"Entonces la música era como el comer"
De cerca. José Peinado, promotor musical. organizador de 'la isla del blues'
Un empeño raro. Desde hace casi 20 años organiza un festival de blues en San Fernando y lo saca adelante, aunque reclama más ayudas
Jose Peinado no ha podido olvidar aquella tarde de domingo de diciembre de 1992, cuando limpiaba su bar en Bahía Sur inaugurado hacía poco, poco antes de comenzar su jornada, y de pronto alguien abrió la puerta: "Aparece un señor mayor con una mujer. Recuerdo que yo tenía un cartel de los Blues Brothers en el bar porque actuaban al cabo de unos días en la discoteca que había entonces allí; miro el cartel , y vuelvo a mirar al hombre y me digo ¡este tío es el bajista, Donald 'Duck' Dunn, que es una leyenda! Me preguntó si podía entrar y, así con los ojos desencajados le dije, ¡sí, sí, sí, claro, entrad! Ya abrí, y después llegaron todos los músicos, y no sabes lo que fue tener a toda la banda, pero especialmente a Donald Duck y a Steve Cropper, el guitarrista!... Esos son los dos hombres blancos más reconocidos de la música negra, los que hicieron las grandes canciones de Ottis Redding, de toda la música de los Stax, de la Motown. ¡Y los tuve allí en mi local, tengo fotos con ellos...!"
-Fue casi como una señal del cielo de que había acertado usted al poner al local el nombre de Blues Bar y dedicarlo a la música.
-Pues seguramente, aparte de que en aquella época estaban en pleno apogeo con la película... el disco de los Blues Brothers, que era maravilloso, un disco en directo que sacaron. Mi hermano, que fue el que me convenció de entrar en el negocio como socio, quería ponerle Berlín al pub, pero yo dije que no, que se iba a llamar Blues Bar, y mira... toda la banda, desde el domingo hasta el miércoles que fue el concierto, todas las noches en mi local. Y recuerdo que el manager me decía 'qué lastima que no tengas aquí instrumentos, si no te tocaban aquí, y yo me decía 'me c... en tus mulas...'
-Y usted creo que ni siquiera no pensaba en poner ningún bar ni dedicarse a organizar festivales.
-No claro, yo no había tenido nunca ni pensamiento, pero me convenció mi hermano, y toda mi faceta de promotor comenzó en el bar. Allí en Bahía Sur, y luego cuando ya nos tuvimos que cambiar al centro, que empezamos a traer música en directo. En esa esquina en pleno centro en donde nunca había habido un bar. Y te puedo decir que en 12 años que lo tuve no sé lo que es la policía entrar en mi local por nada. Y había conciertos constantemente, de todo tipo de música que no fuera la más comercial, blues, rock... empecé con acústico y luego empecé a traer bandas, traje verdaderos genios. La música se escuchaba perfectamente desde fuera... y nunca hubo una queja. La verdad es que tuve unos vecinos de lujo.
-La pregunta es cómo un tipo de San Fernando se aficiona al blues en los años 60.
-Siempre me ha gustado el blues. A los 12 o 13 años ya empezaba a escuchar a Jimmi Hendrix, a los Creedence, los Cream, Grand Funk y ese tipo de música, y eso me lo fue inculcando... Si te pones a profundizar, todo la música moderna viene del blues ¿no?
-Sí, pero eso no contesta a la pregunta.
-Ya. Curiosamente yo empecé con esta música viviendo en la barriada militar de Bonifaz. Teníamos la suerte en San Fernando de tener la base de Rota al lado, y Radio Rota. En aquella época era lo más, como ocurría en Torrejón de Ardoz en Madrid. Y esa radio daba lo último que iba saliendo, lo escuchábamos al momento cuando aquí los discos tardaban uno o dos años en llegar. Y eso te iba aficionando...
-Pero alguien le diría 'escucha esto'.
-No, yo no tenía un hermano mayor... no sé, lo debía llevar en los genes o así. Mira, yo soy de Ferrol, y me recuerdo muy jovencito estar pescando de noche en el muelle, enfrente del club de suboficiales, yse oía la música que salía de él, y recuerdo escuchar de pronto Jingo, ¿te acuerdas, no? la canción de Santana, esa que empieza con los tambores, 'pam, para pam pam, para pam pam...' y luego la guitarra 'tan tan taaaan'... y yo me quedé ... 'pero esto qué es, dios...'. Te lo juro, con 12 o 13 años. Y todo eso me fue generando la afición... aparte de que en aquella época también me llamaba la atención los pelos largos, los Beatles, los Rolling, una revista, Mundo Joven, que escribía José María Iñigo, ciertas sustancias... también me apasionaban. Todo eso me apasionaba, eran experiencias nuevas, y en ese lote iba incluida la música. Mientras que en aquella época lo que se escuchaba era Marisol, Palito Ortega, yo escuchaba en la sinfonola del bar La Sacristía a Aphrodite's Child. Aquel single de It's five o'clock era ¡maravilloso! Sencillamente, era la música rebelde de aquella época.
-¿Era usted un rebelde?
-Hombre yo creo que la juventud, si no nos sentimos rebeldes, mala cosa. Que es una cosa que yo le reprocho a la juventud de hoy en día, que no lo sean. Yo no cambio mi generación por la de mi hija. Mis veinte años de antes... eso no lo pueden decir todas las generaciones.
-Según los tópicos de la época, en una familia militar de La Isla sería más complicado.
-No sé, a lo mejor por eso querías ser diferente. A mí lo militar nunca me ha gustado, yo soy pacifista cien por cien y antimilitar. Ojalá no existiera el militar, pero por desgracia parece ser que es necesario. Durante el bachiller, nos juntábamos los que nos gustaba la música. En aquella época, recuerdo que aparte de ir con libros íbamos con discos, eso era habitual. Y después, llegaban los fines de semana y nos reuníamos a escuchar música, en las casas o en un descampado que había donde ahora está Bahía Sur, o a La Casería... y a escuchar lo último que iba saliendo. Y eso se ha perdido. Era una época en la que la música era como el comer, algo necesario, para nosotros.
-¿Y a qué pensó usted dedicarse para poder comer de verdad?
-Bueno, yo terminé el bachiller y entré en Bazán, en Delineación y a la vez empecé la Ingeniería Técnica Naval en Cádiz. Y dejé la carrera cuando me quedaban tres asignaturas para acabar. Como estaba en Bazán, seguí ahí hasta que con la reconversión nos fuimos con la baja incentivada...
-¿No me diga que fue usted uno de esos 'sordos' de Bazán?
-No, y en realidad hice el candao. Esos todo el mundo sabía que no eran sordos. El tema de las bajas incentivadas empezó con dos millones y fueron subiendo para ir convenciendo a la gente. Yo me fui con ocho millones de pesetas más dos años de paro... Bueno, pues dos años después de irme se fueron con eso mismo y con la pensión por incapacidad para toda la vida por sordos... Llego a esperar dos años más y me estaría ahora riendo de todo.
-Reúne usted casi todas las características de un cierto tópico isleño, menos en lo del blues.
--Ja, ja... sí. Bueno, nos fuimos pero no por gusto. ¿Tú sabes lo que era irte a las siete de la mañana y no tener trabajo? En mi caso lo que yo hacía era calcar planos, ¡calcar planos! Porque no había nada que hacer, cada vez menos... ¡si la gente iba en el autobús con las cañas de pescar porque no había trabajo! Y eso te va aburriendo... y al final te vas. Te lías la manta a la cabeza y te vas.
-Una vez asentado con el bar, se lanza a otra locura: organizar el Festival La Isla del Blues.
-Sí, empezó en el 97. El nombre se lo puso el escritor Alejandro Luque, que le hizo una crónica para El País, y yo se lo robé al año siguiente. El tituló su crónica como La Isla del Blues, y me pareció muy apropiado. Cuando llevaba 4 años con él también organicé el Festival de Blues y Jazz de la Diputación, que duró 3 años y era itinerante por distintos pueblos... Eso también lo hice yo ¡ya ni me acordaba! La Isla del Blues fue creciendo cada año, hasta que la falta de ayudas hizo que tuviera que pararse durante tres años, cambiar de San Fernando a Cádiz y volver. Y las ayudas son fundamentales para un festival. La Junta debería ayudar, porque si no los festivales no sobreviven. Así y todo ya van 19 ediciones Y el año que viene deberíamos celebrar el 20 aniversario de manera muy especial.
-El bar ya hace tiempo que lo cerró ¿por qué?
-Porque me cansé, me cansé de la noche... La noche tiene mucha guasa... tuve a mi hija. Y ya viendo la experiencia que había cogido organizando conciertos, vi que era la hora de irme y ganarme las papas por otro lado... y en ello estoy
-¿Consigue ganárselas? Las papas, digo.
-Es complicada la cosa, y más en esta zona. Yo trabajo más fuera de Andalucía que aquí. Yo lo que tengo este año es muchas esperanzas con el Festival La Isla del Blues, que va a tener un programa, yo creo, muy superior. Fuera del festival, tengo artistas nacionales e internacionales en mi cartera, y trato de trabajar con teatros y ayuntamientos más que con salas. Da para vivir, por supuesto, pero no para tirar cohetes. Lo que falla en esta zona es que los promotores trabajamos poco con los ayuntamientos de por aquí. Miras la programación de Ferrol y Galicia y ya la quisiéramos comparar con Cádiz. La supera mil veces. Y son ayuntamientos del mismo partido. Allí los concejales trabajan con los promotores de la zona. No se dedican a buscar directamente los artistas como hacen los de aquí.
-¿Se le puede preguntar cómo ve San Fernando?
-Pues creo que no se ha sabido vivir del turismo. Se ha vivido toda la vida del militar y no se ha sabido aprovechar el turismo. Nos llaman La Isla pero no vemos el mar por ningún lado. En Ferrol también hay militares, y allí van a abrir la zona militar a la ciudad. De pequeño yo he vivido en la barriada Carlos III y la playa a la que íbamos a bañarnos era La Casería, y sigue ¡prácticamente igual! Hay que arreglarla pero sabiendo hacerlo. Las casitas de pescadores son una delicia. Yo ahí he llevado a los artistas del festival, y si vieras a un negro americano sacándose fotos allí porque a él le recordaba los barrios de Nueva Orleans donde nació el blues...
-¿Por qué no se ha dedicado a traer música más comercial?
-Trato de huir de lo comercial, y no es que no me gustaría hacer Alejandro Sanz, porque eso da dinero. Pero no es mi campo, no es lo que me gusta. Otros lo hacen.
-Es que se ha empeñado usted en lo del blues en una tierra que no tiene nada que ver con él...
-Es que sí tiene que ver. Estamos al lado de África y el blues viene de allí. Además es una música que tiene mucho que ver con el flamenco. -¿No piensa tirar la toalla?
-No se me pasa por la imaginación, la verdad. El Festival ha estado desaparecido tres años, pero siempre quise seguir. Sería una lástima que desapareciera, pero ahí estoy yo para intentar que no se vaya. Me gusta, el blues es mi forma de vivir.
-Podría traer a los de OT y a lo mejor le iría mejor
-¡Ja, ja! ¡Ni de coña, ni de coña!
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