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Cádiz y el 'Odón de Buen': un matrimonio de cara a la galería

Financiado al 80% con fondos europeos gracias a su vinculación con la provincia, el BOMAG apenas ha hecho acto de presencia en el que es su puerto base

Paseo por el mayor buque oceanográfico del CSIC

Juan Cruz Cigudosa, en el 'Odón de Buen', junto a alumnos del Ciencias del Mar. / Lourdes de vicente

Desde el miércoles, el ‘Odón de Buen’ –la joya de la corona de la flota científica española– se encuentra amarrado en el muelle gaditano. ¿El motivo? La visita de Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidad, que se reunió ayer a bordo del buque con alumnos de Ciencias del Mar.

Cádiz es –sobre el papel– tanto puerto de matriculación como puerto base del imponente BOMAG.Y es cierto que aquí tuvieron lugar su entrega y su amadrinamiento. Y poco más.

Hay que decir que el buque oceanográfico es el pasmo de los de su clase. Su diseño ha sido pensado al detalle para adaptarse a las necesidades de los científicos:tiene 500 m2 de laboratorios y 360 metros de cubierta de trabajo. Está equipado con sistemas de muestreo, dragas, parque de pesca, laboratorio húmedo y sistema de batimetría. Puede navegar tanto con fuel como con GNL, y está dotado para operar en hielo joven.

¿Su coste total? 85.445.058 euros.De esos más de ochenta y cinco millones, sesenta y ocho fueron sufragados gracias al Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la UE. Un ochenta por ciento del total, el máximo de subvención: una ayuda que llegó bajo la premisa –de nuevo, negro sobre blanco— de que el proyecto estaría asociado a la provincia gaditana, un territorio que se considera “región objetivo” por su menor desarrollo. Es decir, es el depauperado tejido socioeconómico de la provincia el que ha servido como gancho para obtener la máxima financiación europea en el proyecto. Por ello, Cádiz es nominalmente puerto madre del ‘Odón de Buen’, “tal y como se definió en el Programa Operativo Plurirregional de España en el que se incluyó el proyecto”, apuntaban en su momento desde el CSIC.

Jordi Sorribas, Juan Cruz Cigudosa, Rafael Rodrigo, Pedro Duque y Margarita Paneque. / Lourdes de Vicente

Esos casi noventa millones de euros –ligados, como decimos, a una posibilidad de desarrollo para la provincia, considerada furgón de cola económico– se han traducido en exactamente cero unidades de inversión, proyección o puestos de trabajo para los gaditanos.

Digamos que las sospechas sobre el efecto que el proyecto del ‘Odón de Buen’ iba a tener en su casa gaditana comenzaron hace ya un tiempo, cuando el barco estaba terminando de montarse en los Astilleros Armón, en Vigo. A escasos meses de su entrega oficial, no había señales de que el CSICfuera a montar en el muelle de Cádiz una oficina técnica para coordinar las actividades de funcionamiento y explotación del buque.

De hecho, la diputada de Sumar por Cádiz, Esther Gil de Reboleño, preguntaba en el Congreso de los Diputados en mayo de 2024 cuándo se estimaba se establecería el buque en el puerto gaditano. La respuesta del Gobierno, como suele suceder tan a menudo, llegó redactada en papel de fumar: el ‘Odón de Buen’ llegaría a Cádiz alrededor de ese mes de octubre, para entrar a formar parte de la flota española. Gil de Reboleño mostró su satisfacción al haber “confirmado” que el buque tendría su sede en Cádiz ya que, con ello, “se generaría actividad económica en la provincia”.

¿Mintió el Gobierno más progresista del multiverso? Por supuesto que no. Por supuesto que sí. ¿Llegó el ‘Odón de Buen’ a Cádiz? Llegó. En otoño de 2024, el puerto sería agraciado con dos visitas del buque oceanográfico, todas para cumplir con la oficialidad. La primera, cuando tuvo lugar la entrega al CSIC del barco, en septiembre de 2024. También se dejó ver poco después, para el acto de amadrinamiento. Y la tercera visita, un encuentro con foto oficial, es la que ha tenido lugar esta semana.

Administrativamente, la jugada ha salido bien. Cádiz aparece como puerto base, pero la ciudad que oficialmente lo acoge no ha visto –por el momento– ningún beneficio. La actividad económica que daba por hecha Gil de Reboleño será de esas en diferido, porque aquí aún no ha llegado. El buque apenas ha hecho acto de presencia por en el muelle gaditano y no cuenta, desde luego, con oficina asociada. Al respecto, imagino, resulta bastante conveniente que en Vigo –la ciudad en la que se construyó el barco– el CSIC disponga de una Unidad Tecnológica Marina (UTM), los centros encargados de la gestión de los buques oceanográficos.

Precisamente, es en Vigo donde el BOMAG ha terminado este pasado año su periodo de pruebas y adaptación. Unos meses de calibraje en los que se incluyó la pasada campaña antártica (2024-25), en la que viajó también un destacamento de científicos gaditanos. El ‘Odón de Buen’ no tocó su puerto base ni a la ida ni la vuelta de su periplo en las regiones polares.

Tras la parada de esta semana, el ‘Odón de Buen’ comenzará campaña en el Atlántico Norte, después se desplazará al Ártico, y luego volverá a Cádiz antes de viajar a la Antártida en una nueva campaña. Una pregunta por contestar es si esa escaleta será el comienzo del fin de la relaciones por poderes que el buque mantiene con la ciudad, o si sus visitas seguirán siendo de compromiso y sólo para la foto.

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