Lo que queda del Vapor tras las últimas lluvias
El barco ha terminado de colapsar tras años a la intemperie y ya apenas es reconocible
El Vapor de El Puerto se queda en los huesos 14 años después de su naufragio
El Vapor de El Puerto hace mucho que ya no es el Vapor de El Puerto, pero tras las últimas lluvias ya no queda apenas nada de la mítica embarcación, tan solo un amasijo de maderas podridas que sigue a la vista de todos en el paseo fluvial junto al Guadalete.
Nadie ha sido capaz de evitar esa última imagen del barco a los portuenses, que han visto cómo el barco se ha ido deteriorando, día a día, durante más de 14 años. Ya hace unos meses el estado de la nave era lamentable, pero ahora, tras las últimas e intensas lluvias de los últimos meses, la figurra de la nave es apenas reconocible, terminando de colapsar la cubierta de la embarcación.
La ciudad aún sigue a la espera de que alguien se digne a retirar los restos del Vaporcito de la vía pública, mientras se sigue esperado una descatalogación como Bien de Interés Cultural (BIC) que no llega y que impide que se desmantele lo que queda del barco y se retire del paseo.
El Adriano III se construyó en 1955 en el astillero gallego de San Adrián de Cobres a la manera tradicional, con madera de roble para el armazón, tablones de pino gallego de 8 centímetros de espesor para el casco y acacia brava de 6 centímetros para las cubiertas y los camarotes. La gran calidad de su madera ha evitado que la nave se viniese abajo antes, pero ha aguantado estoicamente contra viento y marea, hasta que ya no ha dado más de sí. Esperamos que al menos el barco siga permaneciendo en la memoria colectiva como lo que fue, un símbolo de El Puerto, y no como los restos indecentes en los que se ha convertido por la indolencia de las administraciones.
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