La provincia perdió casi 6.000 empresas en ocho años
En los últimos dos años más de 1.700 iniciaron actividad cambiando la tendencia descendente
Desde el año 2008 el censo de empresas en la provincia se ha adelgazado exactamente en 5.847 empresas. Si se hace una comparativa se observa con qué fuerza golpeó la crisis especialmente en la provincia frente a otras de la misma región. Por ejemplo, Sevilla, que tiene registradas el doble de empresas que la provincia, ha perdido menos, sólo (sólo es un decir) 4.500. Málaga, casi también con el doble que Cádiz (115.000 de media), no ha llegado a las mil pérdidas. Como consuelo, otras provincias menos ricas, como Huelva, que tiene casi un tercio de las de Cádiz (ronda las 24.000) ha perdido más de tres mil y Jaén, con unas 33.000, ha perdido casi 4.000.
Pese a estos datos un tanto desalentadores, en los dos últimos años se ha producido un cambio en la tendencia y el Directorio General de Empresas recoge 1.714 firmas más de las existentes en 2014, el año del punto más bajo en la actividad empresarial en la provincia, cuando se situó en los datos de 2004. Es decir, empresarialmente, una década perdida, con lo que eso supuso, y las cifras han goteado mes a mes a la baja, para el empleo. Un empleo que, basta estudiar el Directorio, perdían al mismo tiempo que los trabajadores los empresarios.
Sin embargo, ese crecimiento empresarial se da casi exclusivamente en la categoría de autónomos, ya que el mayor incremento, superior de largo al millar, se da en empresas sin asalariados, es decir, emprendedores que se han buscado su propio empleo y son al tiempo jefe y trabajador. De hecho, ese buen dato puede verse empeñado por otro algo un poco más inquietantes. Las microempresas con uno o tres empleados se han reducido desde 2014 en más de 600. Siguiendo las tablas del Directorio general de Empresas se observan que estas pequeñas empresas fueron las primeras en crecer al final del túnel de la crisis. Suelen ser pequeños comercios o establecimientos de hostelería, que empezaron a surgir -muchas veces con el dinero cobrado por liquidaciones en regulaciones de empleo- a partir del año 2012, cuando se ve el repunte y coincidiendo con el mayor número de aligeramientos de plantilla en la provincia. A día de hoy esas microempresas o bien han desaparecido o han tenido que prescindir de trabajadores, yendo a engrosar el crecimiento de empresas sin ningún trabajador en nómina. También algunas, naturalmente, han podido crecer en estos años, las menos, y han podido contratar a más trabajadores, ya que en el segmento de tres a cinco trabajadores y de cinco a diez también se ha producido un crecimiento, aunque muy leve, poco más de un centenar.
Sin embargo, en el lado opuesto, en el de las grandes empresas, apenas existentes en la provincia, se observa el cambio en el panorama laboral de la provincia. Si en 2008 había doce empresas que tenían entre 500 y mil empleados, en la actualidad sólo existe una. Esto no quiere decir que hayan desaparecido, naturalmente, sino que la mayor parte de ellas han acudido a fórmulas de aligeramiento de plantilla.
A la hora de examinar las configuraciones jurídicas de las sociedades, como es natural, lo que crece desde hace dos años son las personas físicas constituidas como empresas, que en realidad de lo que hablamos es de autónomos. La que siempre se consideró como una empresa sólida, o lo que se entiende por la empresa tradicional, es decir, la sociedad anónima, va en retroceso. Hay 230 menos que hace seis años. Es una de las fórmulas jurídicas que mantiene su regresión. No ha parado de descender en ningún momento. Ahora mismo hay en la provincia 176 menos que hace dos años. Es decir, su curva más pronunciada hacia abajo se produce cuando se supone que estamos saliendo de los años más duros. Frente a ello el nuevo modelo es la asociación. Es la única fórmula de la que hay más que al inicio de la crisis. Ya casi alcanzan las 3.000.
No hay comentarios