La Audiencia reabre la causa contra dos policías por una paliza
Los agentes sostienen que se vieron obligados a reducir al arrestado con las defensas de goma por su actitud agresiva
La Audiencia Provincial ha decidido reabrir el caso de dos policías imputados por haber dado una paliza a un detenido en los calabozos de la Comisaría de Cádiz. Entiende la magistrada de la Sección Cuarta que existen "indicios" para investigar si la intervención policial fue excesiva o si, por contra, los agentes actuaron en el ejercicio legítimo de sus funciones como garantes del orden.
Esta causa llegó a ser archivada hasta en dos ocasiones: en un primer momento, la propia denuncia del supuesto agredido fue sobreseída. Una vez que fue admitida, el juez de instrucción volvió a archivar el caso al considerar que los funcionarios actuaron "en cumplimiento de su deber" según el artículo 20.7 del Código Penal. Fue entonces cuando la defensa del detenido -representado por la letrada Esther Coto- presentó un recurso de apelación en la Audiencia Provincial de Cádiz que ha sido estimado parcialmente. Así las cosas, el procedimiento vuelve a estar abierto a la espera de un nuevo juicio.
Los hechos que han dado lugar a este caso tuvieron lugar en noviembre de 2012, cuando un hombre tuvo un altercado con otro en el interior de un parking. A raíz esta disputa, uno de ellos fue trasladado a la Comisaría de la capital gaditana, pues se negó a identificarse.
A partir de aquí, las versiones de los implicados son, en muchos puntos, contradictorias. Agentes y detenido coinciden, eso sí, en apuntar la actitud chulesca y desafiante de éste último a su entrada en sede judicial. Ahora bien, mientras que el apelante sostiene que fue agredido de forma violenta e incluso desnudado, los policías afirman que se vieron obligados a reducirlo.
Dicen los funcionarios que para evitar las patadas del arrestado y poder introducirlo en los calabozos, tuvieron que utilizar las defensas de goma "únicamente golpeándole en las piernas, en concreto, en las corvas, tal y como se suele hacer". Esta descripción de lo sucedido no concuerda con el informe de sanidad forense, que recoge que el detenido presentaba "erosión lineal con hematoma en antebrazo izquierdo y zona dorsal, hematomas en la espalda y en la cadera, todos compatibles con porras". Por tanto -especifica el auto de la Sección Cuarta- no se aprecian lesiones o hematomas en las corvas, sino en lugares "distintos y distantes".
Otro aspecto impreciso de la versión de los agentes queda reflejado en el atestado policial, donde, además de las patadas, se habla de que el arrestado se abalanzó sobre un policía agarrándole por el cuello; un agarrón que, sin embargo, fue omitido en la declaración que ofrecieron los funcionarios en la fase de instrucción.
Polémica también ha sido la información ofrecida por las grabaciones registradas en Comisaría. El juez instructor ya dijo que en las cintas aportadas "no se observaba agresión alguna ni un exceso de la actuación policial". Por su parte, la defensa del detenido -en su recurso de apelación- llama la atención sobre el lugar exacto donde se produce la supuesta paliza, especificando que tiene lugar dentro del calabozo (y no en el pasillo exterior), quedando así fuera del objetivo de la cámara.
No existe tampoco consenso sobre si el detenido se despojó de sus ropas voluntariamente o si bien quedó desnudo en el calabozo como represalia o castigo durante veinte minutos.
La jueza que ha decidido reabrir esta causa tiene en cuenta además que "no solo el apelante mantiene que fue agredido", sino que otro detenido que estaba en Comisaría el día de los hechos declaró en instrucción que "oyó golpes de más de una persona agrediendo a otra, que empezó a decir que lo dejaran y le dijeron que ahora iban a ir a por él; y también que le da miedo declarar contra la policía por temor a represalias".
Por todo lo expuesto, el detenido ha sido denunciado por atentar contra la autoridad; y los agentes, por violación de la dignidad humana y trato vejatorio, quedando todos a la espera del procedimiento que resuelva la credibilidad de unos u otros testimonios. De momento, la Audiencia considera que el "el sobreseimiento respecto a los policías no procede a la vista de los indicios analizados".
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