Pablo Durio

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Juancho Ortiz: el ‘barón’ del PP municipal

El candidato a la Alcaldía se queda en solitario al frente de los populares tras la marcha de Ignacio Romaní y asume galones con la portavocía

Juancho Ortiz, durante el Pleno de Organización del martes Juancho Ortiz, durante el Pleno de Organización del martes

Juancho Ortiz, durante el Pleno de Organización del martes / Jesús Marín

El 15 de marzo de 2018 saltaba la sorpresa. Contra todos los pronósticos y sin figurar en prácticamente ninguna quiniela, Juancho Ortiz (Juan José, por aquel entonces) era el elegido para sustituir a Teófila Martínez como candidato a alcalde del Partido Popular. Fiel a la anterior alcaldesa en sus sucesivos equipos, lo cierto es que Ortiz no había despuntado nunca como uno de los hombres fuertes del gobierno de la ciudad ni del partido a nivel local. De hecho, en aquel momento era el concejal número 5 de la lista, apuntando las miras desde que el PP perdió el gobierno de la ciudad en 2015 a Bruno García (cuyo nombre llegó a poner en la mesa de las negociaciones aquel año entre socialistas y populares para decidir si gobernaban estos últimos o Podemos, como finalmente ocurrió) o incluso a José Manuel Cossi (que precisamente ahora es el número 2 de Ortiz).

No obstante, en poco más de un año el papel de Juancho Ortiz ha variado considerablemente. Tanto, que la noticia que se conocía esta semana de la designación de Ignacio Romaní como delegado de Avra en la provincia, con su consiguiente cese como concejal, lo convierte en el auténtico barón municipal del Partido Popular. A base de ‘jubilaciones’, de saltos hacia arriba tras la llegada del PP a la Junta de Andalucía (que ha supuesto un balón de oxígeno para algunos rostros gaditanos que en caso contrario hubieran puesto fin a su etapa política activa) y de saltos hacia abajo en la lista elaborada para las municipales, Ortiz se ha quedado solo respecto a todo lo que lo rodeaba hasta hace apenas un año.

En su equipo figuran ahora rostros nuevos, y jóvenes, que convierten en toda una incertidumbre el rumbo que tome el partido en la ciudad en estos próximos cuatro años. Una especie de nuevo PP que se ha ido cocinando lentamente, y a golpe de puntuales salidas de los nombres más significativos en estas últimas dos décadas, pero cuyo resultado se desconoce.

Además, en estos días confirmaba también Juancho Ortiz que va a ser el portavoz del grupo municipal, asumiendo por tanto todo el peso de las siglas en el Ayuntamiento. Descartaba así el abogado gaditano mantener la estrategia utilizada por el partido en el último mandato, en el que la líder del grupo (Teófila Martínez) jugó un papel más que secundario para evitar desgaste. Ortiz se lanza a la arena con todas las consecuencias, liderando a su equipo y liderando la labor de oposición que no delegará en nadie y asumirá como portavoz.

Un nuevo Partido Popular, por tanto, empezó a nacer el 15 de marzo del año pasado. Desde ese día en que Juancho Ortiz fue designado sucesor de Teófila Martínez han dejado el barco municipal la propia Martínez, Mercedes Colombo, Bruno García, José Blas Fernández, o Vicente Sánchez, los rostros visibles del PP en estos últimos veinte años. Y esta semana ‘caía’ el último que quedaba, Ignacio Romaní. Juancho Ortiz toma el mando en solitario, él es el auténtico ‘barón’ municipal.

La salida del hombre sacrificado en 2015

Ignacio Romaní, durante el Pleno de Organización celebrado el martes Ignacio Romaní, durante el Pleno de Organización celebrado el martes

Ignacio Romaní, durante el Pleno de Organización celebrado el martes / Jesús Marín

Cuando el Partido Popular perdió las opciones de gobierno en el año 2015, Ignacio Romaní fue el gran sacrificado. Él fue el elegido para hacer la labor de oposición contra un gobierno que ya se barruntaba débil en la gestión pero combativo con la oposición, para no afear el final de la trayectoria municipal de Teófila Martínez ni perjudicar las futuras opciones de otros como Bruno García (en aquel entonces nadie pensaba en Juancho Ortiz como próximo candidato a la Alcaldía). Romaní, fiel a Teófila Martínez desde 1999, asumió el difícil papel que se le asignaba, sabedor que entre otras cosas eso le cerraba las puertas a un futuro liderazgo del grupo u otras posibilidades. Se iba a convertir en el rostro feo del PP, en su cara menos amable y más combativa. Él ha sido la voz que ha tumbado las propuestas de Podemos, la que ha pedido explicaciones en aquellas polémicas más sonadas, la que ha asistido a las reuniones, comisiones y demás menesteres propios del portavoz.

La cara más amarga de ese desgaste es el proceso que mantiene abierto por una supuesta desviación de fondos de Aguas de Cádiz para favorecer su propia tesis doctoral.

Ahora, justo cuando echa a andar el nuevo mandato corporativo, Romaní encuentra abierta la puerta de salida del Ayuntamiento para hacerse cargo de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de la Junta en Cádiz. Una recompensa inesperada a esos cuatro años de desgaste en el que ha cumplido a la perfección el feo papel que le encomendó su grupo.

Tanto es así, que muchos se han preguntado desde que el PP presentó su lista a las municipales hasta que Romaní fue nombrado director de Avra en Cádiz cómo le hubiera ido a Ortiz sin tenerlo como cuarto miembro de la lista. Es evidente que Ignacio Romaní es uno de los mejores conocedores del funcionamiento del Ayuntamiento y de la política de pasillos en San Juan de Dios, por su experiencia de veinte años y por las áreas y concejalías que ha dirigido en 16 de esos años; con todo lo que eso podía aportar al equipo, ampliamente renovado, de Juancho Ortiz. Pero ahí queda la duda. ¿Hubiera obtenido más votos esa lista? Esa pregunta, desde luego, quedará sin responder; como tantas otras que han rodeado a estas elecciones de 2019.

Romaní deja el Ayuntamiento, siguiendo así la cascada de despedidas que viene padeciendo la Corporación en los últimos meses y que ha renovado por completo –salvo en la figura de Juancho Ortiz– al Partido Popular. El gladiador popular que se ha lanzado cada último viernes de mes a la arena del Salón de Plenos abandona San Juan de Dios, seguramente con el espíritu de haber cumplido a la perfección el papel que se le encomendó el mismo día en que el PP perdió el gobierno de la ciudad.

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