La recuperación de una figura histórica
La plaza y el pueblo
Están para cumplirse tres años de la inauguración de la remozada Plaza del Rey y de su conversión, aún más si cabe, en centro de la llamada vida ciudadana. Si es por eso, la operación urbanística ha sido todo un éxito. Hoy en día, casi nadie echa de menos la estatua del golpista general Varela, olvidada en algún almacén y cuya retirada causó en su día una no tan sonada polémica. Y prácticamente toda la Isla ha hecho de este espacio un lugar donde reunirse gratuitamente para celebrar lo tradicional, lo nuevo y lo por venir. Siempre que sea gratuitamente, claro.
La plaza, hay que decirlo, quedó de dulce, aunque demasiado despojada de sombras naturales, algo que ha habido que subsanar recurriendo a lo artificial, pero la presencia de la fachada del Ayuntamiento es imponente, y resulta espectacular como telón de fondo de cualquier espectáculo. La cosa luce un poco peor si miramos a algunos lados de la plaza, y observamos el comportamiento mamarracho en algunas terrazas, con mesas y sillas desordenadas, suelos repletos de servilletas y restos de desayunos por los que disputan las atrevidas palomas. Algo sin remedio, por lo visto, pero que dice poco y nada bueno de la educación cívica de una considerable parte de este pueblo. Lo más llamativo, para mí, es observar el extraño fenómeno de cientos de personas comiendo y bebiendo rodeados de basura, indiferentes ante el entorno.
¿Cómo se aliviaría este que yo considero problema pero que la mayoría no? ¿Habrá que poner una policía cívica o seguimos conformándonos con ver cómo algunas horas después pasan la escoba y la manguera municipales para enmendar el desaguisado repetido? ¿Qué tiene que decir sobre esto la normativa sobre terrazas, ese fenómeno imparable?
La plaza del Rey es un lugar estupendo, espléndido en su apariencia, ideal para albergar convocatorias públicas pero ahora mismo es un sitio que impele a dar la vuelta al verso del Cantar del Mío Cid y proclamar que este monarca sería mejor si tuviera buenos vasallos.
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