Asociación de Amigos del Vapor: "Las instituciones no han estado a la altura"
La entidad propietaria del Adriano III ya ha recibido la orden de la APBC de llevar el barco a una nave
Cultura ordena el traslado inmediato del Vapor de El Puerto a una nave municipal
La Asociación de Amigos del Vapor, una entidad sin ánimo de lucro a la que el anterior propietario del Adriano III, Manuel Ramos, cedió la titularidad de la nave en mayo de 2020, se ha pronuciado al respecto de la destrucción definitiva del Vapor de El Puerto, a consecuencia del último temporal de lluvia y viento y tras 14 años de abandono de la nave.
El presidente de la asociación, José María García Flores, ha señalado que son días tristes para ellos, que con toda la ilusión del mundo hace seis años tomaron el testigo para colaborar en la restauración de la nave, si bien no para que volviera a navegar, sí al menos para que el barco se restaurara y se pudiera instalar como un símbolo de la ciudad en el paseo fluvial junto al Guadalete.
En realidad la donación se realizó ante notario justo antes del confinamiento de la pandemia, el 13 de marzo, y en mayo se hizo pública poco antes de que se ofreciera una presentación oficial en el bar Liba, en una rueda de prensa convocada por el Ayuntamiento y la APBC con luz y taquígrafos, para dar a conocer el proyecto que se había diseñado para la motonave, valorado en unos 400.000 euros y que consistía en su restauración y posterior musealización, para ubicarlo en algún lugar cercano al río, en el nuevo paseo de La Bajamar y hacerlo visitable.
Los fondos para la restauración del barco, Bien de Interés Cultural, se iban a obtener en principio de la celebración de diferentes eventos y fiestas populares, aunque finalmente el entusiasmo se diluyó cuando en uno de los grandes eventos celebrados en 2021 la participación popular fue mínima, llegando los organizadores a tener que poner 12.000 euros para saldar las deudas que se habían contraido con los proveedores.
Y es que en este asunto nadie ha estado a la altura de lo que el Vapor se merecía, como símbolo que ha sido de El Puerto, ni las instituciones ni tampoco los portuenses.
Para José María García Flores "este final se podía haber evitado, lo único que podemos hacer ya es construir una réplica para poder exhibirla en el paseo fluvial y dejarla como un icono, para que se recuerde lo que significó el Vapor para la ciudad".
La asociación ya ha recibido una comunicación de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz (APBC) para que retire los restos del barco del suelo público en el que se ubica, junto al río, y se traslade a una nave municipal. De momento la asociación, que no tiene medios económicos, está a la espera de concretar con el Ayuntamiento el destino de los restos del barco, y con la APBC los detalles del traslado. Fue la Delegación territorial de Cultura quien antes había instado a la APBC a ordenar la retirada de los restos de la motonave.
La entidad propietaria del barco cree que las instituciones "no han estado a la altura" pero apuesta por no hurgar en la herida y mirar hacia el futuro, con el objetivo de que no se pierda la memoria del Adriano III. Sí hay que lamentar, en cualuier caso, el final vejatorio que ha tenido la embarcación, ya que por unos o por otros, incluyendo el inexplicable retraso por parte de Cultura en dejar sin efecto la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), no es de recibo que el barco haya pasado más de catorce años a la intemperie y expuesto a los efectos nocivos del sol, el viento y la lluvia en un espacio público y a la vista de todos, primero en el antiguo Varadero Guadalete y luego en el paseo fluvial, cuando ya no era más que un cadáver que restaba épica a su imagen, aquella a la que cantó Paco Alba, de un barquito pinturero surcando la Bahía.
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