droga, la explotación de seres humanos, el abandono de muchos, demasiados, por las administraciones. Añado que hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y los políticos.

Sufro. En las fiestas se derrochan comidas, marcas de ropa, peinados, modas, regalos. Obviando y olvidando los padecimientos de un número muy alto de personas en todo el planeta.

Siento el frío. Hace demasiado frío en el alma. Nadie se va a apiadar de nadie. O muy pocos. Morir en soledad, aislado, sin solución cercana para una existencia minibásica, duele demasiado en las hebras de algunos. Cervantes lo recoge en el cap 38 de la primera parte. Soledad, vacío, miedo… "Pues comenzamos en el estudiante por la pobreza y sus partes, veamos si es más rico el soldado, y veremos que no hay ninguno más pobre en la misma pobreza, porque está atenido a la miseria de su paga, que viene o tarde o nunca, o a lo que garbeare por sus manos, con notable peligro de su vida y de su conciencia. Y a veces suele ser su desnudez tanta, que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del cielo, estando en la campaña rasa ,con solo el aliento de su boca, que, como sale de lugar vacío, tengo por averiguado que debe de salir frío, contra toda naturaleza".

Sólo una oración, al futuro que haya, la repito: Bertolt Brecht: Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia.

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