La expedición Malaspina 2010 ya navega rumbo a Ciudad del Cabo
La primera etapa ha permitido realizar diferentes mediciones en el Atlántico Sur
La expedición Malaspina 2010, que zarpó desde Cádiz a bordo del Hespérides el pasado diciembre, inició días atrás desde Río de Janeiro su segunda etapa rumbo a Ciudad del Cabo, en una singladura que durará unas tres semanas y a la que se han sumado los equipos de la Unidad de Tecnología Marina (UTM).
La misión de este nuevo equipo de investigadores, entre los que se encuentra el profesor de la Universidad de Cádiz Fidel Echevarría, es "repetir las medidas que se hicieron en la primera etapa en las aguas del Atlántico Sur, utilizando la misma secuencia de procedimientos", según explica él mismo. Para cumplir con este objetivo desde hace casi dos años están elaborando lo que denominan el libro blanco de métodos, técnicas y procedimientos, un manual que se ha terminado de perfilar a bordo del Hespérides y que servirá para unificar esos métodos.
A lo largo de la primera etapa de esta expedición Malaspina se ha puesto en funcionamiento una botella oceanográfica que permite tomar numerosas muestras de plancton a 4.000 metros de profundidad, un pionero sistema que ahorra tiempo y dinero a los investigadores, sin olvidar que gracias a él se esperan descubrir "millones de genes nuevos". Así lo asegura el profesor del grupo de Ecología de la Universidad de Cádiz Ignacio González-Gordillo, que ha formado parte del grupo de científicos que ha trabajado a bordo del Hespérides durante la primera etapa de la campaña.
Esta singular iniciativa, englobada dentro de un proyecto de investigación perteneciente al programa Consolider-Ingenio 2010, en el que participa la UCA, es de las más importantes que se han realizado dentro del mundo de la investigación en ciencias marinas, ya que el proyecto llevará a unos 400 investigadores a dar la vuelta al mundo a bordo de los buques Hespérides y Sarmiento de Gamboa durante siete meses con el objetivo de analizar la biodiversidad de los organismos marinos que viven a gran profundidad, además de evaluar el impacto del cambio global en el océano. Se trata de un proyecto interdisciplinar en el que durante su desarrollo se abordarán cuestiones físicas, químicas, biológicas e incluso aspectos históricos relacionados con la expedición científica liderada por el marino Alejandro Malaspina a finales del XVIII.
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