Tribunales Cádiz

El retorno del Hijo de Satán

  • Vender coches de alta gama con el kilometraje manipulado y, en ocasiones, ni entregarlos y autoproclamarse líder de una secta para apropiarse del dinero de sus adeptos. Carlos Javier Rojas rinde de nuevo cuentas ante la Audiencia Provincial de Cádiz por sus continuas estafas

Carlos Javier Rojas, trasladado desde prisión para ir a juicio en 2012. Carlos Javier Rojas, trasladado desde prisión para ir a juicio en 2012.

Carlos Javier Rojas, trasladado desde prisión para ir a juicio en 2012. / Lourdes de Vicente

Un embaucador nato con una tremenda labia para estafar. Así definen a Carlos Javier Rojas, alias el Hijo de Satán, policías y personas del ámbito jurídico que lo han tratado muy de cerca en sus constantes idas y venidas de prisión. No es extraño que califiquen así a un hombre capaz de agenciarse más de 450.000 euros, fundamentalmente, timando. El Hijo de Satán ha llenado sus bolsillos con dos negocios ilegales muy lucrativos: la venta de coches con kilometrajes trucados y la captación ‘espiritual’ de víctimas a las que exigía elevadas sumas de dinero para evitar que la maldición del maligno recayese sobre ellas.

El Hijo de Satán se encuentra actualmente entre rejas por los continuos fraudes que perpetró en el pasado. La Audiencia Provincial de Cádiz lo condenó a seis años de prisión por estafar a más de una veintena de clientes en torno a 400.000 euros con la venta de vehículos en el concesionario que regentaba en San Fernando, Autos Desi.

Para hacer frente a las cuantiosas indemnizaciones que le reclamaron los damnificados, Carlos Javier hizo varios bolos televisivos con el propósito de conseguir el dinero. Y es que el Hijo de Satán era un caramelo para las diferentes cadenas de televisión, pues en 2010 fue detenido por otro tipo de fraude: liderar una secta satánica, despojar a sus adeptos de sus bienes y propiedades y apropiarse después de su dinero.

El santero tenía poco de santo, y no sólo por sus timos. Era un adicto al sexo y un hiperfrecuentador de los clubes de alterne. Según los agentes que lo investigaron, no tenía ningún pudor en admitir que adoraba a Satán, que el demonio se le aparecía todos los viernes a las 12 de la noche y que le ponía una copa de whisky para brindar.

Ahora el ‘brujo’ tendrá que seguir rindiendo cuentas ante la Audiencia Provincial de Cádiz, donde está previsto que se celebre un nuevo juicio por sus tretas de siempre: estafar más de 450.000 euros con la compra-venta de turismos de alta gama con el kilometraje trampeado y quedarse con elevadas cantidades de dinero de personas sobre las que ejercía un gran dominio como guía espiritual. La Fiscalía solicita para él seis años de prisión. También pide cinco años y tres meses para la pareja del santero y cuatro para su socio por participar en sus tejemanejes.

Altares, velas y sacrificios animales

Tal y como recoge el escrito de acusación fiscal, desde mediados de 2008 y durante el año 2009, Carlos Javier Rojas mantuvo distintos contactos con terceros, sobre los que consiguió ejercer “una gran influencia”, logrando así que le entregasen importantes sumas de dinero.

Dentro de esta labor de captación llevada a cabo por el Hijo de Satán en connivencia con su pareja, ambos llegaron a instalar a algunas víctimas en su domicilio, ubicado en la calle Buitre de la urbanización Los Gallos, en Chiclana. “Allí practicaban rituales satánicos y utilizaban a tal efecto una vestimenta específica, un altar, velas, bálsamos y tridentes. En ocasiones, incluso sacrificaban animales”, apunta la Fiscalía.

Las exigencias de entrega de dinero por parte de los procesados, prosigue el fiscal, a menudo venían precedidas de la advertencia de que era el mismo Satán quien instaba dichas entregas.

Una afectada vendió sus dos casas para darle 239.000 euros al Hijo de Satán, según el fiscal

Otras veces los encausados les infundían tal terror a sus víctimas “augurándoles una enfermedad o muerte seguras, una ruptura sentimental o la inminente pérdida de su empleo si no les proporcionaban las cantidades requeridas, que éstas, en el estado de sugestión en el que se encontraban, acataban las instrucciones recibidas”.

El Hijo de Satán en los pasillos de la Audiencia de Cádiz. El Hijo de Satán en los pasillos de la Audiencia de Cádiz.

El Hijo de Satán en los pasillos de la Audiencia de Cádiz. / J.P.

Una vez que estas personas se instalaban en la vivienda de Los Gallos, la pareja les hostigaba a permanecer en la misma “haciéndoles saber que, de lo contrario, el trabajo espiritual no se iba a poder terminar”.

Así, M., una de las estafadas, vendió su vivienda, se mudó a la residencia del Hijo de Satán y le entregó de forma gradual el beneficio total de la venta, unos 60.000 euros.

Del mismo modo, E. y su novio A. se instalaron en la casa de Carlos Javier tras las navidades de 2008 y permanecieron allí hasta mayo de 2009. Durante dicho periodo de tiempo, E. le dio al procesado, primero 5.000 euros procedentes de un préstamo, después 500 euros que extrajo de un cajero y finalmente otros 2.000 euros obtenidos tras la venta de un vehículo respecto del que el acusado le aseguraba que “tenía un muerto en el interior y que la iba a matar”. Por su parte, A. adquirió en una joyería una platina de oro por importe de 1.500 euros y se la ‘regaló’ al Hijo de Satán, quien le persuadió de la necesidad de hacer una ofrenda a Satán. Además, A. sacó 12.000 euros de las cuentas bancarias de su padre y de su tía y ‘donó’ ese dinero al santero.

Por último, M., otra víctima, contactó con el Hijo de Satán tras perder su trabajo en mayo de 2008. En diciembre de ese mismo año, el encausado le comunicó que su hijo mayor tenía problemas con las drogas y que sobre él pesaba un riesgo inminente que le llevaría a morir en un accidente de tráfico, de forma que para evitar que tales predicciones se materializasen, le exigió vender su casa de Lepe y otra vivienda de su propiedad ubicada en Cartaya. Así, el Hijo de Satán se embolsó, según el fiscal, 239.000 euros.

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