Puente de Ureña

Monarcas y estrellas

En fin, ya vuelven a gobernarnos el ego, el yo y el otro, tres antimagos...

Hay que soñar. En estas fechas pasadas, el Rey Melkón, el día 23 de tebeth, -nueve de enero- se acercó al portal llevando mirra, aloe, muselina, cintas de lino, púrpura y libros… Es la primera señal de la importancia de los libros en el reino de Dios. Un rey mago, el portal, y libros.

Soñando aún me fui a Gallineras. Allí el caño es ancho como una mar pequeña y me acerqué para ver las estrellas. Entendí, entonces, la importancia de las mismas, tanto guiando a los magos en con su profesión de steleros, observadores de estrellas y conjunciones de planetas como mi admirado Fernando Belizón, compañero de Academia y observador de cómo el cielo señala algunos actos decisivos como el de Belén.

Personalmente me encanta el Evangelio armenio de la Infancia, libro prohibido, que narra el Evangelio de María, y ese acto de la adoración de los mismos donde aparecen libros sellados por la mano de Dios.

Me han comprado libros. Muchos libros. En ellos he leído la elevación presunta de la estrella en te anatolé, elevándose por el oriente, con una conjunción entre Júpiter, Saturno y Piscis, que a la postre sería aceptada o negada, como ocurriera con novas, supernovas, cometas, entre ellos el Ison y el Halley, enanas blancas y nunca el milagro o el misterio. (Teodoro López Moratalla hablará del cielo en la Academia).

Me gusta la leyenda que narra la venida de tres legiones, persas, babilónicos y asiáticos, acompañando a los magos. Magoi, Reyes, mágoi apó anatolón, "sabios de oriente", que llegaron a la Isla trayendo libros para mí y mis amigos. Entre ellos el anónimo Aucto de los Reyes Magos, que habla de los apetitos humanos en el diálogo de los Reyes:

Si fuese rey de terra , el oro querá

si fure omne mortal, la mir[r]a tomará si rei celestial, estos dos dexará

tomará el encenso quel[e] pertenecerá.

Y me gusta la leyenda que narra en los apócrifos del terremoto que hundió las columnas del palacio, cuando Herodes quiso encarcelarlos. Para que el prodigio se cumpliera…Y la leyenda del cuarto Rey, Artabán, este sí preso en las cárceles judías.

En gallineras leo Mobi Dick. Porque me encanta la mentira estigia de que un rey fuera tartésico de Tarsis, ¿gaditano-beduino?, y su referencia a la tumba de los mismos en la catedral de Colonia.

Y la adoración de Melkón que recibe la visión del tormento y la muerte del hijo del hombre, desprovisto de toda divinidad, hasta que resucita y asciende al cielo…

Eso es lo que he visto durante la navidad. También he leído libros maravillosos según sus perpetradores, pero llenos de ripios y zurrapas, que el tiempo devorará, como devoró a la estrella, a la leyenda de los doce magos, o el templo de Tentyra… En fin, ya vuelven a gobernarnos el ego, el yo y el otro, tres antimagos, para que reinen la tristeza, el odio y la envidia, trilogía fatal sin magia ni festivos.

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