El puro goce estético de la imagen y su plasticidad
El fotógrafo y periodista Juan María Rodríguez expone en la galería el Baluarte de San Roque la muestra 'Marruecos luces y sombras', que ahonda en el color de las medinas
La ficha
'Marruecos, luces y sombras'. Fotografía. Baluarte de San Roque, Juan María Rodríguez. Puede verse hasta el 13 de enero, de martes a sábado, de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00.
La literatura de la fotografía dista mucho del trabajo que el fotógrafo y periodista Juan María Rodríguez persigue con su cámara. Su foto no es narrativa, ni documental ni responde a expectativas antropológicas. Le interesa el "puro goce de la imagen", desde el disfrute del color y de las plasticidad que de una forma tan fluida y rotunda le proporcionan las medinas de Marruecos.
Así lo expresa el autor de la exposición Las luces y sombras de Marruecos, que ayer se inauguró en la galería Baluarte de San Roque. En el diáfano espacio con vistas al mar, Juan María Rodríguez exhibe este trabajo inédito integrado por unas 60 imágenes en color. Se trata del fruto de los viajes que en los últimos tres años ha realizado al país vecino, donde suele viajar unas tres veces al año, explica. Una serie de fotografías que ha tomado exclusivamente en las medinas de Tánger Tetuán, Zagora, pasando por Larache, Esauira, Rissani, Chaoen y Tiznit.
Así, la muestra que trae no tiene hilo conductor, pues "no es un trabajo uniforme", pero se basa en varias líneas en las que reincide su autor. "No trabajo con ideas preconcebidas, pero cada uno tiene sus afinidades y formas de mirar las imágenes". En este sentido ahonda en las soledades urbanas que observa frecuentemente en estos espacios que son iconos tan característicos de Marruecos como sus medinas, así como en su propia sombra dentro de la imagen y en lo que denomina las "no fotos", asevera.
La primera de estas líneas de trabajo hace referencia a esas soledades tan acentuadas, "esas personas a las que ves sentada en un lugar y cuando pasas al cabo de las horas siguen ahí", dice en relación a este tipo de momentos que denomina "mágicos", y que también encuentra en los puntos de conexión que tiene la población marroquí con las formas primitivas de vida, "con lo antiguo, y que veo en los juegos, las diversiones, las máscaras... todo esto me interesa".
Aparte de introducir su sombra en algunas imágenes, también trabaja lo que denomina "las no fotos", en relación al rechazo que le suele provocar a esta sociedad que le tomen una instantánea. "No quiero acentuar el hecho de que no les guste que le hagan fotos, pues más problemas pueden surgir en Europa en algún conflicto, me refiero a la creencia del tipo que la fotografía les roba el alma", puntualiza. Y de esta creencia antigua Juan Manuel Rodríguez hace una foto, del propio rechazo a a la foto, "que ya para mí es una imagen, es indiscutible".
Un discurso que hila a veces casi de forma inconsciente por el mero placer estético, y que encuentra en las calles llenas de vida de Marruecos, en contraste con las "sociedades apáticas europeas". En este sentido le interesa del país vecino "la explosión de color combinado con unas sombras muy potentes y acusadas en las medinas proporcionadas por los días plenisolares, que dan mucho juego y que te conducen al pintoresquismo e incluso costumbrismo", asevera.
Un ejercicio puramente formalista en el que no quiere contar expresamente nada al espectador, al hilo de las corrientes de fotografía que se generaron en los años 50, tras la irrupción del cine en color, "que es cuando los fotógrafos comienzan a buscar esta plasticidad". Entre sus referentes cita a Harry Gruyaert, un fotógrafo belga de la agencia Magnum que se convirtió en uno de los primeros miembros de ésta en trabajar preferiblemente en color. "Y ésta es la imagen que me gusta como aficionado, la del color que se entretiene en el color, fotos con alguna complejidad visual en algún plano".
Una pasión, la fotografía, el color de la fotografía aliada con el exotismo de la cotidianidad de Marruecos, que el periodista almeriense retomó hace algunos años de la mano de su nikon. El resultado se expone ahora en Cádiz, en esta muestra individual que toma vida en un espacio concebido para este tipo de iniciativas transfronterizas con Marruecos, y que pone en marcha la sociedad Cádiz 2012. Un país del que extrae cuantas luces y sombras encuentra a su paso.
No hay comentarios