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Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

El agente isleño se querellará contra la Policía de El Puerto por detención ilegal

El municipal, el marroquí y su amigo apresados, son absueltos en un juicio rápido · El auto de la juez que ordenó la libertad del policía dice que en Comisaría fue privado del derecho a declarar con letrado

En la foto, fachada de la Comisaría de El Puerto.
Rosa Romero / Cádiz

23 de enero 2010 - 05:01

El agente de la Policía Local de San Fernando detenido el miércoles por la Policía Nacional, según su versión, por intervenir en una pelea que mantenía con un marroquí un hombre que resultó ser un inspector jefe de la Escala Ejecutiva de la Comisaría de El Puerto en un pub de la localidad, va a interponer "una querella criminal contra el Cuerpo por detención ilegal".

Así lo adelantó ayer a este diario el jefe de este agente, el máximo responsable de la Policía Local isleña, José Suraña, quien no ocultó su fuerte malestar por el desagradable incidente en el bar de copas de Vistahermosa, con la presencia allí también del comisario de El Puerto y de otro inspector jefe, que acabó con un funcionario de su plantilla en los calabozos de la Comisaría portuense durante más de 24 horas. Según la versión policial, por querer impedir el trabajo del inspector ante un posible caso de violencia de género protagonizado por el marroquí contra su esposa, con la que estaba en el bar.

Suraña mostró su "indignación y repulsa por el trato recibido por un agente de mi plantilla que lo que hizo fue lo que todo funcionario policial está obligado a hacer, intervenir ante cualquier hecho delictivo". Y es que, según desveló Suraña, el agente "está psicológicamente muy afectado. Me ha contado que lo tuvieron sin comer, y que en las 26 horas que estuvo privado de libertad, sólo le dieron un café y un bollo".

Tan mal se encontraba el policía "que tuvo que ser asistido por un médico, ante el estado de ansiedad en que se encontraba. Y lo mismo que dice una cosa dice otra: está muy agradecido a un policía de guardia esa noche y que fue a la farmacia a comprarle las pastillas que le recetó el médico, pagándolas de su bolsillo".

El jefe de la Policía Local isleña, al que hasta ayer, casi dos días después de la detención, no le ofrecieron explicaciones oficiales desde la Comisaría de El Puerto, denunció que "esta Jefatura intentó sin éxito contactar con la Policía tras la detención para conocer los motivos". Suraña, al tiempo, aseguró que la Jefatura, menos de una hora después de que su agente fuera detenido, "facilitó su identidad. Y pese a ello, lo mantuvieron retenido".

Ayer se celebró un juicio rápido en los Juzgados de El Puerto, siendo absuelto el agente local, al que se le imputaban los cargos de desobediencia grave y resistencia a la autoridad.

En el mismo juicio comparecieron también el marroquí que mantuvo la pelea con el inspector jefe (al que se le acusaba además de agresión y que estuvo detenido en los calabozos hasta ayer por la mañana), y el amigo de este último, el único de los tres detenidos que quedó en libertad con cargos la misma noche del incidente. Ambos también han sido absueltos de todos los cargos.

El agente ya le ha comunicado a su jefe que "en cuanto s e recupere, presentará una querella criminal por detención ilegal". Para ello, va a contar con una baza fundamental: el auto de la juez que ordenó su inmediata puesta en libertad a las 21.30 horas del jueves, un día después de su apresamiento.

Un auto que daba respuesta a la petición de 'habeas corpus' que el municipal realizó mientras se encontraba detenido en Comisaría, al entender que era víctima de una detención ilegal, en el que la juez constata que se han vulnerado algunos de sus derechos.

De modo textual, en la resolución judicial, a la que ha tenido acceso este diario, se indica que "además de no existir indicios delictivos de su conducta, fue privado del derecho a prestar declaración cuando solicitó hacerlo a presencia de su letrado y esto tratándose de una persona con manifiesto arraigo y con escasísimo por no decir absolutamente nulo riesgo de fuga, de forma que no concurren razones que justifiquen la detención".

Previamente, la juez, tras indicar que el agente fue detenido estando fuera de servicio y cuando ya se había identificado como tal, señala en su auto que "de la descripción de los acontecimientos que hacen los dos policías (refiriéndose a los dos inspectores jefes de la Policía Nacional que intervinieron en la disputa con el marroquí) no puede concluirse que el detenido incurriera en conducta delictiva alguna. Como máximo, su proceder podría ser calificado en su caso como falta, y esto con muchas dificultades, ya que él y los policías nacionales se encontraban en idéntica situación: de paisano, fuera de servicio y sin que nadie hubiera requerido su intervención para nada".

La resolución judicial, asimismo, agrega que tanto el policía municipal como los otros detenidos "coinciden en que el detenido en ningún momento actuó contra el policía nacional, coincidiendo los testigos en que no éste no se identificó como tal".

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