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¿Puede un gaditano ganar la Lámpara Minera?

Crítica cine

El cantaor José Anillo, durante su actuación en el Festival de las Minas.
Juan Vergillos / La Unión

13 de agosto 2016 - 05:00

LVI FESTIVAL DE LAS MINAS

2ª Semifinal. Cante: Antonio José Nieto, José Anillo, Moisés Vargas, Montse Pérez. Baile: Lucía Campillo, Cristian Pérez. Guitarra: Marco Serrato. Piano: Rafael Pradal. Flauta: Sergio de Lope. Lugar: Antiguo Mercado de La Unión (Murcia). Fecha: jueves 11 de agosto. Aforo: Lleno.

Por su perfil de cantaor de largo recorrido pero gran proyección aún, la presencia de José Anillo este año en el Festival de las Minas había levantado expectación. No defraudó el gaditano. Estuvo portentoso en seguiriyas, alegrías y soleares de su tierra. Dándolo todo, apelando a la emoción, que es el mensaje existencial último del flamenco. Además de los premios por estos cantes, opta también Anillo a la Lámpara ya que ha sido seleccionado asimismo en los cantes por cartageneras y mineras, que interpretó también en la madrugada del jueves al viernes en La Unión. Les recuerdo que, según las bases del concurso, el premio Lámpara Minera se entrega, al 50% en la valoración, al mejor cante por mineras y al cantaor más completo. Si ocurriera, sería la primera vez que un gaditano se alzara con el preciado trofeo. Porque si hay dos estéticas verdaderamente distantes en el mundo de lo jondo, esas son las de la gracia y aérea ligereza, que no liviandad, de los cantes abiertos al mar de Cádiz frente al intimismo, la sobriedad y la integridad viril de los estilos mineros. Y Anillo es un cantaor gaditano al 100%.

Lo mejor que se ha visto de baile este año en La Unión, hasta ahora, fue la portentosa seguiriya con palillos y bata de cola que ofreció la murciana Lucía Campillo. Muy técnica y precisa, absolutamente conjuntada con el grupo, en el que destacó la voz poderosa de Juan José Amador, más morentiano cada día que pasa, sin menoscabo de su enorme personalidad cantaora, por supuesto. El manejo de palillos que mostró Campillo es una filigrana sublime al alcance de muy pocos intérpretes, de una complejidad enorme. Además, movió la bata de cola con solvencia y elegancia. Sorprendió éste su segundo baile ya que en el taranto no estuvo tan afortunada. Dio la impresión de que tuvo algún problema con el micrófono de pies. El otro bailaor de la noche, Cristian Pérez, derrochó profesionalismo y naturalidad, pese a ser también un intérprete enormemente técnico. El flautista Segio de Lope es un claro candidato al premio El Filón y estuvo sobrado de energía y compás en las bulerías aunque en el otro toque que ofreció convirtió el taranto en una canción ligera.

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